jueves, 30 de julio de 2026

Alopecia: en Argentina 29,35% de los hombres registra pérdida de cabello

La prevalencia local equivale a casi uno de cada tres varones y se ubica por debajo de México y Brasil, mientras la edad de consulta desciende hasta los 20 años y también crecen los casos en mujeres tras la pandemia, con opciones que van de mesoterapia y PRP a implante capilar

La alopecia dejó de leerse solo como una cuestión estética y pasó a ubicarse en el terreno de la salud, por su impacto emocional y social. En Argentina, el 29,35% de los hombres presenta algún grado de calvicie o pérdida de cabello, de acuerdo con datos internacionales sobre prevalencia de alopecia masculina. Ese nivel equivale a casi uno de cada tres varones.

En el plano sanitario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la alopecia como una enfermedad. Ese criterio se vincula con la posibilidad de que esté asociada a factores genéticos, hormonales, autoinmunes o nutricionales, además de afectar la autoestima y el bienestar de quienes la padecen.

En la comparación regional, el país se ubica por debajo de México, con 39,75%, y de Brasil, con 35,71%. Aun así, la tendencia se describe en aumento, con un foco particular en los más jóvenes. Uno de los cambios señalados es el descenso de la edad en la que comienzan las consultas: si hace algunos años los primeros signos se observaban con mayor frecuencia entre los 30 y los 45 años, ahora más hombres detectan el retroceso de la línea frontal o la disminución de densidad a partir de los 20 años.

En paralelo, también crecen las consultas femeninas. Tras la pandemia se registró un incremento de casos de efluvio telógeno, una caída difusa del cabello asociada al estrés y a procesos inflamatorios, que representó cerca del 25% de las consultas dermatológicas relacionadas con el cabello.

Entre las variantes, la alopecia androgenética —conocida comúnmente como calvicie común— aparece como la forma más frecuente. Especialistas del Hospital Italiano de Buenos Aires estiman que afecta aproximadamente al 50% de los hombres y entre el 5% y el 10% de las mujeres, especialmente después de los 50 años.

En ese contexto, desde Capilea, un centro especializado en salud capilar, plantearon que el momento de la consulta incide en el abordaje: “La pérdida de cabello suele vivir en silencio y muchas personas consultan cuando el proceso ya está avanzado”, explican desde la institución.

Cuando la pérdida de cabello se encuentra estabilizada y existe indicación médica, el implante capilar se presenta como una alternativa de resultados duraderos. Mediante técnicas de microtrasplante, se implantan folículos del propio paciente en zonas con menor densidad, con crecimiento permanente y una apariencia natural. También se describen procedimientos mínimamente invasivos, con rápida recuperación y resultados progresivos que comienzan a observarse durante los primeros meses posteriores a la intervención.

Para etapas iniciales o como complemento, se mencionan opciones no quirúrgicas. La mesoterapia capilar consiste en la aplicación de activos específicos directamente sobre el cuero cabelludo para estimular la actividad del folículo piloso, fortalecer el cabello y mejorar su calidad, y se indica ante caída inicial, disminución de grosor o volumen, fragilidad capilar, alteraciones del cuero cabelludo o como complemento luego de un implante.

El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) utiliza componentes obtenidos de la propia sangre del paciente para estimular la actividad de los folículos pilosos y favorecer procesos de regeneración. Se recomienda en etapas tempranas, ante disminución progresiva de densidad, cabello fino o debilitado, antecedentes familiares que buscan prevención o como complemento de otras terapias. “La alopecia no debe naturalizarse ni resignarse como una consecuencia inevitable del paso del tiempo”, señalan los especialistas.