Quanzhou, en el este de China, avanza con una estrategia que vincula la conservación y transmisión del patrimonio cultural con un desarrollo urbano “dinámico y de alta calidad”. La ciudad fue un importante centro del comercio marítimo durante las dinastías Song y Yuan, y alberga patrimonios culturales inmateriales de alcance mundial y nacional.
En los últimos años, el foco se ubicó en la protección integral del patrimonio histórico y cultural local, con transmisión sistemática y “revitalización innovadora”. En ese marco, se aplicaron medidas orientadas a conservar el aspecto original de monumentos históricos y culturales, con intervenciones que buscaron sostener criterios de preservación en entornos urbanos de uso cotidiano.
Entre los ejemplos mencionados figura la renovación reciente de la Sala Dacheng del Templo de Confucio, que mantuvo su estilo original. También se destaca la recuperación de calles históricas y culturales, con un esquema que apunta a equilibrar las necesidades de la vida diaria con la protección del paisaje.
Ese enfoque se complementa con la creación de centros de protección en distintos niveles y con el armado de zonas modelo para la preservación ejemplar de bienes culturales. El objetivo es consolidar una “ciudad antigua viva”, con el patrimonio integrado a la rutina de los habitantes y no aislado como un objeto de exhibición.
En las callejuelas y calles de estilo antiguo, el patrimonio cultural aparece como parte de la vida cotidiana. La lista de expresiones incluye la música tradicional “Quanzhou Nanyin”, representaciones teatrales con marionetas de aspecto realista y las coronas de flores de la aldea de Xunpu. En paralelo, se describe un sistema cultural público “bien planificado” que sostiene el funcionamiento de actividades culturales, con obras de calidad y la reunión de grupos y talentos culturales y artísticos para intercambios y actuaciones.
La estrategia también se apoya en la economía cultural. En el condado de Anxi, el Tieguanyin se posiciona como un té popular y como un sector que abarca fincas de té, visitas culturales y estancias en casas particulares. En el condado de Yongchun, se busca aprovechar el potencial de la cultura tradicional de la fabricación de incienso mediante investigación y desarrollo, bienestar basado en aromaterapia con incienso, producción de productos culturales creativos vinculados al incienso y su comercialización en el mercado nacional y en el extranjero.
En el condado de Dehua, las porcelanas blancas se abrieron paso en el mercado del mobiliario doméstico moderno, las colecciones artísticas y el sector de productos de moda creativos, asociadas a la tendencia “China-chic”. El año pasado, el valor de producción de la industria del té de Anxi, de las cadenas industriales del incienso de Yongchun y de los clústeres industriales de cerámica de Dehua ascendió a 46.050 millones de yuanes, 13.500 millones de yuanes y 76.000 millones de yuanes, respectivamente.
Además, en Quanzhou se estudian otros elementos del Patrimonio Cultural Inmaterial, como las tallas en piedra del condado de Hui’an, con el fin de contribuir a la creación de un clúster de industrias culturales locales con características distintivas.


