miércoles, 29 de abril de 2026

    Oscuro objeto del deseo

    Saber descubrir el aroma del cacao es tener buen olfato para la historia. Este podría ser el credo de los grandes maestros-artesanos-cocineros de Europa, donde el chocolate adquirió carta de ciudadanía universal.

    El cacao es el fruto de un árbol, teobroma cacao, originario, según parece, de las márgenes del río Orinoco, y que Colón descubrió junto con el nuevo continente. En México se consumía abundantemente bajo la forma de líquido espeso y oscuro y fue Hernán Cortés quien llevó algunos granos de este curioso alimento como un regalo para el emperador Carlos V.

    En el siglo XVI ya podía hablarse de la sofisticación actual que necesitó, entre otros pasos, el que en 1828 dio el químico holandés Konrad van Housten al conseguir separar el chocolate de la manteca de cacao y agregarle azúcar, para obtener las primeras tabletas. Pero cuando en 1876 Daniel Perier descubrió, gracias a un nuevo método de condensación láctea creado por Henry Nestlé, que el cacao en polvo podía combinarse con la leche, este manjar entró en su etapa de industrialización masiva.

    A partir de entonces, países como Alemania, Suiza, Francia e Italia se poblaron de talleres con hábiles artesanos dedicados a preparar toda clase de exquisiteces a partir del más tentador de los alimentos.

    CAFE AL CACAO.

    Ingredientes: Medio litro de café bien fuerte; 40 g de cacao; 25 g de manteca; 200 g de crema de leche; una pizca de sal y 75 g de azúcar.

    Preparación: Mezclar en un recipiente el cacao, el azúcar, la sal y la manteca, agregándole luego la crema. Batir hasta que adquiera consistencia. Añadir un poquito de café caliente para diluir la mezcla y luego volcar todo en una cacerola con el resto del café. Calentar a fuego lento sin dejar de batir, retirar del fuego antes de que hierva y servir inmediatamente.

    TORTA MOZAMBIQUE.

    Ingredientes: 1/2 kilo de vainillas; 250 g de manteca; 5 yemas de huevo; 5 tabletas medianas de chocolate; 300 g de azúcar.

    Preparación: Después de rallar el chocolate se lo disuelve en cuatro cucharadas de agua fría, y se lo lleva al baño de María hasta obtener una consistencia bastante espesa. En un bol se baten las cinco yemas con el azúcar. Por separado, se ablanda la manteca que luego se mezclará con los huevos sin dejar de batir. Se le agrega entonces el chocolate, ya frío, siguiendo con el batido hasta que se forma una crema bien homogénea. El plato se arma colocando en un molde una capa de vainillas, después una de crema y sobre ellas una nueva capa de vainillas dispuestas en sentido opuesto al de las

    primeras. La torta se corona con polvo de cacao mezclado con canela y azúcar impalpable.