El consumo durable volvió a mostrar señales de retroceso en el inicio de 2026. Las ventas de electrodomésticos y artículos para el hogar cayeron 12,4% interanual en el primer trimestre, de acuerdo con la Encuesta de comercios de electrodomésticos y artículos para el hogar publicada por el Indec.
El dato se suma a una secuencia que Revista Mercado ya había registrado en informes previos sobre supermercados, autoservicios mayoristas y actividad económica. La diferencia es que los electrodomésticos suelen funcionar como un termómetro más sensible del ingreso disponible y de las expectativas de los hogares. Son bienes postergables. Cuando el consumidor percibe incertidumbre, la primera reacción suele ser aplazar este tipo de compras.
Las ventas totales del sector alcanzaron $1,17 billones durante el trimestre. Enero mostró una caída interanual de 7,4%; febrero profundizó la baja hasta 18,1%; y marzo cerró con un retroceso de 12,1%.
El contraste con 2025 resulta significativo. Durante gran parte del año pasado, las variaciones interanuales todavía reflejaban el efecto estadístico de la inflación elevada. En el primer trimestre de 2025 las ventas corrientes crecían más de 148% interanual. Hacia fines de ese año la expansión nominal prácticamente desapareció y comenzó una fase contractiva.
Un cambio en la composición del consumo
La caída no fue homogénea. Algunos segmentos lograron sostenerse, mientras otros registraron retrocesos pronunciados.
El único rubro con crecimiento relevante fue “Televisores, video y fotografía”, que aumentó 7,8% interanual y explicó el 14,6% de las ventas totales del trimestre. También avanzó el segmento de cocinas, calefactores, hornos eléctricos y termotanques, con una mejora de 7,3%.
La explicación parece combinar factores estacionales y financieros. El recambio tecnológico de televisores continúa funcionando como refugio de consumo en segmentos medios, mientras que la línea de calefacción se vio impulsada por anticipación de compras frente al invierno.
En contraste, la telefonía cayó 18,5%; los equipos de aire acondicionado y climatización retrocedieron 31,5%; y el rubro “Otros electrodomésticos y artículos para el hogar” bajó 20,9%.
Las cantidades vendidas refuerzan la misma tendencia. Los teléfonos celulares mostraron una baja de 31,3% en unidades, los ventiladores retrocedieron 41,2% y los equipos de audio cayeron 41,9%.
La fotografía del consumo durable comienza a parecerse a la que Revista Mercado había detectado meses atrás en otros indicadores: menor volumen físico, deterioro del consumo financiado y una demanda cada vez más selectiva.
Crédito, cuotas y canales online
Otro dato relevante del informe es la persistencia del financiamiento con tarjeta de crédito. El 59,8% de las ventas del trimestre se realizaron bajo esa modalidad.
Sin embargo, incluso ese mecanismo comenzó a perder fuerza. Las operaciones con tarjeta de crédito retrocedieron 9% interanual. Las compras mediante débito cayeron 18,2%, mientras que otros medios de pago —incluyendo billeteras virtuales y códigos QR— descendieron 24,1%.
La dinámica revela una tensión creciente entre desaceleración inflacionaria y capacidad de consumo. Durante buena parte de 2024 y 2025, la inflación elevada incentivaba adelantar compras de bienes durables. Ese comportamiento comenzó a revertirse a medida que el proceso de desinflación perdió intensidad y el salario real dejó de recomponerse al mismo ritmo.
También apareció un dato inesperado: el canal online cayó más que las ventas presenciales. Las operaciones digitales retrocedieron 22% interanual, frente a una baja de 10,3% en salón de ventas.
Durante la pandemia y los años posteriores, el comercio electrónico había ganado participación de forma sostenida. El nuevo escenario sugiere que parte del consumidor volvió a privilegiar la compra física, especialmente en productos de ticket elevado donde la financiación y la percepción directa del producto siguen siendo determinantes.
El consumo como indicador político
Los bienes durables suelen anticipar cambios de ciclo económico. No solo reflejan ingreso disponible. También expresan expectativas sobre estabilidad, empleo y capacidad futura de pago.
El informe del Indec muestra además una leve reducción del empleo sectorial: el personal ocupado cayó 0,9% interanual y la cantidad de locales disminuyó 2,4%.
En términos regionales, la Ciudad de Buenos Aires registró una caída de ventas de 15,7%, superior a la del Gran Buenos Aires, que retrocedió 7,5%. El resto del país mostró una baja de 12,9%.
La secuencia comienza a delinear un patrón. La desaceleración de la inflación ya no alcanza para sostener el nivel de consumo si el ingreso disponible permanece bajo presión. El fenómeno ya había aparecido en supermercados y mayoristas. Ahora también impacta en el mercado de electrodomésticos.












