El yen japonés quedó nuevamente en el centro del mercado cambiario después de una intervención coordinada entre Estados Unidos y Japón que comenzó el 30 de julio. Antes de ese movimiento, el par USD/JPY cotizaba en torno a los 164 yenes por dólar, un nivel que implicaba un mínimo de 40 años para la moneda japonesa.
La primera intervención presionó a la baja al USD/JPY y provocó pérdidas de más de 400 pips (-2,4%) en una sola jornada. Un día después, el 31 de julio, una nueva intervención derivó en otra caída de 200 pips. Tras tocar los 155 yenes, el tipo de cambio registró una recuperación moderada hasta aproximadamente 158 yenes, zona que coincide con el límite inferior de la media móvil simple (SMA) de 200 días del par.
A pesar de ese rebote, el clima de mercado se mantuvo tenso. Tanto las autoridades estadounidenses como las japonesas afirmaron que están dispuestas a intervenir otra vez si fuera necesario. Japón ya había intervenido en varias ocasiones desde 2022, pero las acciones coordinadas con Estados Unidos fueron escasas, con antecedentes principalmente a fines de la década de 1990 y nuevamente en 2011. En ambos episodios, las intervenciones conjuntas marcaron puntos de inflexión en la tendencia del USD/JPY.
En ese marco, el foco pasó a estar en las razones de la coordinación entre ambos países en este momento. La intervención estadounidense tuvo como objetivo principal evitar un repunte desestabilizador de los rendimientos de los bonos domésticos. Japón, como principal tenedor extranjero de deuda pública estadounidense, suele financiar sus intervenciones mediante la venta de activos del Tesoro.
Para proteger el mercado de bonos de una ola de ventas, el Tesoro de Estados Unidos financió su parte vendiendo euros de sus reservas para comprar yenes. La operatoria buscó limitar el impacto que una eventual liquidación de Treasuries por parte de Japón podría generar sobre las tasas.
Aaron Hill, analista jefe de mercados en FP Markets, sostuvo: “Para evitar que el yen se deprecie aún más, es poco probable que la intervención por sí sola resulte suficiente”. También afirmó: “El Banco de Japón tendría que intervenir y subir el tipo de interés oficial unas cuantas veces más”.
Hill agregó que, para sostener una tendencia alcista estructural del yen, “probablemente también se necesitaría un catalizador exógeno” que incentive la repatriación de fondos hacia la moneda japonesa. Con ese telón de fondo, el escenario que domina es el de volatilidad elevada, con operadores atentos a nuevas señales oficiales y a la capacidad de las medidas para alterar la dinámica del USD/JPY en el corto plazo.












