Redbee desarrolló un framework que combina agentes de inteligencia artificial (IA) con prácticas de ingeniería para modernizar sistemas legados en la industria financiera y recortar entre 30% y 50% los tiempos y costos de migración. El enfoque busca sostener el control, la trazabilidad y la seguridad requeridos por el sector, mientras acelera el proceso de actualización tecnológica.
El punto de partida del método se apoya en indicadores externos sobre el peso operativo y estratégico del legacy. El 42% del tiempo de los equipos de desarrollo se destina a gestionar deuda técnica y el 70% de las organizaciones reconoce que sus sistemas legados frenan la innovación, según datos de Stripe y de la consultora Protiviti. A ese escenario se suma que una migración convencional demanda, en promedio, más de dos años, y que el 64% de las pérdidas de negocio vinculadas a ciberseguridad se asocia a vulnerabilidades en sistemas sin actualizar.
La compañía estructuró su propuesta en cinco etapas: discovery, assessment, diseño de estrategia, documentación de arquitectura (ADRs) y fitness functions. La secuencia está pensada para asegurar la calidad de extremo a extremo del proceso, desde el análisis del código legacy hasta la generación de una arquitectura objetivo.
Maximiliano Britez, Head of Engineering de redbee, describió un cambio de escala en la ejecución de esas fases con asistencia de agentes de IA: “Hasta hace pocos meses, recorrer las cinco fases de un proyecto de modernización demandaba más de dos meses”. En la misma línea, precisó: “Hoy, con un agente y un único ingeniero, ese mismo proceso insume aproximadamente 40 minutos”.
El directivo vinculó la reducción de tiempos a una forma distinta de aplicar herramientas ya disponibles: “Lo que un ingeniero hace hoy junto a un agente es, en esencia, lo mismo que antes ejecutaba junto a otros ingenieros”. “Lo que cambió es cuánto tarda en resolverse”, agregó. En ese marco, planteó que esa diferencia de escala vuelve viables proyectos que antes se descartaban por costo o duración.
El método incorpora un requisito operativo: contar con testing sobre el sistema legado. Cuando no existe, el primer paso consiste en construirlo con el sistema original todavía en funcionamiento, para garantizar que su comportamiento se preserve al migrarlo. Además, el proceso prevé supervisión humana en cada etapa crítica, con especialistas que validan, corrigen y aprueban en puntos clave del flujo.
Para las organizaciones, el acortamiento de los plazos tiene un correlato directo en el negocio: permite demostrar resultados antes y redirigir presupuesto hacia proyectos que generan impacto, en lugar de destinarlo a sostener deuda acumulada.


