La plataforma de arte Zonderflag abrirá al público desde el 21 de octubre la exhibición BLOB en Nicaragua 4880, en Palermo, Ciudad de Buenos Aires. La muestra reúne obras de Erica Bohm, Emilia de las Carreras y Francisco Montes, con curaduría de Javier Villa, dentro de una arquitectura neumática monumental diseñada especialmente para la ocasión por studio 2ec arquitectos. La coordinación del proyecto está a cargo de Lucas Astorga Quintana.

El núcleo de la propuesta es una estructura hecha de aire y membranas de polietileno que funciona como espacio habitable y, al mismo tiempo, como parte de las obras. La instalación puede inflarse, desinflarse, plegarse, deformarse y transformarse, y su estabilidad se sostiene en un equilibrio dinámico entre fuerzas, materiales y condiciones ambientales. En ese marco, el espacio deja de operar como soporte neutral y pasa a integrar la experiencia.

Un espacio como interfaz

BLOB plantea una concepción del espacio como una interfaz en intercambio permanente con aquello que lo rodea. La estructura se adapta a la infraestructura del lugar y configura un recorrido integral y laberíntico. La muestra propone pensar la arquitectura como un cuerpo vulnerable y mutable, dependiente de variables como presión, tensión, gravedad, expansión y contracción.

El enfoque se apoya en la biomímesis, entendida como una posibilidad de aprender de otros modos de organización: desde la cooperación de las abejas y las redes de los hongos hasta la cristalización de lo inerte, además de referencias a membranas como pieles y huesos como estructura. En ese marco, el espacio neumático aparece como un sistema colectivo de adaptación.

Tres obras, una idea de estructura

Dentro de ese hábitat experimental, las obras exploran distintas formas de producir estructura y organización sin reducirlas a modelos exclusivamente humanos. En el caso de De las Carreras, el espacio expositivo se vuelve parte central de la obra mediante un hábitat que puede leerse “simultáneamente como exoesqueleto y órgano”: una envoltura inflable y blanda sostiene una columna con costillas y propone una relación entre cuerpo y ambiente.

En las piezas de Montes, la infraestructura surge de una negociación entre la voluntad humana y otras formas de vida. Sobre moldes diseñados por el artista, las abejas construyen a partir de una inteligencia colectiva, mientras que los hongos desarrollan redes de expansión, descomposición y asociación.

Por su parte, Bohm trabaja con cristales de sulfato de cobre para poner en cuestión la idea de que producir una forma sea una capacidad exclusiva de los organismos vivos: los cristales crecen y reproducen patrones sin responder a una voluntad que determine por completo su resultado.