El *Skin Cycling* se instaló como una rutina difundida en redes sociales, en particular en TikTok, a partir de una propuesta de rotación de activos durante cuatro noches para potenciar resultados sin comprometer la barrera cutánea. El enfoque combina períodos de renovación con instancias de recuperación para reducir irritaciones y alteraciones en la piel.
El esquema estándar se organiza en una primera noche de exfoliación, una segunda de retinoides y dos noches finales de reparación. Sin embargo, no se plantea como una receta única: la aplicación debe adaptarse al biotipo y a las necesidades específicas de cada persona para que el método resulte efectivo. La lógica de alternancia busca evitar el uso continuo de activos transformadores y el “estrés celular”, al permitir que la piel se recupere de manera adecuada.
La expectativa de resultados inmediatos aparece como uno de los puntos a ajustar. El proceso natural de renovación celular tarda aproximadamente 28 días y ese plazo funciona como referencia para evaluar la eficacia de cualquier tratamiento, por encima de un único ciclo de cuatro noches. “En una piel que recién comienza a cuidarse, el cambio puede ser más evidente al principio, pero la verdadera clave está en acompañar el proceso de exfoliación para ayudar a acelerar el ciclo natural de la piel”, dijo Karla Vasconcel, técnica cosmiatra de Lidherma.
La rutina se apoya en una estrategia nocturna: la noche es el momento en que la piel activa mecanismos de reparación del daño sufrido durante el día. En la etapa de renovación, la primera noche suele reservarse para los Alfahidroxiácidos (AHA’s), elegidos por su capacidad de estimular la renovación. En ese marco, se establece una regla de seguridad: no combinar renovadores con retinol en la misma noche, ya que la sobreexfoliación podría comprometer la salud cutánea.
En las noches de descanso, el foco pasa a la nutrición profunda y al soporte del proceso regenerativo. En ese tramo se mencionan activos como fosfolípidos, manteca de karité y péptidos. Esta secuencia también se plantea como una vía para que las pieles principiantes comiencen a tolerar tratamientos más intensos, con una adaptación gradual y sin efectos adversos.
El diagnóstico profesional se considera un factor central para evitar errores de implementación. La adopción autodidacta aparece como el desvío más frecuente, en especial frente a condiciones como acné adulto, rosácea o hiperpigmentación, que requieren criterio experto para ajustar activos y un seguimiento personalizado. Además, al quedar la piel más expuesta tras la exfoliación, la protección solar a la mañana siguiente se vuelve el paso más crítico para evitar manchas o sensibilidad.
“El Skin Cycling no es una técnica de inicio, sino más bien un ritual para personas con un camino recorrido en el skincare”, dijo Vasconcel, técnica cosmiatra de Lidherma.
Lidherma es un laboratorio argentino fundado en 1989 que desarrolla productos dermocosméticos bajo normas GMP (Good Manufacturing Practices). La compañía cuenta con 78 distribuidoras en la Argentina y presencia regional con operaciones en Uruguay, Chile, Paraguay, Perú, Bolivia, Costa Rica y Ecuador, además de su canal de venta directa Lidherma Skin House, inaugurado en 2015.












