jueves, 14 de mayo de 2026

    Ranking de las 500 empresas líderes

    Como en tantos otros campos del periodismo económico, MERCADO fue precursora, abrió rumbos que luego transitaron otros. La primera versión de las 100 empresas líderes en facturación, fue seguida luego por la nómina de las 200 con mayores ventas. En la versión 1991, por primera vez incluimos las 500 al tope de la tabla. Tal vez en próximas ediciones se podrá aumentar el número de firmas listadas. La renuencia y cierta idea de la conveniencia; del secreto y el “low profile” tornan difícil el intento. Pero cada vez con mayor fuerza se abre paso la idea de que lo mejor es la transparencia, lo conveniente es la diáfana información, que permite comparaciones y mediciones objetivas. Por este camino, es posible que en el futuro cercano se pueda enriquecer este material, que en esta oportunidad es fruto de un equipo de trabajo coordinado por Luis García.

    En australes y en dólares.

    LOS EFECTOS DE LA “HIPER”.

    Si las cifras de venta de 1990 registran incrementos sobre las de 1989, ello no se debe sólo al aumento real en la facturación.

    Reflejan el nivel inflacionario en dólares que caracterizó a la economía.

    Hay dos innovaciones importantes en el ranking de la facturación anual de las empresas líderes en el país. La primera está referida al número de firmas incluídas. Por primera vez se llega a 500 empresas registradas. Para la obtención de la información básica se trabajó intensamente durante los últimos 90 días.

    Casi 800 empresas fueron consultadas para confeccionar el listado que se ofrece a continuación.

    Además de la movilización de mayores recursos periodísticos debió vencerse -en la medida que posible- la resistencia de algunas empresas a proporcionar información que debería ser de dominio público, pero que se prefiere mantener reservada. Las frecuentes omisiones en la columna sobre resultados del ejercicio, explica la persistencia de esta actitud.

    La segunda novedad, impuesta por las circunstancias, consiste en el tratamiento que se dió a las cifras en dólares, para evitar la enorme distorsión que implicaría el tratamiento en australes, con un índice inflacionario que en 1990 alcanzó a 1.3433,9% a nivel minorista y a 798,4% en el mayorista.

    Tomada la decisión de ofrecer las cifras en dólares se presentaban dosalternativas: a) actualizarlas en australes a diciembre y después convertir los importes respectivos a la tasa de cambio de 5.650 australes por dólar (que era la vigente en esa fecha); o b) realizar la conversión sobre la paridad vigente al cierre del respectivo ejercicio -que difiere de una empresa a otra-.

    La decisión fue adoptar la segunda alternativa, considerada más fiel ya que evita la distorsión que implicaba actualizar todas las cifras a diciembre, lo que en la práctica implicaba aumentar artificialmente las ventas de las empresas que finalizan sus periodos anuales en junio, o en meses precedentes, habida cuenta del acentuado desfasaje que registró la paridad del dólar con respecto a los precios internos, tanto mayoristas como minoristas.

    Las cifras correspondientes a 1989, también fueron convertidas a dólares utilizando el mismo procedimiento. De este modo la comparación resulta posible puesto que se neutraliza la notable distorsión originada por la acentuada variación en el valor del austral.

    Este mecanismo explica adecuadamente un fenómeno que de otro modo resultaría inexplicable. El pronunciado aumento en la facturación que revelan muchas empresas con relación a 1989, a pesar de la evidente contracción económica que caracterizó a 1990, encuentra su origen por la fuerte inflación registrada en términos de dólar que existió en el país.

    Es decir que, durante 1990, hubo hiperinflación en doble sentido: en australes, con 95,5% de marzo, y también en dólares, ya que incrementos cercanos a 100% anual en esta moneda, deben considerarse en la categoría de hiperinflación, puesto que a nivel mundial, las oscilaciones anuales de precios en esta divisa son de 5 a 10%, como máximo.

    El lector comprobará que no hay cambios espectaculares en los primeros puestos de la tabla, con relación al año precedente.