El comercio bilateral entre Argentina y Brasil registró en agosto un déficit de US$ 380 millones, por debajo del rojo de US$ 613 millones del mismo mes del año pasado. La mejora se explicó por una suba de 6,7% en las exportaciones argentinas y una caída de 10,0% en las importaciones desde Brasil. En ese marco, el intercambio total (exportaciones más importaciones) se redujo 3,5% interanual, hasta US$ 2.578 millones.
En términos de valores, la reducción del déficit de agosto —cercana a US$ 233 millones frente a agosto de 2025— combinó una baja aproximada de US$ 163 millones en las compras argentinas a Brasil y un aumento de alrededor de US$ 70 millones en las ventas hacia ese mercado. En el acumulado de enero a agosto, el saldo negativo llegó a US$ 1.635 millones, lo que implica US$ 2.484 millones menos de déficit que en igual período de 2025.
Del lado de las importaciones, el retroceso estuvo dominado por el complejo automotor. Los principales rubros del sector restaron US$ 176 millones, una caída que superó incluso la disminución total de las importaciones del mes. Las compras de vehículos de pasajeros sumaron US$ 267,4 millones y cayeron 25,6% interanual (US$ 92,1 millones menos), en un contexto en el que “la baja en las ventas acumula -12% en el año”. También retrocedieron con fuerza los vehículos de transporte de pasajeros por carretera (US$ 63,9 millones; -41,2%) y las partes y accesorios (US$ 128,6 millones; -25,5%), en línea con una producción local que “se contrae 18% interanual”.
En sentido contrario, crecieron las importaciones de energía eléctrica (US$ 102,9 millones; +58%), asociadas al uso de interconexiones regionales durante el invierno. También aumentaron las compras de carne bovina (US$ 12,8 millones; +218,3%) y se observó una mejora en minerales de hierro (US$ 46,7 millones; +82,8%) y laminados planos de hierro o acero (US$ 18,4 millones; +72,6%).
Las exportaciones argentinas a Brasil alcanzaron US$ 1.099 millones en agosto (+6,7%). El complejo automotor volvió a ser el principal motor: los envíos de vehículos para transporte de mercancías y usos especiales crecieron 44,3% hasta US$ 313,5 millones, impulsados por pick ups medianas argentinas. En cambio, los vehículos de pasajeros bajaron 27,7% a US$ 132,3 millones, en un escenario de pérdida de competitividad frente a la oferta brasileña y modelos chinos.
Hacia adelante, el déficit bilateral cerraría 2026 en torno a US$ 2.500 millones, menos de la mitad de los US$ 5.201 millones de 2025. La corrección se apoyaría más en lo que Argentina dejó de comprar que en lo que logró vender. El freno importador se vincula a dos factores: “la debilidad de la demanda interna argentina, con una industria manufacturera estancada”, y “la apertura comercial hacia mercados extra-Mercosur, en particular China”, con impacto marcado en el automotriz.
Entre los riesgos que podrían amortiguar la baja del déficit aparecen la apreciación real del peso y el desvío de oferta brasileña por la sobretasa de 25% aplicada por Estados Unidos desde julio, con efectos ya visibles en carne bovina y siderurgia. Del otro lado, jugarían a favor la salida del invierno —y la menor necesidad de importar energía eléctrica— y el mayor peso exportador del sector energético.












