Una emergencia cardíaca en plena competencia puede interrumpir un partido y desplazar el foco del rendimiento a la respuesta inmediata. La médica Liliana Rolón, gerente médica de Vittal, advierte que un deportista joven y entrenado también puede sufrir un paro cardíaco: es poco frecuente, pero posible. En ese escenario, la variable crítica es el tiempo y la presencia de alguien que sepa actuar.
Rolón ubica a la Reanimación Cardiopulmonar (RCP) como una herramienta de salud pública que excede al ámbito sanitario. “No requiere ser médico ni enfermero. Puede aprenderla cualquier persona”, dijo la directiva. La mirada apunta a ampliar el número de personas capacitadas en entornos donde se concentra actividad física y público, con el objetivo de acortar los tiempos de respuesta ante un colapso.
La RCP permite sostener la circulación de sangre hacia el cerebro y otros órganos vitales mientras una ambulancia se encuentra en camino. En paralelo, el uso de un Desfibrilador Externo Automático (DEA) se integra como un recurso complementario: con disponibilidad de este dispositivo, las probabilidades de supervivencia aumentan considerablemente. La combinación entre equipamiento y capacitación aparece como condición necesaria para que la respuesta sea efectiva.
En ese marco, la médica retoma el concepto de “cadena de supervivencia”, que ordena una secuencia de acciones sin demoras: reconocer el paro cardíaco, pedir ayuda, iniciar compresiones y utilizar un DEA. La propuesta traslada esa lógica al deporte como ámbito de implementación: clubes, gimnasios, colegios, federaciones y organizadores de eventos reúnen diariamente a miles de personas y pueden incorporar la capacitación en RCP como parte de la preparación habitual, del mismo modo que se enseña un reglamento o una técnica deportiva.
El enfoque incluye a actores específicos del ecosistema deportivo. Entrenadores, profesores de educación física, árbitros, dirigentes e incluso los propios deportistas pueden convertirse en primeros respondedores frente a una emergencia. Desde la experiencia de Vittal en la cobertura médica de eventos deportivos, Rolón señala que cada vez más instituciones incorporan planes de respuesta ante emergencias y desfibriladores, aunque considera que el avance todavía es insuficiente.
La prevención, además, no se limita al momento del incidente. Los controles médicos periódicos se plantean como herramienta para detectar enfermedades cardiovasculares que pueden permanecer silenciosas: cardiopatías hereditarias, alteraciones del ritmo cardíaco, enfermedades del músculo cardíaco o patología coronaria. En esa línea, la médica recomienda no minimizar síntomas como dolor de pecho, palpitaciones, falta de aire desproporcionada o episodios de pérdida de conocimiento.
Rolón advierte que “incluso con la mejor prevención, el riesgo nunca desaparece por completo”, por lo que la preparación debe contemplar protocolos claros además de capacitación. La necesidad se extiende más allá de los estadios profesionales: también puede presentarse en un club de barrio, una maratón, un gimnasio, una plaza o durante un partido entre amigos.


