Pallas-1 llegó a órbita: China acelera su carrera por los cohetes reutilizables

Galactic Energy completó con éxito el primer vuelo de su nuevo lanzador líquido, diseñado para transportar entre 5 y 7 toneladas a órbita baja. El desafío que sigue será más complejo: recuperar la primera etapa y demostrar que puede volver a utilizarla con una frecuencia que reduzca el costo de acceso al espacio.

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La empresa privada china Galactic Energy completó el 1° de septiembre el primer vuelo orbital de Pallas-1, su nuevo cohete de combustible líquido y uno de los proyectos con los que la industria espacial china busca avanzar hacia lanzadores reutilizables.

El vehículo despegó a las 10:00, hora de Beijing, desde la zona comercial de lanzamiento de Dongfeng, en Jiuquan. Cumplió la secuencia prevista y colocó su carga de prueba en la órbita programada.

El resultado incorpora un nuevo actor a una competencia que empieza a adquirir una dimensión industrial. China ya no busca solamente desarrollar cohetes capaces de regresar a tierra. El objetivo es construir una oferta de lanzamiento que permita desplegar miles de satélites a costos menores y con una frecuencia considerablemente mayor.

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Un cohete pensado para volver

Pallas-1 es un vehículo de dos etapas de 52 metros de altura y 3,35 metros de diámetro. Tiene una masa de aproximadamente 283 toneladas al despegue y un empuje inicial cercano a las 350 toneladas.

Su primera etapa utiliza siete motores CQ-50 desarrollados por Galactic Energy, alimentados con oxígeno líquido y queroseno. La configuración fue concebida desde el comienzo para permitir la recuperación de la etapa y su posterior reutilización.

Los motores pueden regular su empuje entre 32% y 105% de su potencia nominal y volver a encenderse, dos capacidades necesarias para controlar el descenso de una primera etapa. La compañía afirma que acumularon más de 23.000 segundos de ensayos en tierra.

Pallas-1 puede transportar entre 5 y 7 toneladas a órbita terrestre baja (LEO, por sus siglas en inglés), una capacidad orientada especialmente al mercado de las grandes constelaciones de satélites.

El diseño contempla al menos 25 reutilizaciones. Esa cifra, sin embargo, expresa por ahora un objetivo de ingeniería y no una capacidad demostrada en operaciones.

Llegar a órbita no es reutilizar

Galactic Energy decidió separar ambos desafíos. En el primer lanzamiento no intentó recuperar la etapa inicial. El objetivo fue validar el funcionamiento integral del vehículo, sus sistemas de propulsión, control y estructura y obtener información durante un vuelo orbital completo.

Las siguientes misiones deberán incorporar progresivamente las tecnologías necesarias para la recuperación: control durante la reentrada atmosférica, aletas de rejilla —grid fins—, maniobras de frenado y navegación hacia la zona de aterrizaje.

Sólo después llegará la prueba decisiva: conseguir que una primera etapa realice un aterrizaje vertical y pueda ser preparada para un nuevo lanzamiento.

La distinción es relevante porque permite dimensionar la distancia que todavía existe entre los nuevos proyectos chinos y SpaceX.

Falcon 9 modificó la economía del lanzamiento espacial no solamente porque sus primeras etapas pueden aterrizar. El cambio apareció cuando esos propulsores comenzaron a volar repetidamente dentro de una operación de alta frecuencia. Algunos acumularon decenas de misiones.

Por eso, la recuperación de una etapa constituye apenas una parte del problema. También importan la cantidad de vuelos que puede realizar, las inspecciones necesarias entre misiones, el costo de reacondicionamiento y, especialmente, el tiempo que transcurre antes de volver a utilizarla.

Una competencia dentro de China

Pallas-1 agrega otra dimensión a la transformación del sector espacial chino: la competencia entre desarrolladores privados.

Galactic Energy se incorpora a un grupo de compañías que incluye a LandSpace y otros fabricantes que trabajan sobre distintas arquitecturas de cohetes reutilizables. El proceso sugiere que China no depende de un único candidato para reducir la distancia tecnológica y económica con SpaceX.

El modelo permite que varias empresas recorran simultáneamente la curva de aprendizaje. Algunas pueden fracasar, otras modificar sus diseños y unas pocas alcanzar una escala comercial. Para Beijing, la existencia de varios proyectos también reduce la dependencia de una sola arquitectura tecnológica.

Galactic Energy ya tenía experiencia orbital antes de Pallas-1. La compañía desarrolló la familia Ceres de cohetes sólidos y, según datos difundidos por la propia empresa, acumulaba 22 lanzamientos orbitales exitosos y 89 satélites colocados en órbita al momento del estreno de su nuevo vehículo.

Pallas-1 representa, por lo tanto, un cambio de escala: lleva a la compañía desde los pequeños lanzadores sólidos hacia los vehículos líquidos de mayor capacidad y potencialmente reutilizables.

El problema de las megaconstelaciones

La presión para conseguirlo proviene también del mercado que China intenta construir en órbita baja.

Qianfan —también conocida como Spacesail— y Guowang proyectan constelaciones de miles de satélites. La capacidad de fabricación es apenas una parte de esa ecuación. Es necesario transportar esos equipos a órbita con suficiente velocidad y a un costo compatible con despliegues masivos.

Los cohetes descartables imponen un límite económico y productivo. Cada lanzamiento exige fabricar prácticamente un vehículo completo. La reutilización busca cambiar esa relación: repartir el costo de fabricación de la etapa más compleja y costosa entre múltiples misiones.

En ese escenario, la capacidad de entre 5 y 7 toneladas de Pallas-1 ocupa un segmento relevante para misiones de despliegue de satélites LEO.

El éxito del primer vuelo demuestra que Galactic Energy consiguió resolver la primera condición: desarrollar un cohete líquido de esta escala y llevarlo a órbita.

La próxima métrica será diferente. Ya no se tratará de comprobar si Pallas-1 puede despegar, sino de determinar cuándo podrá recuperar su primera etapa, cuántas veces podrá utilizarla y cuánto tiempo necesitará para volver a colocarla en una plataforma de lanzamiento.

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