Ahí están, compartiendo espacio y ganándolo junto a Sidney Sheldon, a Agatha Christie, a la última dieta milagrosa. En los últimos tiempos la gráfica de sus cubiertas se ha adecuado al gusto general y tiene mucho de poster de superproducción o aviso de supergaseosa. Todo está tan bien pensado que da un poco de vértigo, un poco de asco, mucho placer y la invalorable sensación que, seguramente, tenían los antiguos griegos a la hora de postrarse ante el oráculo de Delfos para que éste les organizara un futuro que siempre terminaba superándolos con su exceso de gorgonas y calamidades. La verdad más verdadera, claro, la manejaban los dioses y en el mejor de los casos Ulises. Bueno, lo mismo ocurre hoy con estas vistosas toneladas de material impreso que dicen ofrecer las claves ciertas de la fortuna y el poder.
EL OFICIO DE EMPRESARIO
El recién aparecido libro de Jean Louis Servan-Schreiber, 53 autor conocido en nuestro país (ya están publicados títulos casi épicos: Cómo dominar el tiempo y El retorno del coraje), vuelve a la carga desde traducción de Emecé con El oficio de empresario, un más que interesante tractat sobre modales y hábitos de este animal salvaje. Ayuda saber que Servan-Schreiber creó en 1967 una empresa que con el tiempo configuró el grupo Expansión, cuya revista es la más importante de las Galias en lo económico y financiero. El grupo en cuestión se ha europeizado a partir del ´89 y ahora cuenta con diez periódicos en ocho países. Lo que no es poco, se lo lea desde donde se lo lea.
El oficio empieza con las esclarecedoras y entusiastas palabras “¡qué bueno es ser empresario! ¡Por fin!” Y la clave del libro está más que servida.
Todo el texto funciona como una transparente celebración de un modo de vida señalando aspectos quizá inquietantes que todos practican y sienten, pero pocos ponen por escrito: “Decidir que habrá algo allí donde antes no había nada, ¿no es acaso considerarse algo así como Dios?” El autor sigue de cerca la cuestión -ser o no ser empresario- preguntándose a menudo “¿por qué no todos quieren ser empresarios?” con una prosa más que ingeniosa donde hay lugar tanto para el concepto astuto (el gen del éxito y el soldado de Dios); el chisme esclarecedor (donde se rebela el tránsito seguido a la hora del take-over), y la máxima inquietante (“no se ha inventado todavía una versión suave del capitalismo”). Todo el asunto está coronado por diez exaltados perfiles
de empresarios top (a la luz de recientes acontecimientos ver esta misma edición , se impone actualizar y reconsiderar el de Carlo de Benedetti) bien escritos por Perla Servan-Schreiber, esposa del autor y ex directora de publicidad de la revista Marie Claire. Mensaje no tan subliminal de despedida: todo comienza por casa y no hay nada como la familia unida a la hora de hacer negocios. –
