La digitalización financiera está modificando el rol de las sucursales bancarias en Argentina y, en paralelo, el uso de locales en corredores comerciales consolidados. Un informe de Colliers Argentina describió un doble movimiento: reducción de la red física y rediseño del formato de atención, con menos superficie operativa y mayor peso de la tecnología y el asesoramiento.
El relevamiento ubicó la magnitud del fenómeno en números concretos. El sistema bancario mantiene “más de 3.200 sucursales distribuidas en todo el país”, pero en los últimos cinco años registró “una reducción del 11% en su red física, equivalente a 510 cierres confirmados”. La contracción no implica una salida del espacio físico, sino un cambio de función de esos puntos de atención.
“La transformación del retail bancario no debe leerse como una retirada del espacio físico, sino como una evolución del formato”, dijo Juan Manuel Troncoso, Broker Senior, Retail de Colliers Argentina. En esa línea, el directivo sostuvo que la sucursal “sigue siendo relevante”, aunque con una función distinta: menos foco en operaciones transaccionales y más espacios orientados al asesoramiento, la tecnología y la experiencia del cliente.
En términos inmobiliarios, el informe identificó una migración desde sucursales tradicionales de entre 500 y 600 m² hacia modelos más eficientes, de entre 150 y 200 m². El cambio se apoya en una reorganización interna: menos cajas tradicionales, mayor automatización, incorporación de kioscos de autoservicio, áreas abiertas y más superficie destinada a la atención personalizada. El objetivo es sostener la capacidad de servicio con una huella más compacta.
Entre los motores del proceso aparece la adopción de herramientas digitales. El informe destacó que Argentina lidera a nivel regional en preferencia por pagos con QR, con un 84%. Ese dato acelera el desplazamiento de la sucursal como centro operativo hacia un rol de soporte, asesoramiento y relación con el cliente.
Para el mercado inmobiliario comercial, la reducción y el rediseño de la huella bancaria abren una oportunidad de reconversión en ubicaciones de alto tránsito. Muchos activos bancarios concentran atributos demandados por otros operadores —visibilidad, accesibilidad y plantas amplias—, además de la posibilidad de subdividir superficies para adaptarlas a formatos más flexibles.
“El activo que ocupa o deja disponible una entidad bancaria no es un local cualquiera”, dijo Troncoso, al referirse a inmuebles “bien ubicados” y con “condiciones difíciles de replicar”. En ese marco, el informe mencionó como principales candidatos para ocupar esos espacios a gimnasios, centros de salud, supermercados de proximidad, showrooms de marcas y tiendas deportivas, en paralelo con una evolución hacia sucursales híbridas con atención remota, terminales inteligentes y servicios de mayor valor agregado dentro de una estrategia omnicanal.












