martes, 28 de abril de 2026

    Petróleo caro, precio caro

    La tesis convencionalmente aceptada en el mundo industrializado es que debe haber petróleo barato para que haya crecimiento económico. También, que los esfuerzos de la Opep -el club de los productores- por elevar el precio deben ser combatidos y derrotados. Lo ideal, en síntesis, es que el mercado esté organizado en favor de los compradores (aunque en este caso nadie insinúa que exista un cartel). Por lo mismo, el resultado de la reciente guerra del Golfo se vio como un triunfo para los países consumidores.

    Esta visión convencional acaba de ser desafiada por Norman Bailey -ex asesor de Ronald Reagan en asuntos económicos internacionales- y Criton M. Zoakos. En un reciente ensayo publicado en The International Economy, los autores sostienen que un precio bajo no es sinónimo de petróleo barato.

    El precio tomado como base (el de los productores árabes y el de la ex URSS) depende de sistemas políticos que pueden darse el lujo de ignorar el costo real de explorar, desarrollar y explotar reservas petroleras.

    Estados Unidos importa más de la mitad del petróleo que consume debido al bajo costo de los países productores. En verdad, sostienen, el gobierno federal dedica importantes recursos en gastos de defensa, diplomacia, ayuda, seguridad y programas energéticos, que permiten -merced a la contribución fiscal estadounidense- que los productores extranjeros tengan precios más

    convenientes que los productores norteamericanos. En síntesis, lo que no se paga en la factura energética, se paga en impuestos para variados fines.

    El costo del programa de ahorro energético en 1990 fue de US$ 2.200 millones. El de mantener el despliegue de tropas y poder bélico en el área del Golfo, de US$ 12.600 millones. Los costos de inteligencia y gasto diplomático en el área, de US$ 5.500 millones. En total, US$ 22.300 millones en 1990.

    Con esta óptica, el precio del barril de crudo, que como promedio estaba en US$ 14,17 en esa fecha, fue realmente de US$ 44,84 si se toman los demás rubros. Es decir, el precio real fue 316% más alto que el valor nominal.

    ¿Caída o auge de Japón?

    Por primera vez en muchos años hay dificultades de peso en la economía japonesa, y los observadores internacionales -especialmente en Estados Unidos- tienen la tentación de inferir que el derrumbe en los valores de la Bolsa, las pérdidas de muchas empresas industriales y la caída en las

    utilidades de los bancos son claros indicios de que la profecía acerca de la inminente hegemonía económica mundial de Japón no se cumplirá.

    Igual que en 1973, con el primer shock petrolero, o en 1986, cuando el acuerdo del Plaza Hotel devaluó el dólar y revalorizó el yen, la economía japonesa ha enfrentado serios desafíos y ha respondido siempre con imaginación y eficiencia. También ahora puede ocurrir lo mismo.

    En todo caso la base, el punto de partida de la economía nipona está más alto que nunca. La macrotendencia más significativa observable en este momento es el ascenso económico del sudeste asiático, liderado por Japón. La inversión interna nipona fue de US$ 910 mil millones en 1989, superior a la de Estados Unidos, que era de US$ 878 mil millones, y apenas inferior a la de los 12

    países de la CEE sumados, que fue de US$ 1,02 billones.

    En el campo de las exportaciones de alta tecnología, Japón exportaba US$ 25.300 millones en 1968 (8,5% del total mundial), y pasó a US$ 511.900 millones en 1988 (con 17,5% de participación). El porcentaje de Estados Unidos ese mismo año era de 18,5, el de Alemania de 10,8%, el de Francia de 6,6%; y el de Gran Bretaña de 6,3%.

    La mayor privatización.

    Solamente en el mes de junio, 562 empresas estatales emplazadas en la zona oriental de Alemania fueron vendidas al sector privado. Un total de 8.175 compañías estatales ya fueron transferidas a la economía privada por la Treuhand, la organización a cargo del inmenso sector estatal heredado por

    Bonn después de la unificación.

    Todavía quedan 4.340 firmas que aguardan turno para ser vendidas. El proceso es veloz, pero costoso. Según Birgit Breuel, presidente de la Treuhand, el organismo adeuda ahora US$ 131 mil millones, cifra que puede aumentar en por lo menos US$ 35 mil millones o tal vez más, ya que todos los días hay demandas por daños ecológicos ocasionados por las antiguas empresas estatales. En poco más de dos años de operaciones las ventas han recaudado US$ 20 mil millones.

    Sobre esta intensa y vasta experiencia -hasta ahora, éste es el esfuerzo privatizador más veloz e importante que se conozca- disertará en Buenos Aires, el lunes 14 de septiembre, Christoph Urban, director de la oficina de Nueva York de la Treuhand. La presentación del orador estará a cargo de Vittorio Orsi. Será la primera actividad propuesta por el “Foro de Reflexión Democrática”. La

    conferencia se realizará en el Centro Argentino de Ingenieros (Cerrito 1250, teléfonos 41-0570 y 42-9520).

    Volver a regular las finanzas.

    La extraordinaria deuda acumulada y la caída en los precios de la propiedad inmueble en el mundo industrializado impiden el retorno al crecimiento global sostenido. Se avanzó de tal manera en el desmantelamiento de las restricciones crediticias y financieras, que ahora los gobiernos deberán

    encarar la regulación de la oleada de nuevos productos financieros generada por la liberalización.

    Ambos conceptos están en la última memoria anual del Banco de Pagos Internacionales de Basilea, el Banco Central de los bancos centrales. Estas son las principales advertencias y recomendaciones:

    * La política comercial de las naciones industrializadas se ha tornado muy restrictiva y daña las posibilidades de crecimiento mundial. Es hipócrita alentar las reformas en el mundo en desarrollo al mismo tiempo que se impulsa un nuevo proteccionismo que impide el acceso de exportaciones a los mercados más prósperos.

    * Los esfuerzos por establecer la unidad económica y monetaria europea antes de fin de siglo pueden dilatarse por las dificultades para ajustar las macropolíticas económicas de los 12 miembros.

    * Fueron subestimados los costos de la desregulación financiera de la pasada década. Es necesario supervisar la actividad de grupos financieros que han quedado al margen de cualquier marco regulatorio. El total de operaciones interfronteras en 1991, en inversiones como compra de acciones y títulos de deuda, alcanzó a US$ 388.700 millones. El doble de las operaciones registradas en 1990.

    Se recupera la banca en Estados Unidos.

    Hay claros síntomas de recuperación de la banca en Estados Unidos, luego de dos años de recesión y endeudamiento. Citicorp va a la cabeza con activos de US$ 219.000 millones. Sus ganancias netas en el segundo trimestre del año subieron de US$ 11 millones a US$ 171 millones. Para los primeros seis

    meses de 1992 fueron de US$ 354 millones. La mejoría no es exclusiva de los bancos grandes. En todo el ámbito de Estados Unidos, instituciones grandes, medianas y pequeñas arrojaron mejores resultados en el segundo semestre.

    Una de las razones que explican esta recuperación tan veloz son los mayores márgenes de interés derivados, en gran medida, de reducciones en la tasa básica impuesta por la Reserva Federal. Con la tasa mayorista que usan los bancos para prestarse entre ellos en aproximadamente 3,5%, abundaron

    las oportunidades de obtener mejores márgenes, ya que la prime rate para los préstamos a las compañías está en 6%.