viernes, 1 de mayo de 2026

    La carrera continua

    Con un plantel de 4.000 personas (3.600 promotores y 400 administrativos) distribuidas en 18 sucursales en todo el país, Máxima logró, durante el período de afiliación finalizado el 30 de junio, 251.000 adhesiones que la ubicaron entre los puestos de liderazgo del sistema.

    Los socios que integran Máxima son el grupo Roberts (35% del capital), el Deutsche Bank, el Banco Quilmes y la estadounidense New York Life, con una participación de 17% cada uno, y la Corporación Financiera Internacional (CFI), con 14%.

    Tras el cierre del período de afiliación, el plantel de promotores se redujo a menos de la mitad (1.600), pero ello no impidió, según señala el presidente de Máxima, Gonzalo Aguilar, que continuara manteniendo un buen nivel de captación.

    En julio, sostiene Aguilar, el promedio diario fue de 1.700 afiliados, que en agosto subió a 2.500.

    Según las estimaciones de la empresa, a fines de septiembre el número total de afiliados podría situarse en 400.000. De este modo, Máxima llegaría, tres meses después, a cumplir la meta que se había fijado originalmente para el cierre del período de afiliación.

    Para los próximos meses, Aguilar estima que la captación de nuevos afiliados se mantendrá en cifras cercanas a las de julio (35.000). Si estas proyecciones se cumplen, en junio de 1995, al concluir el primer año de actividades, el padrón de Máxima se elevaría a 700.000. Aguilar señala que resulta

    difícil definir el perfil promedio de los afiliados “porque abarcamos todos los segmentos del mercado”.

    Los datos recogidos hasta el 30 de junio indican, sin embargo, que el sueldo promedio de los afiliados de Máxima era $ 800, lo que superó en 15% las estimaciones previas, que lo situaban en $ 700. Para entonces, la edad media era de 32 años, aunque según señala Aguilar la tendencia a afirmarse en el sector más joven se acentuó en los meses siguientes.

    A partir de octubre, Máxima efectuará una nueva reducción de su plantel de promotores: quedarán 800, “el nivel más adecuado para nuestra estructura y nuestras aspiraciones”, explica Aguilar.

    LA RENTABILIDAD.

    Con los aportes recibidos a fines de agosto, el patrimonio de Máxima era de $ 14 millones, canalizados fundamentalmente hacia títulos públicos y otras inversiones destinadas a obtener, según Aguilar, una rentabilidad sostenida en el tiempo, aunque otorgando prioridad a la seguridad a largo plazo.

    En esta etapa, las estimaciones de Aguilar se inclinan por una rentabilidad anual de 5% por encima de la inflación. “Pero ésta es una hipótesis de mínima”, señala. “La realidad nos hace pensar que el rendimiento se situará entre 6 y 8% en términos reales. En consecuencia, en valores nominales rondaría entre 10 y 12% anual.

    En una etapa posterior, las acciones también tendrán una activa participación en su cartera, pero “actuando siempre con mucha cautela, sin realizar operaciones especulativas y con la mira siempre puesta en el largo plazo”.

    Con respecto al sistema de recaudación implementado por la DGI, Aguilar opina que se encuentra funcionando bien, al margen de algunos problemas relacionados con los padrones, que están siendo subsanados: los fondos llegan sin mayores problemas a las entidades, lo que contribuye a disipar los

    temores de algunos sectores, que preveían serias dificultades en el sistema, que, de haberse producido, dañarían la imagen del régimen y contribuirían a hacer más lenta su aceptación por parte del público.