América Latina ya concentra más de 150 proyectos activos de carbono y busca consolidar una oferta de créditos de “alta integridad” para atraer inversiones de largo plazo, en un escenario de demanda internacional creciente y de avance de nuevos marcos regulatorios. El foco está puesto en transformar el capital natural regional en iniciativas robustas, con estándares reconocidos internacionalmente, reglas claras y mecanismos que generen confianza.
Las cifras actuales muestran la escala del mercado en la región. En total, se registran 63 desarrolladores de proyectos de carbono y más de 151 proyectos activos. A esto se suman más de 24 millones de hectáreas de bosques conservados, más de 500 hectáreas en restauración y reforestación, y 451 especies de flora y fauna protegidas. También aparecen más de 1,9 millones de hectáreas bajo proyectos de agricultura y ganadería regenerativa, además de 36 proyectos vinculados con energía, industria y transporte.
Detrás de esos números conviven iniciativas orientadas a capturar carbono, conservar biodiversidad y promover modelos productivos sostenibles, con impacto en comunidades de distintos países de la región. En ese marco, el desafío identificado por especialistas apunta a reforzar la calidad y trazabilidad de los créditos para responder a las exigencias de compradores internacionales y a la evolución de los mercados voluntarios y de cumplimiento.
Ese diagnóstico fue uno de los ejes del webinar “Mercados de Carbono en Latinoamérica: panorama regional y oportunidades para Argentina”, organizado por la Mesa Argentina de Carbono (MAC) junto con la Red Carbono LATAM, que reunió a referentes de distintos países para analizar el presente y el futuro de estos mercados. Durante el encuentro, se planteó que América Latina atraviesa “un momento decisivo” por la combinación entre demanda internacional, marcos regulatorios en desarrollo y experiencia acumulada.
En el intercambio también se expusieron realidades dispares dentro de América Latina. Mientras algunos países avanzan en la consolidación de marcos regulatorios y políticas públicas, otros enfrentan desafíos vinculados con la estabilidad normativa, el financiamiento y la articulación entre los sectores público y privado. Aun así, el punto de coincidencia fue que la cooperación regional será determinante para aprovechar las oportunidades que se abren en los próximos años.
Para la Mesa Argentina de Carbono, comprender la evolución de los mercados internacionales resulta clave para potenciar el desarrollo de nuevos proyectos en el país y consolidar una oferta de créditos de carbono de alta integridad. En ese contexto, el intercambio regional se plantea como una vía para identificar buenas prácticas, anticipar desafíos regulatorios y fortalecer una visión regional frente a una demanda global que continúa creciendo.


