martes, 16 de junio de 2026

    Quién paga los mejores sueldos

    o Ni la industria tradicional ni los servicios. Es el sector de
    high tech (informática, telecomunicaciones, laboratorios
    farmacéuticos, química) el que ofrece las más
    altas remuneraciones a los cuadros gerenciales y profesionales.

    o También los bancos, empeñados en una acelerada
    renconversión, retribuyen generosamente los talentos en las
    áreas de marketing, ventas e informática.

    o La mayoría de las empresas -incluso las Pymes- aplican
    sistemas de evaluación de desempeño.

    o En los cargos de alta gerencia las compensaciones variables
    llegan a representar un tercio del pago total.

     

    Este es un producto de MERCADO diseñado para convertirse en
    un clásico entre los materiales de referencia permanente en el
    mundo de los negocios.

    Su elaboración, a partir de extensas entrevistas realizadas
    en casi un centenar de empresas, fue encomendada a un líder
    internacional en la materia: Hewitt Associates, una firma con 50
    años de experiencia en estrategia y gestión de recursos
    humanos y en el diseño de planes de compensaciones y
    beneficios.

    Presente en la Argentina desde 1990, Hewitt exhibe una cartera de
    clientes en la que abundan grandes compañías y
    organismos públicos de Europa, Estados Unidos,
    Latinoamérica y Asia.

    El informe que se despliega en estas páginas constituye la
    primera entrega de una guía anual de remuneraciones y
    beneficios en los niveles de conducción y profesionales de las
    empresas. Debido a las limitaciones que impone la renuencia de muchas
    empresas a dar a publicidad los valores de los sueldos pagados a su
    staff gerencial, se ha optado aquí por establecer las escalas
    en términos de índices comparativos. Es de esperar que
    la tendencia hacia una mayor transparencia de la comunicación
    -y la propia existencia de este informe- induzca a las empresas a
    revelar en el futuro esta información.

    Este dossier se complementa con una mesa redonda en la que
    participaron responsables del área de recursos humanos de
    empresas líderes y que coordinó Mariano Dantas, gerente
    de Consultoría de Hewitt.

    Reconocidos consultores de la especialidad están
    también presentes aquí con columnas de opinión.
    Un informe especial indaga en el futuro que deparan la
    tecnología y los nuevos conceptos de gestión para el
    trabajo de los profesionales en las empresas. Y otro artículo
    explora el horizonte desde una perspectiva global.

     

    Claves para la lectura

    MERCADO invitó a participar en esta investigación a
    2.000 empresas, de las cuales 96 respondieron al extenso cuestionario
    diseñado por la firma Hewitt. Quedó conformada,
    así, una muestra representativa, donde están presentes
    empresas de diferentes tamaños y sectores de actividad.

    Consultores de Hewitt relevaron la información mediante
    entrevistas personales para asegurar una correcta comparación
    de las posiciones.

    Los resultados se han agrupado, por tamaño de las empresas,
    en tres niveles:

    o las que exhiben ventas inferiores a $ 49 millones anuales,

    o aquellas cuya facturación se encuentra en el rango de $
    50 a 199 millones,

    o las que superan los $ 200 millones.

    Los rubros de actividad de las empresas se concentran en cinco
    franjas:

    o la industria en general (productos de consumo masivo,
    autopartistas, automotrices, insumos industriales, papeleras, etc.),

    o el sector de informática y telecomunicaciones,

    o comercialización y servicios,

    o industria química y farmacéutica,

    o servicios financieros (compañías de seguros y
    bancos).

    En este último punto es preciso tener en cuenta que, debido
    a la composición de la muestra, todos los bancos pertenecen a
    la categoría de grandes empresas, en tanto que las
    aseguradoras se ubican en el renglón de las pequeñas y
    medianas.

    Se consideraron, para este estudio, 26 posiciones de cuadros
    gerenciales y profesionales distribuidos entre las principales
    áreas de trabajo de una organización.

    En todos los casos se asignó el índice 100 al valor
    más alto de cada cuadro. Todos los demás se miden con
    respecto a él. Es decir que si el gerente general de una Pyme
    del sector servicios aparece con un índice 66, su sueldo
    promedio equivale a dos tercios del que cobra alguien de su mismo
    rango en una empresa de la misma categoría pero del sector
    informático, que aparece calificada con 100.

