IA y empleo: el “jobpocalypse” como argumento de valuación antes de los IPO

Un análisis de Franco Scapin revisa predicciones de colapso laboral por inteligencia artificial y las contrasta con datos de Estados Unidos, como desempleo estable en 4,3%, contratación sostenida de ingenieros y un 52% de uso de Claude destinado a tareas de apoyo, en un contexto de empresas que se acercan al mercado bursátil

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En mayo de 2025, Dario Amodei, CEO de Anthropic, planteó que la inteligencia artificial (IA) podía eliminar el 50% de los empleos de cuello blanco de nivel inicial y proyectó una tasa de desempleo en Estados Unidos de entre el 10% y el 20% en un plazo de uno a cinco años. Un año después, el desempleo se mantiene en 4,3%. En el mismo período, Sam Altman, al frente de OpenAI, anticipó que los agentes de IA “se sumarían a la fuerza laboral” durante 2025, un escenario que no se verificó.

El contraste entre esas proyecciones y los indicadores disponibles organiza una lectura sobre el rol del “jobpocalypse” como narrativa. En ese marco, el lenguaje público de ambos directivos se volvió más cuidadoso: Amodei pasó a referirse a la paradoja de Jevons, que sostiene que la eficiencia tecnológica puede aumentar el consumo en lugar de reducirlo, y Altman migró de “la IA reemplaza” a “la IA transforma”. Ese giro coincidió con un momento de mercado: las valuaciones de estas compañías se acercan a los mercados bursátiles, con Anthropic que prevé su IPO para fines de 2026 y OpenAI en un recorrido similar.

Andrew Ng formuló una hipótesis sobre el uso de esa narrativa con fines concretos: el “jobpocalypse” permitiría anclar precios a salarios de empleados que supuestamente serían reemplazados, ofrecer una explicación para despidos pospandemia y, además, sostener valuaciones más altas cuanto más disruptiva suene la tecnología. En paralelo, se agrega un componente de audiencia: los desarrolladores representan el 0,6% de la población, mientras que los compradores de software empresarial son el 99,4% restante.

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En esa lógica, el dramatismo del reemplazo se vuelve más persuasivo que la promesa de mejoras graduales de productividad. La formulación apunta a una asimetría de incentivos: vender la idea de sustitución total puede resultar más potente para el comprador corporativo que proponer herramientas de apoyo incremental.

Los datos laborales y corporativos citados muestran un panorama mixto. En el primer trimestre de 2026, las tecnológicas estadounidenses anunciaron 81.747 despidos, el número más alto desde 2024, y el 47,9% de esos recortes fueron atribuidos a IA y automatización por las propias empresas. En ese período, Amazon eliminó 16.000 puestos corporativos; Oracle, entre 10.000 y 30.000; y Meta, 8.000. Ese mismo trimestre, AWS creció 24%, su ritmo más alto en 13 trimestres.

También aparecen señales en tensión con la narrativa de sustitución. El Índice Económico de Anthropic muestra que el 52% del uso de Claude corresponde a tareas de apoyo y no de sustitución. El Yale Budget Lab no encontró diferencias estadísticamente significativas en empleo entre ocupaciones expuestas y no expuestas a IA desde el lanzamiento de ChatGPT hasta marzo de 2026. La contratación de ingenieros de software “sigue firme”.

En el plano empresarial, el recorte de puestos convive con decisiones explícitas de reorganización. “Necesito menos cabezas”, dijo Marc Benioff, CEO de Salesforce, tras eliminar 4.000 puestos de atención al cliente.

El análisis sostiene que la transformación del trabajo es real, con tareas que desaparecen y perfiles que se rediseñan, pero cuestiona el “disfraz de colapso civilizatorio” cuando se utiliza para vender tecnología, justificar despidos o inflar una valuación antes de una salida a bolsa.

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