La hiperpigmentación en pieles maduras se ubica entre los motivos de consulta más frecuentes en los consultorios dermatológicos de Argentina. En torno a los 50 años, el fenómeno suele asociarse al paso del tiempo, aunque el abordaje dermocosmético plantea que puede prevenirse y también revertirse con activos adecuados, constancia y fotoprotección.
En esa franja etaria predominan tres tipos de manchas. Por un lado, los léntigos solares o actínicos, también conocidos como “manchas de la edad” o “seniles”, vinculados a la acumulación de daño por radiación ultravioleta (UV) durante décadas. También se observa hiperpigmentación postinflamatoria, residual de acné o de irritaciones previas que con los años se vuelve más persistente. Un tercer cuadro frecuente es el melasma, una condición que suele relacionarse con factores hormonales.
Para explicar por qué las manchas tienden a oscurecerse y a persistir a esta edad, la Dra. Andrea Rey (MN 139.411), médica dermatóloga para La Roche-Posay, identificó dos factores: la “memoria” del daño solar y los cambios hormonales de la menopausia. “La piel tiene una memoria biológica del daño solar. Cada exposición a la radiación ultravioleta genera cambios acumulativos en los melanocitos y en todo el microambiente cutáneo”, señaló Rey, al describir un proceso que puede manifestarse años después.
En paralelo, durante la perimenopausia y la menopausia, la disminución de estrógenos se asocia a cambios propios del envejecimiento cutáneo: disminuye el colágeno, se altera la función de barrera, aumenta el estrés oxidativo y se enlentece el recambio epidérmico. “Como consecuencia, la melanina permanece más tiempo en la epidermis y los mecanismos que limitan o eliminan la hiperpigmentación son menos eficientes”, afirmó la especialista.
En cuanto a los errores habituales al intentar tratar manchas, Rey señaló que el más frecuente es abordarlas como un problema aislado y no como una condición crónica con tendencia a la recurrencia. También describió el descuido de la fotoprotección diaria una vez que termina el verano o cuando no se percibe una exposición solar intensa, pese a que la radiación UVA está presente durante todo el año y, en algunos casos, la luz visible continúa estimulando la producción de melanina. Además, advirtió que la eliminación del pigmento es gradual y depende del tipo de mancha, de su profundidad y de la capacidad de renovación de la piel.
En este marco, La Roche-Posay presentó Mela B3 Double Dose ($189.900), un tratamiento intensivo para el día y la noche. El producto duplica la concentración de Melasyl al 1% y suma Proxylane. La marca reportó una eficacia del 83% en la reducción de manchas de la edad, basada en la clasificación experta después de 15 semanas (N = 85). La línea se completa con Mela B3 Contorno de Ojos ($148.315), con Melasyl, péptidos y cafeína, orientado a ojeras y arrugas debajo de los ojos, e incluye un aplicador de efecto frío para descongestionar la zona.


