Cuando Telesat publique su balance correspondiente al segundo trimestre de 2026, previsto para los primeros días de agosto, el mercado no buscará únicamente conocer si la empresa ganó o perdió dinero. La atención estará puesta en un conjunto de indicadores que se convirtieron en una referencia para toda la industria satelital, inmersa en la transición desde el modelo geoestacionario tradicional hacia las constelaciones de órbita baja.
Los resultados del primer trimestre dejaron un panorama exigente. Los ingresos consolidados descendieron 25% interanual hasta C$ 87 millones, el EBITDA ajustado retrocedió 48% y la pérdida neta alcanzó C$ 151 millones, tres veces más que un año antes. Al mismo tiempo, la compañía ya había invertido cerca de u$s 2.000 millones en Lightspeed, el proyecto que concentra su estrategia de crecimiento.
Más allá de esas cifras, el balance dejó varias señales que servirán como referencia para interpretar los resultados que se conocerán en agosto.
La evolución del negocio GEO
El principal interrogante será si continúa acelerándose el deterioro del negocio geoestacionario.
En el primer trimestre, los ingresos del segmento GEO descendieron 26%, afectados por la renegociación de contratos de televisión satelital y por la menor utilización de la capacidad disponible. La ocupación de la flota se ubicó en apenas 55%, con 14 satélites operativos.
Otro dato relevante fue el reconocimiento de un cargo por deterioro del valor llave (goodwill impairment), un ajuste contable que refleja una reducción en el valor esperado del negocio. Si durante el segundo trimestre aparecen nuevos deterioros o la compañía revisa sus proyecciones para 2026, el mercado podría interpretarlo como una señal de que la presión competitiva continúa intensificándose.
Lightspeed bajo la lupa
La segunda variable será la evolución de Lightspeed.
Hasta marzo, Telesat había destinado C$ 2.700 millones al desarrollo de la constelación. También informó que la cartera de pedidos (backlog) de Lightspeed alcanzaba aproximadamente C$ 1.100 millones, por encima de los cerca de C$ 800 millones correspondientes al negocio GEO.
Los analistas seguirán especialmente dos indicadores: la incorporación de nuevos contratos y el ritmo de ejecución del programa. Cualquier actualización sobre el cronograma de fabricación, lanzamiento o despliegue tendrá impacto sobre la percepción del mercado respecto de la capacidad de la empresa para comenzar a generar ingresos comerciales.
El peso creciente de la defensa
Otro aspecto que concentrará la atención será la participación del negocio gubernamental y de defensa.
Durante los últimos meses, Telesat anunció la incorporación de espectro Mil-Ka para aplicaciones militares, fue seleccionada para participar en el futuro sistema canadiense de comunicaciones para el Ártico e ingresó como proveedor elegible en un contrato marco de la Agencia de Defensa Misilística de Estados Unidos.
Si esas iniciativas comienzan a traducirse en nuevos contratos o en un aumento del backlog, reforzarán una tendencia que también se observa en otros operadores: la demanda de defensa se está convirtiendo en uno de los principales motores de inversión para las constelaciones LEO.
Más que un balance
El próximo informe financiero será seguido de cerca no solo por los inversores de Telesat. También ofrecerá una nueva referencia para evaluar la velocidad con la que está cambiando el mercado mundial de las comunicaciones satelitales.
La compañía canadiense representa hoy uno de los casos más visibles de una transición que afecta a todo el sector. Mientras el negocio geoestacionario continúa reduciendo su peso relativo, las inversiones se desplazan hacia redes de órbita baja destinadas principalmente a gobiernos, defensa y operadores de telecomunicaciones.
Para la Argentina, donde ARSAT mantiene su foco en satélites geoestacionarios y el mercado incorpora cada vez más servicios LEO, los resultados de Telesat constituyen un indicador relevante para seguir la evolución de un modelo de negocio que comienza a redefinir el equilibrio competitivo de la industria satelital.












