Janus Henderson: distensión en Medio Oriente alivia mercados, pero la inflación domina decisiones

La gestora observa que el optimismo por señales de distensión en Medio Oriente impulsó activos de riesgo como criptomonedas e inteligencia artificial, aunque el principal condicionante para las carteras sigue siendo la evolución de la inflación global y la asignación de capital, en un contexto de desglobalización y mayores barreras comerciales

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Los avances hacia una posible resolución del conflicto en Medio Oriente fueron recibidos con optimismo por los mercados financieros internacionales. Para Janus Henderson, sin embargo, ese cambio de clima no implica una modificación sustancial del marco que hoy guía las decisiones de inversión: los fundamentos macroeconómicos, con la inflación como variable central.

Richard Bernstein, Global Head of Macro & Customized Investing de Janus Henderson, sostuvo que la distensión geopolítica debe leerse con cautela desde el punto de vista de las carteras. “Los acontecimientos recientes son claramente una buena noticia. Sin embargo, desde una perspectiva de inversión, creemos que es importante evitar interpretar estos eventos como una modificación estructural de las perspectivas para la economía global”, señaló.

El directivo agregó que parte del movimiento ya estaba descontado por los precios. “Los precios del petróleo y de otros productos energéticos comenzaron a retroceder hace tiempo, lo que indica que parte de esta expectativa ya estaba reflejada en las valuaciones de mercado”, explicó, en referencia a la forma en que los inversores venían incorporando una eventual reducción de tensiones en la región.

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Tras conocerse las últimas novedades, los activos de perfil más especulativo mostraron un desempeño destacado. Criptomonedas y compañías vinculadas a la inteligencia artificial lideraron las subas, impulsadas por la expectativa de que una moderación en los precios de la energía contribuya a reducir las presiones inflacionarias y permita a la Reserva Federal de Estados Unidos mantener una postura monetaria menos restrictiva.

Bernstein relativizó esa lectura y la vinculó más con dinámicas previas que con una reevaluación de fondo. “Lo que observamos parece ser una continuación de tendencias especulativas que venimos identificando desde hace tiempo más que una reevaluación de los fundamentos económicos”, afirmó. En su visión, la preferencia por activos de mayor riesgo podría enfrentar desafíos durante la segunda mitad del año.

El análisis vuelve a colocar a la inflación en el centro de la escena y suma un punto adicional: cómo se distribuye el capital dentro de la economía. Bernstein señaló que, mientras algunos segmentos —como la inteligencia artificial— captan grandes flujos de inversión, otras áreas relevantes permanecen relativamente desatendidas. Esa asimetría puede sostener presiones de precios aun cuando el componente energético se modere, si sectores con menor inversión no logran expandir su capacidad productiva.

La gestora también identifica fuerzas estructurales que siguen actuando como impulsores de la inflación: desglobalización, reorganización de cadenas de suministro y crecientes barreras comerciales. Bernstein sostuvo que, aunque una resolución del conflicto sería positiva, no elimina la vulnerabilidad de la economía global frente a interrupciones en el comercio o en la oferta.

En ese marco, citó antecedentes históricos para contextualizar el impacto de los acuerdos geopolíticos. Tras la firma del acuerdo nuclear con Irán en 2015, indicó, los sectores que lideraron los rendimientos globales respondieron principalmente a factores económicos y corporativos, más que al propio acuerdo, y consideró que el escenario actual podría desarrollarse de manera similar.

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