jueves, 23 de julio de 2026

Fraudes con identidades generadas por IA crecen 180% en Latinoamérica, según Sumsub

En un contexto de adopción masiva de IA generativa, la región registró un salto de fraudes avanzados y de estafas por ingeniería social, con impactos dispares en Argentina, Chile y Colombia, lo que presiona a bancos, fintechs y plataformas digitales a ajustar sus controles de verificación.

La adopción masiva de inteligencia artificial (IA) generativa redujo las barreras de entrada para los ciberdelincuentes y aceleró una nueva etapa de fraudes digitales en Latinoamérica, con técnicas que ya no dependen de documentos físicos falsificados. En ese escenario, las estafas avanzadas incorporan identidades generadas con IA y mecanismos de engaño que desafían los esquemas tradicionales de verificación.

El Informe sobre Fraude de Identidad 2025-2026 de Sumsub registró en la región un aumento del 180% en fraudes avanzados que utilizan técnicas de engaño e identidades generadas con IA. En paralelo, el Informe de Tendencias de Fraude Bancario Digital 2026 de BioCatch advirtió un incremento del 155% en estafas por ingeniería social. La combinación de ambos fenómenos tensiona los sistemas de seguridad: los atacantes pueden vulnerar plataformas mediante la inserción de videos falsos directamente en aplicaciones financieras para simular que están operando “en vivo” y engañar los controles.

El impacto muestra diferencias por mercado. En Argentina, pese a una caída del 20% en el volumen general de incidentes, los ataques se volvieron más peligrosos: hubo un crecimiento del 183% en estafas de ingeniería social y un aumento del 66% en el uso de deepfakes. En Chile, la tasa de fraude de identidad subió 148% y la actividad de malware creció 57%. En Colombia, los intentos de toma de control de cuentas aumentaron 188%, impulsados por un alza del 77% en deepfakes.

El uso de deepfakes financieros no se limita a videos de alto impacto. En la operatoria cotidiana, las técnicas incluyen selfies falsas para abrir cuentas bancarias, documentos sintéticos inyectados digitalmente en los sistemas y audios clonados —vishing— para engañar a operadores telefónicos de call centers. El riesgo alcanza a bancos, fintechs, billeteras virtuales, plataformas cripto, sitios de gaming y portales de gobierno digital.

En los procesos de onboarding (alta de clientes), los ciberdelincuentes combinan fotografías impresas, máscaras 2D/3D y cámaras virtuales para superar controles. En ese marco, el foco de la verificación se desplaza desde la validación de documentos hacia mecanismos capaces de probar interacción humana efectiva.

“El fraude se trata de fabricar identidades humanas desde cero”, señaló Sebastián Stranieri, CEO de VU. “Nuestra única defensa es certificar que hay una persona viva en tiempo real”, agregó.

El cambio de paradigma también describe una profesionalización del delito: en lugar de ataques masivos y descuidados, los grupos invierten tiempo y recursos en perfeccionar identidades sintéticas hiperrealistas generadas por IA, con capacidad de ampliar el alcance de las estafas y elevar el costo de mitigación para las organizaciones.