lunes, 1 de junio de 2026

    El desempleo en ascenso

    Los índices de desempleo y subocupación conocidos corresponden al relevamiento realizado en mayo pasado. Desde

    entonces, algunos datos señalan que el problema se habría agravado.

    El índice de producción industrial elaborado por Fiel revela una contracción de 4,2% en junio con respecto a mayo. Si se

    compara el nivel alcanzado en el trimestre abril-junio con el registrado en el lapso enero-marzo, se observa una reducción

    de la producción fabril de alrededor de 9%, y si se toma en cuenta el valor que presentaba en junio de 1994, la disminución

    se sitúa en torno de 5%.

    La evolución, durante junio y julio, del número de nuevos juicios y de los montos reales de los pasivos involucrados

    en materia de quiebras y concursos preventivos tiende a confirmar la tendencia al agravamiento de los problemas

    ocupacionales. La comparación del número de nuevos juicios iniciados en el bimestre junio-julio de este año con

    respecto al mismo lapso de 1994 indica que, en materia de quiebras, aumentaron 96%, y que las presentaciones de

    concursos preventivos registraron un incremento de 118%. Con respecto al monto real de los pasivos comprometidos,

    la comparación arroja los siguientes índices: 83,5% de aumento en el caso de las quiebras y 264% en el caso de los

    concursos preventivos.

    Propuestas y Proponentes

    Aunque la cantidad de propuestas y proponentes para atacar el desempleo es numerosa, el centro de la controversia está

    ocupado por unas pocas y unos pocos, a saber:

    el incremento del subsidio por desempleo;

    la ampliación del número de los beneficiarios;

    la reducción de los aportes patronales;

    el incremento de la alícuota de algunos impuestos, en particular los que afectan a los combustibles;

    una mayor protección de la producción nacional y la utilización de la herramienta crediticia.

    Quienes ocupan el centro de la escena son el gobierno, los empresarios y los sindicalistas.

    ¿Cuál es la propuesta del gobierno? Apoya una ampliación del número de beneficiarios del subsidio de desempleo siempre y

    cuando esto no involucre un gasto mayor al que permite su financiamiento genuino (lo que supone una disminución del

    monto promedio pagado); propicia la reducción de los aportes patronales y la utilización de la herramienta crediticia para

    que, de manera prioritaria, las empresas se pongan al día con sus deudas impositivas y previsionales (con ello se

    compensaría la pérdida de recursos derivada de la reducción de los aportes y, eventualmente, se podría financiar la

    ampliación del número de beneficiarios sin modificar el monto del subsidio).

    ¿En que difiere la propuesta empresaria de la gubernamental? En un solo aspecto: en la necesidad de brindar mayor

    protección o cuidado a la producción de origen interno. Esta última cuestión también es sostenida, de manera coincidente

    con los empresarios, por la mayoría de los sindicalistas.

    Estos, a su vez, no coinciden con el gobierno y los empresarios en aspectos adicionales: en la necesidad de aumentar

    el monto del subsidio y la alícuota del impuesto a los combustibles, y se oponen a la reducción de los aportes

    patronales.

    Hay, sin embargo, un aspecto en el que los tres actores coinciden: la necesidad de utilizar la herramienta crediticia como

    instrumento para detener, en el corto plazo, la pérdida de empleos y tender a su recuperación inmediata.

    Perspectivas Inmediatas

    El salto observado en la tasa de desempleo a partir de mayo de 1994, y en especial desde fines del año pasado, se asocia con

    una desaceleración y caída en el nivel de producción y ventas. El tipo de desempleo se asemeja a lo que en la teoría

    económica se denomina paro keynesiano: esto es, la existencia simultánea de un exceso de oferta en el mercado de trabajo y

    de bienes. Para ese tipo de desempleo, las medidas más apropiadas apuntan a sostener e impulsar el nivel de la demanda

    global; es decir, consumo e inversión pública y privada, y exportaciones.

