Dermatitis atópica canina: seis señales en la piel del perro a observar

En el Día Mundial de la Dermatitis Atópica, especialistas recomiendan no normalizar signos persistentes como rascado, lamido o pérdida de pelo y consultar al médico veterinario para un diagnóstico oportuno, en un cuadro que puede afectar hasta al 15% de los perros a escala global

spot_img

Rascarse después de salir al parque, lamerse las patas antes de dormir o presentar una pequeña zona sin pelo puede parecer parte de la rutina de una mascota, pero cuando esas señales se vuelven frecuentes o persistentes pueden anticipar un problema dermatológico que requiere consulta profesional.

En el Día Mundial de la Dermatitis Atópica, se puso el foco en la observación de cambios sostenidos en la piel y el comportamiento de los perros para identificar su origen antes de que afecten su bienestar. A escala global, se estima que la dermatitis atópica puede afectar hasta al 15% de los perros.

La piel cumple un rol central como barrera de protección del organismo y también puede funcionar como indicador del estado general de salud. Comezón, pérdida de pelo, enrojecimiento, descamación, costras, lesiones o cambios en el olor pueden responder a causas diversas, desde parásitos e infecciones hasta alergias. Por esa razón, reconocer signos no alcanza para establecer un diagnóstico por sí solo, aunque puede ser el primer paso para buscar ayuda profesional.

Publicidad

En ese marco, el Dr. Alejandro Sánchez, Médico Veterinario y Gerente Técnico de la Unidad de Animales de Compañía de MSD Salud Animal en México, advirtió que la interpretación inicial suele subestimar el problema. “Uno de los principales retos en dermatología veterinaria es que muchas señales pueden parecer normales para los tutores”, explicó Sánchez.

Qué es la dermatitis atópica

Entre los padecimientos en los que la comezón tiene un papel central aparece la dermatitis atópica, descripta como una enfermedad inflamatoria, alérgica, crónica y recurrente. Su desarrollo involucra la interacción de factores genéticos, alteraciones de la piel, respuesta inmunitaria y elementos ambientales. Los signos suelen aparecer desde edades tempranas, generalmente entre los cuatro meses y los tres años.

El diagnóstico presenta desafíos porque sus signos pueden parecerse a los de otros padecimientos dermatológicos. En ese proceso, el médico veterinario evalúa la historia clínica, los signos y descarta otras causas antes de establecer el manejo adecuado. Aunque no tiene una cura definitiva, existen estrategias para manejarla y controlar sus manifestaciones, principalmente la comezón y la inflamación, además de atender posibles infecciones secundarias.

Seis señales de alerta

Dentro de las señales a las que se recomienda prestar atención se incluyen: que el perro se rasque con mayor frecuencia; que se lama, frote o muerda determinadas zonas; que presente pérdida de pelo o áreas sin pelo; que la piel cambie de apariencia (enrojecimiento, descamación, costras, engrosamiento u oscurecimiento); que la piel desprenda un olor diferente o persistente; y que cambie su comportamiento o rutina, con menos sueño, inquietud o modificación de actividades habituales.

En esa línea, Sánchez remarcó el carácter multifactorial de estos cuadros: “Los problemas dermatológicos son multifactoriales y pueden ser causados por agentes externos como parásitos, infecciones, alergias”.

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

CONTENIDO RELACIONADO