Seguramente no puede haber nada más céntrico en Nueva York (o, mejor dicho, en el propio corazón de Manhattan) que el Hotel Pierre, mirando al Central Park, sobre la Quinta Avenida, en la esquina de la calle 61. Es decir, a pasos de las exclusivas boutiques y las grandes tiendas de las avenidas Madison y Quinta, al lado del racimo de museos que se alinean en la así llamada “Museum Mile”, muy cerca de las atracciones permanentes del Lincoln Center. De la mano de The Leading Hotels of the World, el Pierre acaba de hacer su presentación en Buenos Aires, en un encuentro a cargo de su director gerente, George Schwab, y su directora de marketing, Mary McNally.
Fundado hace 60 años por Charles Pierre, asociado con un grupo de financistas de Wall Street, fue pensado como un hotel “caracterizado por su simplicidad y refinamiento”. Y con seguridad el creador se tomó en serio su trabajo, si se considera que pasó cinco años elaborando el proyecto; en sus propias palabras, “el propósito es crear la atmósfera de un club privado o una
residencia, antes que la de un hotel típico”. Fue así como la magnífica mansión del comodoro Eldridge T. Gerry, junto con otros dos edificios de la Quinta Avenida y la calle 61, quedaron, en el invierno de 1929, en manos de una cuadrilla de demolición; el sueño de Charles Pierre, de convertirse en dueño de un hotel de máxima categoría y estilo europeo, en el centro de Nueva York,
comenzaba a tomar forma. Cuando estuvo terminado, la torre de 40 pisos y más de 200 habitaciones pasó a ser un símbolo de la ciudad.
Charles Pierre Casalasco , tal su nombre completo, había nacido en Córcega en 1879 y aprendido los secretos del oficio con su padre, propietario de un hotel en Montecarlo. En 1904 llegó a Nueva York y en poco tiempo hizo rápida carrera, entre otras cosas gracias a sus buenas relaciones con familias tradicionales como los Morgan, Astor, Vanderbilt y Stuyvesant.
La celebración de los 60 años del Pierre coincide con el auge casi fanático de una tradición neoyorquina: el Afternoon Tea, que se sirve en la Rotonda del Hotel entre las 15 y las 17.30. Allí, un completísimo servicio puede disfrutarse a razón de 14,75 US$ por persona. A pesar de su larga fama de costoso hasta lo inaccesible, los actuales propietarios del hotel (la Four Seasons Hotel Ltd., de Toronto) insisten en que es posible gratificarse en uno de los lugares más exclusivos del mundo a precios razonables: las tarifas especiales de primavera, para 1991, incluyen ofertas tales como habitaciones por US$ 240 por día, por supuesto con pleno acceso a todos los refinamientos que durante décadas hicieron famoso al hotel Naturalmente, hay también otros precios, hasta llegar a suites de US$ 900 diarios, lo cual, en rigor, viene a confirmar la sospecha de que no hay límite para lo que se puede gastar en The Pierre.
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