La cuenta sueldo dejó de ser, en muchos casos, el centro de la experiencia financiera en Argentina. Aunque continúa como el canal de acreditación inicial para la mayoría de los trabajadores, crece un comportamiento que reordena la competencia entre bancos y billeteras digitales: el dinero se deposita en una cuenta bancaria y, una vez acreditado, se transfiere a una billetera desde donde se administran gastos, pagos e inversiones.
Ese cambio aparece en un estudio sobre principalidad bancaria en Argentina realizado por la consultora tech global Stefanini Group. El relevamiento mostró que el 78% de los encuestados recibe su salario a través de bancos tradicionales, sin diferencias generacionales marcadas. Sin embargo, el uso de billeteras para recibir ingresos es más alto entre los más jóvenes: la Generación Z lidera con 27%, seguida por Millennials (22%), Generación X (19%) y Baby Boomers (16%).
La dinámica no se explica solo por el lugar donde se acredita el sueldo, sino por la plataforma que concentra la operatoria diaria. El estudio describe que, para una porción de usuarios, el banco queda asociado al depósito inicial, mientras que la billetera se convierte en el espacio de uso cotidiano: pagos de servicios, transferencias y colocación de excedentes.
En paralelo, el fenómeno reactivó una discusión regulatoria. Durante el debate de la reforma laboral se propuso autorizar la acreditación de sueldos en cuentas de Proveedores de Servicios de Pago (PSP) regulados por el Banco Central, una iniciativa promovida por el sector fintech. La propuesta de ampliar competencia e interoperabilidad permanece en debate, mientras el mercado opera con una lógica práctica: se cobra donde exige la regulación y se usa donde el usuario considera que administra mejor sus finanzas.
Para la banca, el corrimiento obliga a revisar una premisa histórica: captar una cuenta sueldo equivaldría a captar un cliente. Stefanini Group sostiene que “una estrategia única de engagement no solo es ineficiente, sino que erosiona la relevancia de la marca”, y plantea pasar de propuestas homogéneas a relaciones segmentadas y basadas en el comportamiento real.
En ese marco, Diego Ossa, CEO de Stefanini Group para la región sur de Latinoamérica, afirmó: “La fidelización ya no depende del lugar donde se acredita el salario, sino de quién ofrece la mejor experiencia una vez que ese dinero está disponible”. También señaló: “Hoy la ventaja competitiva ya no está en controlar el punto de entrada del dinero, sino en construir una experiencia tan fluida e inteligente que el cliente elija quedarse”.
El análisis plantea que la Inteligencia Artificial y los datos permiten interpretar señales, anticipar necesidades y personalizar experiencias a escala. Para las entidades, el desafío pasa por transformar la acreditación inicial en una relación digital permanente, con operaciones inmediatas, simples y disponibles las 24 horas, apoyadas en arquitecturas abiertas, integración mediante APIs y plataformas capaces de evolucionar sin afectar la operación.


