Base pone el foco en la tokenización de activos y su avance en Argentina

Un análisis de la red desarrollada por Coinbase ubica en más de US$ 30.000 millones el mercado global de activos del mundo real tokenizados, con un crecimiento superior al 380% en tres años, y vincula su expansión local con la digitalización financiera y el acceso a instrumentos globales

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La tokenización de activos financieros empezó a perfilarse como una infraestructura dentro del sistema financiero global, con adopción por parte de instituciones financieras, fintechs y desarrollos tecnológicos. En Argentina, el proceso gana relevancia por la digitalización financiera y la búsqueda de acceso a instrumentos globales, en un escenario donde la operatoria digital se vuelve más frecuente.

A escala global, el segmento de activos del mundo real (RWA, por sus siglas en inglés) tokenizados ya supera los US$ 30.000 millones y creció más de 380% en los últimos tres años. El impulso se concentró en instrumentos de renta fija, crédito privado y deuda soberana digitalizada. Dentro de ese volumen, una parte significativa corresponde a bonos del Tesoro de Estados Unidos tokenizados y a productos de yield onchain, utilizados tanto por inversores institucionales como por plataformas cripto.

El documento también recoge proyecciones sectoriales que anticipan un cambio de escala: la tokenización podría ubicarse entre US$ 2 y 4 billones hacia 2030. Ese crecimiento se apoyaría en la incorporación de infraestructura blockchain por parte de más instituciones financieras y en la migración de procesos operativos hacia entornos digitales.

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En ese marco, distintas redes buscan ocupar un lugar como capa de liquidación para transacciones y emisión de instrumentos. Base, desarrollada por Coinbase, aparece mencionada como una infraestructura que integra a instituciones, desarrolladores y usuarios en un mismo entorno operativo, con operaciones más rápidas, programables y globales.

“Estamos entrando en una nueva etapa en la que la tokenización del sistema financiero deja de ser una promesa y empieza a convertirse en infraestructura. Activos tradicionales como bonos, fondos o instrumentos de crédito comienzan a representarse onchain, lo que permite mayor eficiencia, trazabilidad y acceso global”, afirmó Sebastián Aldasoro, Base Country Lead en Argentina.

Además de la eficiencia operativa, el análisis plantea cambios en el funcionamiento de los mercados a partir de la posibilidad de operar 24/7, liquidar transacciones casi en tiempo real y fraccionar activos. Ese conjunto de características amplía el acceso a instrumentos que históricamente estaban reservados a grandes inversores, y abre oportunidades tanto para individuos como para empresas.

“En mercados como Argentina, donde la digitalización financiera avanza de forma acelerada, estas tendencias pueden tener un impacto especialmente relevante. La tokenización facilita el acceso a instrumentos globales y los agentes de IA pueden optimizar la gestión en contextos de alta volatilidad”, agregó Aldasoro.

El texto suma un capítulo sobre la convergencia entre tokenización e inteligencia artificial, con foco en agentes capaces de automatizar estrategias de inversión, optimizar la asignación de capital y ejecutar operaciones en tiempo real sobre infraestructura blockchain. En ese contexto, cita estimaciones de McKinsey & Company: la inteligencia artificial generativa podría aportar entre US$ 2,6 y 4,4 billones anuales a la economía global, con impacto directo en servicios financieros como gestión de riesgos, análisis de datos y automatización operativa.

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