La industria textil argentina registró en abril de 2026 una caída interanual de la producción de 22,2% y acumuló una retracción de 25,5% en los primeros cuatro meses del año. En el mismo mes, la utilización de la capacidad instalada del sector se ubicó en 42,4%, un nivel que dejó a más de la mitad de las máquinas, instalaciones y recursos disponibles sin uso. Los datos surgen de un informe económico de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).
El reporte ubicó a la pérdida de escala productiva como el principal desafío del momento. La baja actividad se reflejó en una brecha persistente frente al promedio industrial: en abril, la industria en su conjunto operó al 59,9% de su capacidad instalada. La diferencia entre ambos registros fue de 17,5 puntos porcentuales.
En la comparación mensual, la capacidad utilizada del textil mostró una mejora de 2,2 puntos porcentuales respecto de marzo, aunque quedó 0,20 puntos por debajo del nivel de abril de 2025. En paralelo, el nivel general de la industria mejoró 0,1 puntos frente al mes previo y 1,3 puntos contra el mismo mes del año anterior.
Dentro del índice de producción industrial (IPI) textil, la contracción interanual de abril estuvo traccionada principalmente por el rubro “Hilados de algodón” (–35,4%). En el acumulado enero–abril, la caída se explicó sobre todo por “Tejidos y acabado de productos textiles” (–37,8%). El resto de los subsectores también registró variaciones negativas, aunque de menor magnitud.
El informe también cuantificó el impacto sobre el empleo formal. En marzo de 2026, el agregado “textil, confección, cuero y calzado” registró 97.000 puestos de trabajo formales, con una caída interanual de 14.000 empleos. En el acumulado desde diciembre de 2023, la pérdida de puestos formales en el sector superó los 24.000.
En precios al consumidor, el rubro “prendas de vestir, calzado y cuero” aumentó 0,28% mensual y 12,0% anual en mayo, por debajo del índice general (2,15% mensual y 33,2% anual). En el plano mayorista, los precios de los productos textiles subieron 2,9% mensual y 18,4% anual, frente a 2,4% y 31,1% del conjunto de productos manufacturados.
En inversión —medida a partir de importaciones de maquinaria textil como proxi— el sector totalizó US$ 50,4 millones entre enero y mayo, una caída interanual de 24,0%. En comercio exterior, las importaciones totales del sector sumaron en mayo 21.390 toneladas por US$ 102 millones, con bajas interanuales de 24% en volumen y 16% en valor; en el acumulado enero–mayo alcanzaron 132.243 toneladas por US$ 657 millones (–18% en cantidad y –4% en valor).
En exportaciones, los productos textiles totalizaron en mayo 716 toneladas (+178% interanual) y US$ 2 millones (+95%); entre enero y mayo llegaron a 5.693 toneladas (+183%) y US$ 15 millones (+72%). “Es el único dato positivo del período, aunque su crecimiento no alcanza para compensar la caída del consumo interno ni el nivel de ociosidad que enfrenta el sector”, dijo Celina Pena, gerente general de FITA.
“Cuando una fábrica trabaja durante mucho tiempo a menos de la mitad de su capacidad, el problema deja de ser exclusivamente comercial o coyuntural”, dijo Celina Pena, gerente general de FITA.












