miércoles, 29 de abril de 2026

    El postcapitalismo del siglo XXI

    El concepto de nuevo orden internacional tuvo vida efímera. La caída del comunismo puso de relieve los avances de la democracia de tipo occidental y de la economía de libre mercado, pero también reveló en toda su crudeza la crisis del capitalismo.

    Un renovado y fuerte proteccionismo, el fracaso de los intentos liberalizadores del GATT y un desplazamiento del poder económico, financiero y comercial hacia la cuenca del Pacífico son, junto con la formación de grandes bloques regionales, las novedades de fin de siglo que dibujarán el contorno de la política y la economía mundiales durante la próxima década.

    En este informe especial que MERCADO ofrece a sus lectores se pasa revista a las tesis de la decadencia de Estados Unidos, el futuro de Japón y de los países del sudeste asiático, el retorno del europesimismo, los riesgos de desintegración en Rusia y un posible agravamiento del conflicto en los Balcanes.

    El resurgimiento de conflictos étnicos y religiosos y de viejas rivalidades nacionales convierte al mundo en un escenario más incierto, imprevisible y peligroso que lo que era en el pasado. Estos son algunos de los elementos que habrá que considerar en los próximos meses:

    * Retirar las tropas de Naciones Unidas enviadas a Somalía en misión humanitaria, pero que pueden verse envueltas en enfrentamientos locales.

    * Las disputas raciales, étnicas, religiosas y territoriales se propagan como una epidemia. En los tres años que van desde la caída del Muro de Berlín se han perdido más vidas en Europa central y oriental que durante los 45 años de la guerra fría.

    * Hay una zona de inestabilidad que se extiende desde el Báltico hasta el mar Negro, de una magnitud inédita en lo que va del siglo.

    * Algo parecido a lo ocurrido en Yugoslavia puede ocurrir entre Ucrania y Rusia, pero en este caso en proporciones multiplicadas.

    * Subsisten todos los viejos problemas heredados: el caso de los kurdos de Irak, del Khmer Rojo en Camboya, del Hezbollah en El Líbano o de los musulmanes e hindúes en la India.