Mills Capital Asset Management desarrolló una propuesta para la administración del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), el instrumento previsto por la Ley 27.802 de modernización laboral para modificar la forma en que las empresas gestionan contingencias vinculadas a indemnizaciones. El esquema plantea reemplazar la lógica de la indemnización como pasivo eventual por un sistema de aportes mensuales que distribuye el impacto en el tiempo y convierte esa incertidumbre en un activo administrado.
El FAL se presenta como una herramienta orientada a brindar previsibilidad y a facilitar la planificación financiera de las compañías frente a eventuales desvinculaciones. La norma establece que el régimen no implica un costo adicional para las empresas, sino una reasignación dentro de la estructura vigente de contribuciones.
El mecanismo contempla una contribución mensual obligatoria del 1% para grandes empresas y del 2,5% para MiPyMEs, calculada sobre remuneraciones base SIPA. Ese aporte se compensa con una reducción equivalente en contribuciones patronales, con el objetivo de reordenar el perfil temporal del costo laboral y reducir la incertidumbre asociada al pasivo contingente.
En ese marco, la propuesta de la administradora se articula sobre tres atributos: independencia de criterio, gestión activa del riesgo y visión de largo plazo, con foco en el resguardo patrimonial. El equipo está encabezado por Emilio Botto, ex CIO de BNP Paribas Asset Management Argentina. En la compañía, Botto se desempeña como jefe de Estrategia e Inversiones.
Desde el área comercial, Francisco López, director Comercial de Mills Capital Asset Management, planteó: “El FAL introduce un cambio muy relevante en cómo pensamos el sistema laboral”. En la misma declaración, agregó: “Esto no solo da mayor horizonte al sistema”.
La propuesta se encuadra en un contexto de expansión de la industria de fondos comunes de inversión en la Argentina. Al cierre de 2025, el sector acumuló cerca de $80 billones en activos bajo administración, con dos años consecutivos de expansión real. En paralelo, se observó una transición gradual desde estrategias concentradas casi exclusivamente en la liquidez hacia vehículos con horizontes más amplios, en línea con una mayor visibilidad macro y una recomposición de portafolios hacia instrumentos gestionados profesionalmente.
En ese escenario, el FAL se proyecta como un potencial flujo institucional de mediano y largo plazo para el mercado de capitales local, al canalizar aportes periódicos bajo un esquema de administración profesional. El régimen se encuentra en proceso de reglamentación, aunque la ley ya establece su marco general, y el foco pasa por anticiparse: entender el impacto financiero, evaluar opciones de gestión y posicionarse antes de que la obligación entre en vigencia.












