En lo que representa el primer paso hacia la creación efectiva de una zona franca en la ciudad de La Plata, se llevará a cabo,
entre julio y agosto, la adjudicación de la licitación internacional para la construcción y explotación de la Zona Franca
General y su terminal de contenedores.
El proyecto, impulsado por el gobierno bonaerense, constituye el primer emprendimiento de este tipo en la Argentina. Otros
países de la región ya cuentan con zonas francas que promueven la inversión de capitales destinados a favorecer el
intercambio comercial internacional y el desarrollo industrial orientado a las exportaciones. Ejemplos bien conocidos, en
este sentido, son Iquique (Chile), Manaos (Brasil) y Montevideo (Uruguay).
Definidas como territorios ex aduaneros aislados físicamente, las zonas francas ofrecen ventajas concretas a quienes deciden invertir
en ellas: las actividades que se desarrollan en su interior están eximidas del pago de impuestos nacionales. Sus usuarios también se
benefician con la excepción de tasas e impuestos aduaneros. Esas ventajas comparativas favorecen la radicación de capitales
extranjeros, lo que redunda en creación de nuevas oportunidades de empleo, incremento en el ingreso de divisas al país y
posibilidades de transferencia de tecnología.
La Zona Franca de La Plata dispone de una superficie total de 210 hectáreas de terrenos costeros, ubicados a 6 kilómetros de
la ciudad y a 60 de la Capital Federal. Además del sector principal que abarca 50 hectáreas urbanizadas y un muelle de
dos sitios de atraque para buques de ultramar hay un área de reserva de 160 hectáreas en la que se crearán subzonas
francas para el establecimiento de industrias procesadoras de exportaciones, cuya producción sólo podrá destinarse a
mercados externos, a excepción de la industrialización de aquellos bienes de capital que no sean fabricados en el resto del
país.
El Ente de Administración y Explotación también ha diseñado un Centro Internacional de Negocios, un área de servicios
que se propone brindar a las Pymes y a empresas experimentadas en contactos con el exterior una oportunidad para
hacer buenos negocios emprendiendo actividades comerciales a nivel internacional.
El Museo Va al Mercado
Las obras de arte y las piezas históricas, que por mucho tiempo resultaron inaccesibles por su costo o exclusividad, hoy se
encuentran reproducidas en cualquier shop de los principales museos y centros de arte de todo el mundo gracias a las
estrategias de marketing que logaron masificarlas e imponer el consumo cultural.
La universalización y aceptación de esta tendencia impulsó a la Fundación Pascasio Moreno a comercializar copias
autenticadas de 28 piezas precolombinas del Noroeste argentino y reliquias coloniales de la cultura jesuítica guaraní que
forman parte de la colección del Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Realizadas por el taller del escultor Leo Vinci, se
presentan en un catálogo bilingüe con una breve reseña histórica y cultural.
De la cultura precolombina se seleccionaron máscaras de piedra que probablemente representaron un homenaje
mortuorio, pequeñas esculturas que combinan rasgos humanos y zoomorfos, morteros con imágenes esculpidas, un
hacha insignia o toki; mientras que de la época jesuítica se rescataron los relieves con anagrama de la Virgen María
y la campana de San Sebastián. La Fundación nació en 1987 merced a una iniciativa conjunta del Museo y la
Facultad de Ciencias Naturales de la Uiversidad de La Plata, para fomentar la acción cultural y de investigación. En
1992, la entidad estuvo presente en la Expo Sevilla, adonde envió una muestra denominada Los alimentos que
América dio al mundo, y los esqueletos de un megaterium americano y un gliptodonte doedicurus realizados en
resina poliéster reforzada con lana de vidrio, copia fiel de los originales que se encuentran en el Museo.
