La inteligencia artificial (IA) empieza a modificar una dinámica que marcó durante décadas la evolución tecnológica: la concentración de capacidades dentro de plataformas que buscan operar como ecosistemas cerrados. En ese contexto, el foco deja de estar únicamente en sumar capacidad de cómputo y pasa a la construcción de infraestructuras capaces de conectar tecnologías, datos, modelos y aplicaciones con flexibilidad.
Nicolás Cánovas, director senior para Latinoamérica en AMD, sostiene que la apertura tecnológica se vuelve un factor central para el desarrollo y la adopción de IA. “En la era de la IA, la apertura tecnológica se convierte en un factor decisivo para acelerar la innovación y ampliar el acceso”, comentó Cánovas.
El crecimiento del software abierto aparece como una señal de ese cambio de paradigma. El código abierto se presenta como una vía para acelerar el desarrollo tecnológico, reducir barreras de entrada y permitir que más organizaciones creen soluciones adaptadas a sus propios desafíos. En esa lógica, el valor no se limita a compartir código: también incluye comunidades colaborativas, estándares comunes e interoperabilidad entre tecnologías.
Un debate estratégico para la región
Para América Latina, el debate sobre arquitecturas y ecosistemas abiertos adquiere relevancia estratégica. La región busca avanzar en la adopción de IA, pero enfrenta desafíos vinculados con infraestructura, talento y acceso a capacidades avanzadas de cómputo. En ese escenario, los ecosistemas abiertos se plantean como un posible acelerador para democratizar la innovación y fortalecer capacidades locales.
En esa discusión, el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA), desarrollado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) de Chile y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), destaca que el código abierto representa una oportunidad concreta para la región porque permite desarrollar soluciones locales sin depender exclusivamente de licencias privativas o infraestructuras costosas. El mismo trabajo también resalta que este modelo impulsa la colaboración regional, el aprendizaje colectivo y la transparencia algorítmica.
El ILIA, además, ubica a Argentina como líder regional en el indicador de valor estimado de inversiones asociadas a la inteligencia artificial, con la puntuación más alta de América Latina y el Caribe. En paralelo, el reporte señala que la región represadementa entre 15 % y 20 % de las descargas globales de aplicaciones de IA generativa, un dato que se interpreta como señal de demanda creciente por herramientas accesibles y con impacto en distintos sectores.
Infraestructura, interoperabilidad y dependencia tecnológica
La columna plantea que la adopción de IA no dependerá solo del acceso a modelos avanzados. El desafío, en cambio, será contar con arquitecturas capaces de conectar distintos entornos tecnológicos para entrenar, implementar y escalar modelos en diferentes plataformas, con el objetivo de evitar dependencias que limiten la capacidad de innovación.
En esa línea, se advierte que los ecosistemas cerrados pueden introducir restricciones al momento de evolucionar, integrar nuevas soluciones o adaptar la tecnología a necesidades específicas. Frente a ese panorama, las arquitecturas abiertas se proponen como una base más flexible para que desarrolladores, empresas e instituciones colaboren en la creación de nuevas aplicaciones y servicios.
Bajo esa visión, AMD impulsa una estrategia orientada a construir un ecosistema abierto de inteligencia artificial desde el dispositivo hasta el centro de datos. La compañía menciona AMD ROCm™, una plataforma abierta de software para IA y cómputo de alto rendimiento, y un portafolio que incluye procesadores AMD EPYC™ de 5° gen, aceleradores AMD Instinct™ MI300 Serie y soluciones AMD Ryzen™ AI PRO para dispositivos empresariales.