    O, mirado desde otra perspectiva: si la industria química
    registra un valor de 100 entre las empresas medianas en el cuadro de
    remuneraciones de gerentes de ventas, eso significa que allí
    están los mejores sueldos para ese cargo en esa
    categoría de empresas.

    Las remuneraciones se discriminan, a su vez, en tres columnas:

    o la primera corresponde al sueldo base, incluido el aguinaldo y
    todo otro pago que se contemple como parte del salario mensual,

    o la segunda refleja la suma de remuneración fija y
    compensaciones variables (comisiones, incentivos y bonos),

    o en la tercera aparece la compensación total, incluyendo
    beneficios tales como planes de pensión, seguros de vida,
    asistencia médica, automóvil, vales de almuerzo, etc.).

     

    1. Los sueldos

    Gerente general

    El comportamiento de las remuneraciones para este puesto resulta,
    quizás, el índice más representativo de la
    tendencia de los sueldos en empresas de los más diversos
    sectores y tamaños. Se trata, aquí, de lo que las
    compañías pagan en el máximo nivel de
    conducción, independientemente de las especialidades
    profesionales o la formación en una actividad
    específica.

    En las empresas pequeñas (menos de $ 50 millones de
    facturación anual) los mejores sueldos para este puesto
    están en el sector de la informática y las
    telecomunicaciones, que mantienen el liderazgo tanto en la
    remuneración básica como en la que surge de sumar las
    compensaciones variables y los beneficios. En segundo lugar se ubican
    las compañías aseguradoras, aunque la brecha no es, en
    este caso, muy significativa (el índice es de 90,7). Mucho
    más acentuadas son las diferencias en el caso de las empresas
    comerciales y de servicios (69,1), las compañías
    químicas y laboratorios (47,2) y la industria en general
    (33,0).

    El cuadro es mucho más parejo en las empresas
    medianas-grandes (de $ 50 a 199 millones de facturación). Y
    aquí es la industria en general la que ofrece los niveles
    más altos, seguida a muy escasa distancia por el rubro de
    informática y telecomunicaciones.

    En el segmento de las grandes compañías (ventas por
    más de $ 200 millones) el sector de química y
    laboratorios exhibe el nivel más alto de remuneraciones
    totales. Aquí se advierte la gravitación de las
    compensaciones variables y los beneficios, puesto que, si se computa
    sólo el salario básico, el mayor índice se
    encuentra en las empresas de informática y telecomunicaciones.

    Es llamativo encontrar que, en materia de edades, uno de los
    promedios más altos para este puesto (51 años)
    corresponde a las grandes empresas de informática y
    telecomunicaciones. Sólo superan este índice (con un
    promedio de 52 años) las Pymes de la industria manufacturera.

     

    Director de administración y finanzas

    También aquí los desniveles son acentuados entre las
    empresas de menor tamaño. En contra de lo que podría
    esperarse, las compañías de seguros presentan un
    índice bajo (69) con respecto al sector líder
    (informática y telecomunicaciones).

    En las compañías medianas el puesto consigue las
    más altas remuneraciones totales también en el rubro de
    informática y telecomunicaciones. Pero, si se descuentan los
    beneficios, el valor más alto se encuentra en las empresas
    químicas y laboratorios.

    El cuadro que exhiben las organizaciones de mayor tamaño es
    radicalmente distinto. Aquí los bancos son los que pagan las
    remuneraciones más altas a los máximos directivos del
    área de administración y finanzas. Les siguen el rubro
    de informática y telecomunicaciones (96,1) y, a mayor
    distancia, las compañías químicas y laboratorios
    (79,2). Vale la pena destacar que, si no se computan los beneficios y
    compensaciones variables, el tercer puesto le corresponde a la
    industria en general, que exhibe un índice de 83,7 en la
    columna de sueldos básicos.

    Uno de los más altos índices de edades promedio de
    esta encuesta se encuentra (con 58 años) en este cargo, dentro
    de las empresas de informática y telecomunicaciones.

     

    Gerente de administración

    La industria en general es la que mejor remunera este puesto entre
    las pequeñas empresas. El dato curioso es que, en este
    segmento, las compañías aseguradoras exhiben el nivel
    más bajo de sueldos (66,8).

    El cuadro se mantiene sin variaciones notables en el grupo de
    empresas medianas, donde la industria sigue llevando la delantera,
    seguida por el rubro de informática y telecomunicaciones.

