En los últimos meses, los valores de los campos permanecieron estables, con un repunte en algunos casos del 10% para las tierras dedicadas a maíz, invernada y cría. Si se comparan los precios actuales con el valor promedio por hectárea de los últimos 20 años, se observa que hoy los campos
productivos cuestan un 20% más.
La compra de campos puede ser considerada como una inversión segura, ya que el valor del bien no se pierde, aunque no otorgue la rentabilidad de otras inversiones. “Porque los impuestos y cargas fijas nacionales, provinciales y municipales son bastante elevados, pero sí puede tomarse la inversión en campos como un depósito en una caja de ahorro en cuanto a la seguridad del capital”, agrega Caputto.
Por ahora los campos se compran al contado o a un año de plazo con un interés real del 10%. Con mesurado optimismo, Caputto dice que las operaciones tendrán en los próximos meses un vuelco positivo para el caso de los campos dedicados al agro. En cambio, no es tan optimista en relación a la ganadería ya que el dólar actual no favorece las exportaciones de carnes. De todos modos, para tener una idea global, con una inversión de US$ 450.000 se compra un campo para cría de mil hectáreas, para el pastoreo de 500 vacas que produzcan 400 terneros.
Con referencia a los precios, se puede mencionar en primer lugar a los campos maiceros ubicados en el norte de la provincia de Buenos Aires y el sur de Santa Fe, y en las cercanías de Rojas, Junín, Pergamino, Arrecifes y Venado Tuerto, cuyos valores se sitúan entre los US$ 1.800 y 2.000 por hectárea. Para la zona tradicionalmente triguera de Benito Juárez, Coronel Pringles y Tres Arroyos, en el sur-sudeste de Buenos Aires, el precio por hectárea se sitúa en torno de los US$ 800. En lo que respecta a la invernada, el valor varía entre US$ 800 y 1000, mientras que los campos exclusivamente para cría en zonas altas se consiguen por US$ 400/450.
Tiempo compartido y countries.
Un momento de meditacion.
Claves para decidir dos alternativas que presentan matices peculiares.
Desde sus inicios, en 1979, el sistema de Tiempo Compartido registró una constante expansión, totalizando ahora 60 complejos en todo el país y 25 proyectos más “en carpeta”. Este crecimiento se apoya en los buenos resultados que le ha dado al inversor, que además de tener sus ahorros a buen recaudo, y las vacaciones aseguradas, tiene la opción de alquilar su semana
obteniendo una excelente renta anual.
Por ejemplo, la compra de una semana en una casa de dos dormitorios en Mar del Plata, en temporada alta, supone una inversión de US$ 7.500, pero ese período puede ser alquilado por US$ 1.000, generando una renta del 13% anual.
Los gastos comunes varían, según el lugar y la temporada, desde US$ 60 a 300 anuales.
Apartur otorga planes de 36 cuotas, con el 25% al contado y el resto financiado con interés bancario.
Por otra parte, el sector Countries sigue siendo una incógnita. Para los entendidos, la inversión en este bien sólo se justifica si se compra para utilizarlo y no como negocio futuro, salvo que logre alquilarlo y percibir una renta del 1% mensual como para hacer frente a las expensas, que en algunos casos llegan a tres millones de australes mensuales. Ricardo GrYnewald, de la firma homónima, es categórico en sus afirmaciones: “El nivel de compradores responde a una capa de la sociedad de ingresos altos. Las casas y lotes de menor valor, ubicados en countries más modestos, se tornaron invendibles. Sostengo -expresa- que no es buen negocio, salvo que se invierta en salud”.
Firmas consultadas: Apartur, Avda. Roque Saenz Peña 570 – Piso 3º. Grunewald, Santiago del Estero
454 – Piso 7. Tel: 37-4537/4516.
