La Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC), entidad que procesa la mayor parte de las operaciones de valores financieros en Estados Unidos, comenzará operaciones limitadas con activos tokenizados en julio de 2026, con un lanzamiento completo previsto para octubre. Por su rol dentro de la infraestructura del mercado de capitales estadounidense, el avance incorpora una señal de adopción institucional en un segmento que ya venía creciendo con iniciativas de grandes jugadores.
En los últimos años, la tokenización (la representación digital de un activo mediante un token) sumó desarrollos en distintas capas del sistema financiero. En 2024, BlackRock lanzó BUIDL, su fondo tokenizado en Ethereum. Franklin Templeton tokenizó un fondo del mercado monetario. JPMorgan, en tanto, lleva años desarrollando Onyx, una infraestructura basada en blockchain para la liquidación de activos.
La particularidad del paso de DTCC radica en su posición: no se trata de un participante del mercado que incorpora un producto, sino de una pieza de infraestructura que sostiene gran parte del sistema financiero estadounidense. En esa lógica, la adopción de activos tokenizados, por parte de un actor de “plomería” financiera, acota el margen para que el resto del ecosistema lo trate como una opción periférica y empuja a una normalización del formato.
En paralelo, el mercado ya exhibe escala operativa. Plataformas especializadas en tokenización inmobiliaria mueven millones de dólares al mes y operan con inversores de todo el mundo, en proyectos variados. En ese contexto, la lectura de Reental se centra menos en el impacto directo sobre su operatoria y más en el cambio de entorno competitivo y de percepción.
Para esa compañía, el anuncio “no cambia lo que hacen. Cambia el contexto en el que lo hacen”. En esa transición, identificó tres efectos principales: credibilidad, acceso a nuevos perfiles de inversor y velocidad de escalamiento.
Reental cerró mayo de 2026 con más de US$ 5 millones financiados en 30 días, con un total de más de US$ 110 millones en capital financiado y casi 50.000 usuarios registrados. Con ese punto de partida, el foco se desplaza hacia la capacidad de construir confianza y base de inversores en un mercado que, de acuerdo con esa mirada, se encamina a una adopción más amplia.
En América Latina, la lectura pone el acento en una “demanda estructural de activos dolarizados”, niveles crecientes de digitalización financiera y una población históricamente subatendida por los sistemas tradicionales de inversión. “La tokenización no llega a LATAM como tendencia importada: llega como solución a problemas que el sistema convencional no ha resuelto”.


