Cada año, millones de personas recorren paisajes naturales de Argentina, desde la Patagonia hasta las Cataratas, y desde los Esteros del Iberá hasta sierras y montañas. En vacaciones de invierno, el aumento del turismo en parques nacionales, bosques, glaciares, costas y humedales vuelve más relevante un conjunto de pautas de visita responsable para evitar impactos sobre ecosistemas que ya enfrentan amenazas asociadas a la crisis climática, los incendios forestales, la contaminación y la pérdida de biodiversidad.
En ese marco, Greenpeace Argentina ordenó cinco recomendaciones orientadas a reducir riesgos y a proteger la fauna silvestre. “Visitar un área natural también implica asumir un compromiso con su conservación. Muchas de las amenazas que enfrentan estos ambientes pueden agravarse o prevenirse según cómo actuemos quienes los recorremos”, dijo Agostina Rossi Serra, licenciada en Ciencias Biológicas y especialista en biodiversidad de Greenpeace Argentina.
El primer eje se centra en la prevención de incendios forestales. La organización sostiene que la enorme mayoría tiene origen humano y puede comenzar por una colilla, un fuego mal apagado o encendido en lugares no habilitados. En temporadas de alto riesgo, recomienda evitar cualquier fuego, cigarrillo, pirotecnia, herramientas con chispas o quema de residuos en áreas naturales. También plantea estacionar y acampar solo en zonas autorizadas, lejos del pasto seco; apagar por completo las brasas en zonas permitidas con abundante agua; y alertar de inmediato a las autoridades ante el menor rastro de humo o fuego.
Rossi Serra vinculó el fenómeno con la prevención y el financiamiento de políticas de protección. “En la última temporada primavera-verano, el fuego arrasó con más de 60.000 hectáreas de bosque andino patagónico —el equivalente a tres veces la ciudad de Buenos Aires”, dijo la especialista, y agregó que “el 95% de estos incendios se inicia por actividades humanas”.
La segunda recomendación apunta a la interacción con la fauna silvestre. Alimentar animales, perseguirlos para fotografiarlos o acercarse demasiado altera su comportamiento, genera estrés y puede modificar hábitos alimenticios, además de aumentar conflictos con las personas. La guía incluye no tocar ni retirar crías aunque parezcan solas, ya que sus padres pueden estar cerca, y mantener a las mascotas con correa y bajo control para evitar ataques, persecuciones o transmisión de enfermedades.
La tercera clave es la gestión de residuos: todo lo que ingresa debe volver con el visitante. Botellas, envoltorios y colillas pueden permanecer años en el ambiente y contaminar suelos y cursos de agua, mientras que los restos de comida alteran la alimentación y el comportamiento de los animales. En la misma línea, se sugiere reducir el uso de plásticos descartables.
La cuarta pauta es respetar senderos e infraestructura habilitada. Salir de los caminos acelera la erosión, daña la vegetación nativa y puede afectar hábitats y especies sensibles. La quinta recomendación se enfoca en glaciares: Argentina alberga casi 17.000 cuerpos de hielo inventariados, que cubren 8.484 km², y Greenpeace expresó preocupación por cambios a la Ley de Glaciares aprobados este año.












