¿Cuáles son sus hábitos telefónicos? ¿Le gusta poner los pies sobre el escritorio? ¿O acaso es uno de esos hombres de negocios que prefieren discutir sus transacciones sumergidos en una bañera llena de espuma? Estas y otras costumbres pueden verse sometidas a seria censura en un futuro muypróximo, a medida que se aproxima la era del videófono, el teléfono con imagen que ya están produciendo las grandes compañías de comunicación, tanto para uso en las empresas como en los hogares.Los más recientes adelantos tecnológicos hicieron posible esta difusión: ahora se puede transmitir una imagen en color a través del sistema telefónico, con razonable calidad. No obstante, la imagen todavía no tiene el grado de resolución de la TV color actual y el movimiento es más lento, algo similar a las transmisiones que llegan de naves espaciales, en forma de sucesión de cuadros, en vez de un movimiento continuado.Pero aun así, el videófono es sin duda alguna el próximo paso en materia de comunicaciones. Es un mercado que, en Europa, puede saltar de los US$ 65 a los US$ 296 millones entre 1990 y 1995; en tanto que en Estados Unidos, para el mismo período, ese mercado puede pasar de US$ 894 a 8.300 millones.En Estados Unidos se prevé que, para 1995, habrá ya instaladas 161.199 unidades de teleconferencia, una de las modalidades del videófono en más rápido desarrollo. Uno de los sectores con más perspectivas es el de la computación, ya que es posible, mediante un circuito, incorporar el videófono a las computadoras IBM y compatibles.AT&T, el gigante estadounidense de las comunicaciones, está lanzando un videófono para uso familiar a un precio de US$ 1.500. Matra, la fabricante francesa de teléfonos, ha estado vendiendo videófonos desde hace meses. Hitachi recientemente lanzó diversos modelos en Japón. En Gran Bretaña, la GET-Marconi está concediendo licencia de su tecnología a BT y Amstrad, que planean sacar a la venta una amplia gama de videófonos para fines de este año.”Toda una nueva era en las comunicaciones visuales está llegando”, dice Mike Zeaman, de AT&T, para quien el videófono abre numerosas posibilidades para nuevos usos en el hogar y la oficina. Los sordos, por ejemplo, van a poder comunicarse, por primera vez, por teléfono.Los beneficios prácticos para los hombres de empresa son grandes, opina Tony Fish, ingeniero de marketing de GEC-Marconi. A su juicio, el videófono va a ayudar a las compañías a ahorrar dinero en costos de viaje, así como en tiempo, al hacer más fácil tomar decisiones por teléfono.Evidentemente, una de las ventajas será que resultará muy fácil comunicar información que requiere una descripción visual, como por ejemplo gráficos y diagramas. En rigor, la idea del videófono no es reciente: ya en 1964 AT&T comenzó a experimentar con su Picturephone, aunque los problemas detransmitir imágenes por un cable de teléfono eran grandes. Un paso importante fue la adopción, reciente, de un standard internacional para el videófono digital.No sucede lo mismo en el campo del videófono para el hogar, donde el sistema de comunicación es analógico y no existe, hasta ahora, un sistema unificado de código, lo cual hace que aparatos de diferentes marcas no sean compatibles entre sí. A pesar de esto, fabricantes como GEC-Marconi trabajan sobre la idea de que, dominando el mercado, se va a llegar a una estandarización “de facto”.Aun así subsiste el problema de hasta qué punto el usuario doméstico va a aceptar el videófono.¿Todo el mundo quiere que le vean la cara, a cualquier hora del día o de la noche? ¿Qué pasa si suena el videófono y uno se encuentra frente a frente con un vendedor? Además, con el videófono en la casa se acaban las “pequeñas mentiras”, al estilo de “hace rato que estoy despierto” u otras parecidas. Los fabricantes saben esto y prevén, para cuando lleguen las ventas masivas, un botón para anular la imagen.
– Biotecnología –
NUEVA RECETA CONTRA ANTIGUAS PESTES.
La biotecnología avanza: uno de los campos de desarrollo que más prometen es la investigación sobre nuevos pesticidas capaces de matar insectos sin dañar las cosechas ni dejar residuos químicos tóxicos. Los así llamados biopesticidas son fabricados en la actualidad por dos compañías líderes:Sandoz, de Suiza y Abbott de Estados Unidos. La receta es aparentemente simple: se trata de utilizar el bacilus thuringiensis, más conocido con el nombre familiar de Bt, una bacteria que entre otras virtudes posee la de fabricar una proteína que mata insectos sin dejar rastros indeseables.En rigor, éste y otros biopesticidas están en el mercado desde hace tiempo, pero los agricultores fueron renuentes a utilizarlos debido a que no tienen los efectos categóricamente destructivos de los insecticidas químicos clásicos.Este nicho del mercado está siendo aprovechado por un grupo de empresas biotecnológicas, entre ellas Ecogen y Mycogen en Estados Unidos y Agricultural Genetics en Gran Bretaña, para desarrollar nuevas técnicas genéticas orientadas a producir una segunda generación de biopesticidas. En el mismo camino están ingresando importantes grupos de la industria química, tales como Monsanto, Du Pont y Ciba-Geigy.Los insectos son el blanco más tentador para el control biológico de pestes, dice John Davis, principal ejecutivo de Ecogen. Una de las razones es que la industria química no ha desarrollado nuevos tipos significativos de insecticidas desde el lanzamiento de los piretroides sintéticos, hace ya 20 años. En años recientes se dedicaron mayores esfuerzos a combatir otras pestes de la agricultura, tales como los hongos, con la consecuencia de que los insectos se han tornado más resistentes a los productos convencionales. En todo caso, la batalla será a muerte: el mercado de los insecticidas alcanzará, en la próxima década, un volumen anual, en el mundo, de US$ 20.000 millones.
