DXC Technology recibió un pago total de US$ 213.560.494,98 de Tata Consultancy Services (TCS) en un caso sobre secretos comerciales que involucró a Computer Sciences Corporation (CSC), filial de la compañía. El desembolso se produjo luego de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos se negara a revocar las sentencias de tribunales inferiores, lo que dejó firme el resultado del litigio.
El monto consolidado surge de una indemnización por daños y perjuicios de US$ 168 millones a favor de DXC, a la que se sumaron intereses hasta alcanzar el total percibido. La decisión del máximo tribunal implicó que quedaran vigentes las resoluciones previas que habían establecido responsabilidad para TCS en el expediente.
En la causa, el Tribunal de Apelación de Estados Unidos de la quinta circunscripción ya había ratificado el veredicto que determinó que TCS se apropió de forma indebida de secretos comerciales de CSC. Ese tribunal consideró que existían pruebas suficientes en el expediente para sostener que la conducta fue “deliberada y maliciosa”, y que se trató de una acción intencionada que supuso un “desprecio consciente” por los derechos de CSC.
En este marco, la compañía vinculó el desenlace con la protección de la propiedad intelectual y con la confianza en las relaciones comerciales. “La confianza es la base de toda relación comercial”, afirmó Raul Fernandez, presidente y director ejecutivo de DXC. En la misma intervención agregó: “En una era marcada por la innovación en IA, la confianza es más importante que nunca, por lo que resulta muy decepcionante ver cómo una empresa mundial como TCS es sorprendida apropiándose de forma indebida y deliberada de secretos comerciales de una empresa estadounidense”.
Fernandez también incluyó una referencia al rol del sistema judicial en el proceso: “Además, agradecemos al sistema jurídico estadounidense por defender los derechos de los innovadores tecnológicos”, dijo el directivo.
El caso fue presentado por la compañía como un antecedente relevante en materia de secretos comerciales y propiedad intelectual. En ese sentido, planteó que el resultado subraya la importancia de la competencia leal, el estado de derecho y el derecho a proteger la innovación, en un contexto donde la tecnología —incluida la IA— adquiere un lugar central en los modelos de negocio.
Además, sostuvo que la protección de la propiedad intelectual es fundamental para resguardar las soluciones de los clientes y garantizar la inversión continua en tecnologías orientadas a impulsar resultados empresariales.












