miércoles, 29 de abril de 2026

    ¿Socios o enemigos? (parte II)

    EL PENSAMIENTO DE LOS INDUSTRIALES.

    Quien quiera conocer la opinión de la Unión Industrial sobre las relaciones con Brasil, además de las declaraciones de directivos de la entidad, haría bien en consultar “Ajuste, Competitividad y Expansión”, el primer cuaderno editado por la Fundación de la UIA en abril de este año.

    Allí pueden leerse -ampliados- estos conceptos.

    * Hay acuerdo en que el punto más vulnerable del plan económico es el sector externo.

    * Las importaciones crecen por dos razones: expansión de la demanda interna de productos que no se producen localmente y la suma del tipo de cambio bajo en términos reales con la caída de aranceles, que eleva la importación de bienes que compiten con los que se producen localmente.

    * Las exportaciones agropecuarias están en situación vulnerable por las condiciones internacionales de precios y de demanda. Las industriales sufren las consecuencias del tipo de cambio bajo que dejan sin mercado externo a los bienes de mayor valor agregado.

    * De mantenerse esas tendencias conducirían a una crisis del sector externo.

    * Habría tres razones -ausentes en el pasado- que tornarían improbable ese desarrollo:

    1) Bajas tasas de interés internacionales disminuyen el peso de la deuda externa y atraen capitales que buscan mejor rendimiento. No hay certeza de que este fenómeno sea valedero.

    2) La afluencia de capitales provenientes de las privatizaciones. Esta fuente de capitales se irá agotando, pero además causará un déficit adicional debido a las remesas de utilidades.

    3) El saneamiento fiscal. Sin embargo, los capitales externos generan intereses o cargas financieras por remesa de utilidades. Para afrontarlas, esos capitales deben generar una mayor capacidad de repago en divisas. Lo que implica conseguir un saldo creciente de balanza de pagos en cuenta corriente, mediante mayores exportaciones.

    -Juan Alemann-

    “NO SOY OPTIMISTA”.

    La formación de un mercado común -explica el ex secretario de Hacienda Juan Alemann- implica que los países que lo integren lleven adelante políticas económicas comunes para alcanzar los beneficios de un mercado ampliado. En el caso concreto del Mercosur lo que se advierte es exactamente lo contrario, por lo que no soy optimista frente a un resultado feliz de la iniciativa. Mientras que Brasil tienen una inflación muy alta y en alza, otorga subsidios a varios sectores industriales, atraviesa por un ciclo recesivo y tiene un tipo de cambio alto, la Argentina registra un proceso de inflación en baja, expansión del mercado interno y un tipo de cambio atrasado. Mientras que el cruceiro se deprecia, el peso se aprecia, provocando una brecha muy grande entre el poder adquisitivo de ambas monedas.”

    Para Alemann, no es casual que todo el desequilibrio comercial global de la Argentina sea el resultado de su relación con Brasil. Dicho con otras palabras, las asimetrías son muy fuertes. “Esto no es bueno, porque cuando se firmó el Tratado de Asunción uno de los supuestos fue la coordinación de políticas económicas comunes y ello no sucedió.”

    -Elbio Baldinelli-

    HAY QUE PARAR EL TEXIMETRO.

    Luego de siete meses de una tasa de inflación superior a 20% mensual y de una decidida política oficial del gobierno brasileño de no atrasar el tipo de cambio del cruceiro con respecto al dólar, o sea devaluar sistemáticamente para no perder competitividad en los mercados externos, tenemos que ser muy realistas sobre el futuro del Mercosur”, opina Elbio Baldinelli, presidente de la Fundación Banco de Boston y ex secretario de Comercio Exterior.

    “Las asimetrías derivadas del desfasaje del tipo de cambio entre la Argentina y Brasil son cada vez más grandes, lo que implica que se está fabricando un problema descomunal para el futuro. Creo que lo que se ha logrado en materia de integración es muy importante, pero, ante esa realidad, hay que parar el mecanismo de rebaja de aranceles de 7% cada seis meses, pero sin afectar la concesión o rebaja global lograda hasta ahora de 61% del nivel inicial dentro del Mercosur. La idea, según Baldinelli, es “no retroceder en lo que se ha avanzado, pero sí parar el taxímetro” para estudiar qué se puede hacer en el futuro.

    -Lester Thurow-

    “BRASIL NO ES UN GRAN MERCADO”.

    En una entrevista exclusiva con MERCADO, el decano de la escuela de Administración del MIT analizó las perspectivas de los esquemas de integración y libre comercio en el continente. Este es un resumen de sus reflexiones.

    Mercosur.

    Habría que examinar en detalle el tratado del Mercosur -cosa que yo no he hecho- para determinar quiénes corren con más ventajas. Pero el problema real es que un país sólo se hace rico si les vende a los ricos. De modo que tanto Brasil como la Argentina deberían pensar en cómo lograr acceso a los

    mercados de Europa, Japón o Estados Unidos.

    Cuando uno estudia las experiencias de mercados comunes o zonas de libre comercio entre países en desarrollo, descubre que ninguna de ellas parece haber tenido mucho éxito. En general, porque ninguno de los países miembros representa un gran mercado para los otros. Y cuando digo “gran mercado” no me refiero a la población. Tomemos el caso de China, que tiene una buena tasa de crecimiento, de 10% anual. Pero su PBI per cápita es de apenas US$ 300. Un crecimiento de 10% representa US$ 30 por persona. Si multiplicamos 1.200 millones de chinos por US$ 30, tenemos US$ 36.000 millones, apenas 0,65% del PBI estadounidense. Otro ejemplo: si toda Latinoamérica -México incluido- se incorporara a la economía de Estados Unidos, solamente la incrementaría en 12 o 15%.

    Brasil, el miembro más grande del Mercosur, no es un gran mercado en términos internacionales.

    Tiene mucha gente, sí, como China, pero no es un mercado importante.

    Nafta.

    Este acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y México perjudicará, sin duda, al resto de América latina. Probablemente, Brasil perderá más que la Argentina. Porque México no es un gran exportador de productos agrícolas, sino de manufacturas livianas. Y el otro país latinoamericano que tiene una importante industria liviana es Brasil. Si yo fuera un inversionista, pondría mi dinero en México, donde los salarios son más o menos iguales que en Brasil, pero donde mis productos tendrían más ventajas en términos de acceso a un gran mercado.

    Iniciativa Bush para las Américas.

    No creo que se concrete, por lo menos a corto plazo. Para el presidente Bush, ya es bastante difícil conseguir que lo reelijan. En caso de que lo logre, tendrá que resolver otro problema: vender el acuerdo con México. Y nadie va a hacer nada hasta que se vean los resultados del pacto comercial con México, hasta que se confirme si funciona o no. Nada de esto será rápido.