El negocio inmobiliario atraviesa una transformación asociada a la adopción de modelos “oficinas-free” y a la expansión de esquemas digitales “hiper-escalables”, con impacto directo en la forma de captar demanda, gestionar inventario y ejecutar operaciones. En ese marco, la integración de tecnologías PropTech se vincula con un cambio en el que la infraestructura física deja de ser el centro de la actividad.
El punto de partida del proceso comercial se trasladó al plano online. Hoy, el 95% de las búsquedas de propiedades comienzan en el entorno digital, un dato que redefine el peso de la oficina tradicional “a la calle” en la operatoria cotidiana. Con ese cambio de hábitos, el corretaje avanza hacia una desvinculación entre crecimiento financiero y espacio físico: la escala del negocio puede ampliarse sin necesidad de aumentar costos fijos ni sumar metros cuadrados.
El nuevo esquema se apoya en plataformas en la nube y en redes descentralizadas de agentes que operan sin fronteras. Ese funcionamiento apunta a optimizar procesos operativos y a reducir los costos iniciales, dentro de un modelo donde la presencia de una oficina física deja de ser un requisito para concretar operaciones.
Dentro de ese ecosistema, se destacan tres pilares tecnológicos. El primero combina Inteligencia Artificial y Big Data, con herramientas analíticas que estudian el mercado en tiempo real, predicen valores de venta y alquiler “con máxima precisión” y optimizan la captación de clientes. El segundo pilar se vincula con activos digitales y recorridos virtuales, que permiten gestionar carteras de forma 100% remota y abren unidades de negocio, como la administración de terrenos en entornos virtuales. El tercero son las plataformas colaborativas: software que conecta al corredor independiente con una comunidad global para compartir inventario, automatizar tareas y multiplicar sus posibilidades comerciales.
En esa transición, el componente humano mantiene un rol central. “Estamos frente a una nueva etapa del mercado a nivel mundial, en la que los adelantos tecnológicos están transformando herramientas y procesos, pero no reemplazarán la confianza”, dijo Dotti Peñate, CEO de Remax Argentina y Uruguay y directiva de Camesi. “Por eso, la mejor estrategia es la que nos permite dedicarle más valor a las personas”, agregó.
En Argentina, esta evolución coincide con un debate sobre la modernización del sector. Mientras la tendencia global se consolida en torno a plataformas livianas basadas en la nube, el mercado local enfrenta el reto de migrar desde esquemas tradicionales y colegiados hacia modelos normativos más flexibles y tecnológicos. En ese contexto, la digitalización se plantea como el núcleo de un negocio competitivo y el futuro del corretaje se asocia a profesionales tecnificados, capaces de ofrecer un servicio eficiente y personalizado sin fronteras físicas.