    ¿Cuáles pueden ser las fuentes de ese impulso? El crédito es uno de los motores centrales del nivel de actividad en el marco del plan

    de convertibilidad. Es indudable, también, que el llamado efecto tequila precipitó un corte muy fuerte y extendido en la cadena de

    crédito y de pagos. Ese proceso se extendió hasta las elecciones de mayo y, desde entonces, se inició un proceso de recuperación

    que, en sus inicios, mostró un gran vigor para, más tarde, hacerse más lento y dificultoso.

    Así, de los 7.800 millones de pesos/dólares que se retiraron del circuito bancario entre el 20 de diciembre del año anterior y

    el 12 de mayo de 1995, desde entonces y hasta el 24 de julio se reintegraron 3.820 millones; esto es, algo menos de la

    mitad. Ese retorno, que se refleja en una recuperación de la capacidad prestable de los bancos de alrededor de 2.900

    millones de pesos/dólares, no se tradujo, sin embargo, en una efectiva recreación de la cadena de crédito y de pagos.

    Debe tenerse en cuenta, además, que este proceso de recuperación de los depósitos se registró en la presencia de indicadores que

    muestran un agravamiento de los problemas ocupacionales. De ahí, entonces, que sea necesario apurar la reestructuración y

    saneamiento del sistema financiero para contar con un instrumento de política que permita impulsar el crédito para el consumo y la

    inversión privada, las exportaciones y, por lo tanto, del nivel de actividad.

    Esto último es de gran importancia para que la restricción fiscal pueda atenuarse. Un sector público con problemas de

    insuficiencia de recursos y con fuertes compromisos fiscales con el FMI es la representación de un Estado que cuenta con

    reducidos márgenes de acción para enfrentar el desempleo a través de una política fiscal anticíclica.

    ¿Qué Locomotora de Reactivación?

    Aunque el gobierno anunció que está en línea con las metas fiscales pactadas con el FMI para el primer semestre del

    año, el desempeño del segundo trimestre fue deficitario: el convenio establecía un superávit de US$ 425 millones,

    excluidas las privatizaciones, y se habría registrado un saldo negativo de 130 millones. Cabe señalar que el

    cumplimiento anunciado para el semestre se origina en que, durante los tres primeros meses del año, el déficit fiscal

    había estado por debajo de lo pactado con el Fondo.

    En otras palabras, en el marco de la actual coyuntura y dados los compromisos asumidos con el FMI, parece difícil que el

    sector público pueda ser un agente activo en el impulso a la demanda agregada, en particular en lo que se refiere a la

    inversión.

    ¿Puede el incremento de las exportaciones compensar la caída en los otros componentes de la demanda agregada?

    Dado el reducido peso de las exportaciones en el total, vis à vis la ponderación del consumo y la inversión, a nivel

    global se requiere de un incremento aún mayor de las ventas al exterior para neutralizar la declinación o

    estancamiento de los otros componentes.

    ¿Puede ser relevante el desempeño de las exportaciones en algunas actividades en particular? Si se tiene en cuenta

    que el grueso del incremento de las exportaciones proviene de commodities industriales que se originan en

    actividades capital-intensivas, su efecto sobre el empleo es muy reducido.

    Por lo demás, la fuerte recuperación de las exportaciones se apoya, de manera central, en factores exógenos cuya

    duración es incierta, a saber: la recuperación económica de los países desarrollados y de los asiáticos, el significativo

    aumento del precio de las commodities agropecuarias e industriales, la merma de los stocks ganaderos y agrícolas de

    Europa, el incremento de la demanda proveniente de Brasil, la devaluación del dólar, la apreciación de la moneda

    brasileña que mejora, de manera importante, el tipo de cambio bilateral. Al respecto, Brasil ya ha dado muestras de

    que está dispuesto a revisar aquellos aspectos del comercio bilateral que influyan fuertemente en el desequilibrio de

    su balanza comercial. Así, ha anunciado nuevas y futuras restricciones autopartes, electrodomésticos, textiles y

    persiste en la corrección de su banda de flotación cambiaria.