    En el capítulo de las grandes empresas los bancos son los
    que pagan las remuneraciones más elevadas para este puesto. Y
    se advierte una brecha importante con respecto a la industria en
    general, que exhibe un índice notablemente bajo: 59,8.

     

    Jefe de sistemas

    El comercio y los servicios ofrecen las mejores remuneraciones
    para esta posición en el segmento de las empresas chicas. A
    muy corta distancia se ubica la industria en general. Y el
    último puesto les corresponde a las aseguradoras.

    La situación se revierte por completo en las organizaciones
    de mayor tamaño, donde el puesto consigue los mejores sueldos
    en el sector financiero, seguido por la industria en general.

     

    Jefe de contabilidad

    Las compañías de seguros siguen mostrando,
    también aquí, un bajo nivel de remuneraciones (59,8).
    La industria en general, en cambio, ofrece los sueldos más
    altos entre las empresas de menor tamaño.

    En las medianas se mantiene el liderazgo de la industria en
    general, y el nivel más bajo se registra en el comercio y los
    servicios.

    Las compañías químicas y los laboratorios son
    los que más pagan en el segmento de mayor tamaño. Les
    siguen los bancos y la industria en general.

     

    Jefe de tesorería

    Las diferencias de niveles salariales para este puesto son muy
    escasas entre las Pymes, aunque el rubro de los seguros sigue
    presentando los valores más bajos y a apreciable distancia de
    los demás.

    Entre las empresas medianas, las brechas son más acentuadas
    y los mejores sueldos están en la industria manufacturera. El
    comercio y los servicios exhiben, en cambio, un índice
    notablemente bajo: 47,3.

    Los grandes laboratorios y compañías químicas
    remuneran mejor este puesto en el segmento de empresas de mayor
    tamaño, en tanto que el comercio y los servicios vuelven a
    ubicarse en la escala inferior.

     

    Analista senior de administración

    Este es el único caso en el que las aseguradoras encabezan
    el ranking de los mejores sueldos del área administrativa en
    el segmento de las pequeñas empresas. Y es también
    llamativo que el nivel más bajo se encuentre en el rubro de
    informática y telecomunicaciones.

    Entre las organizaciones medianas las remuneraciones más
    altas están en el rubro del comercio y los servicios. Y en el
    renglón de las grandes empresas los laboratorios y
    compañías químicas llevan la delantera.

     

    Director comercial

    Este es otro puesto de naturaleza estratégica para las
    organizaciones, y crecientemente valorizado por las modernas
    corrientes de management.

    Resulta, por cierto, interesante comprobar que, entre las grandes
    empresas, los mejores sueldos para esta función se encuentran
    en el sector de informática y telecomunicaciones y (con una
    mínima diferencia) en la banca, lo que parece coherente con
    los actuales cambios en la orientación del negocio financiero.

    Nuevamente parece desvanecerse aquí la difundida imagen de
    extrema juventud en los cuadros de conducción del sector
    informático. En esta muestra los directores comerciales de las
    empresas líderes de la actividad exhiben una edad promedio de
    45 años.

    Los laboratorios y compañías químicas son los
    que registran el nivel más alto de remuneraciones entre las
    empresas medianas-grandes, seguidos por el comercio y los servicios y
    el rubro de informática y telecomunicaciones.

    Lo mismo se observa en las Pymes, donde el sector de los seguros
    exhibe los valores más bajos para este puesto.

     

    Gerente nacional de ventas

    Nuevamente son los bancos los que encabezan el ranking de las
    remuneraciones entre las grandes empresas, a considerable distancia
    del resto de los sectores. Y los promedios de edad siguen
    manteniéndose altos (51 años para la industria en
    general, 43 para informática y telecomunicaciones).

    En las empresas medianas-grandes se hace notar la
    gravitación de los beneficios y las compensaciones variables
    (que suelen ser particularmente relevantes en el área de
    ventas). El sector químico y de laboratorios ofrece los
    sueldos básicos más altos, pero desciende a un alejado
    segundo puesto (con un índice de 71,3) a la hora de medir la
    retribución total. El comercio y los servicios se ubican en el
    primer puesto de esta medición.

    El panorama que ofrecen las Pymes no ofrece muchas sorpresas. El
    sector de informática y telecomunicaciones paga bastante
    más que el resto. Y la industria en general muestra un
    índice notablemente bajo: 56,4.

     

    Jefe de ventas

    También aquí se registra el liderazgo neto de los
    bancos en el segmento de las empresas de mayor tamaño. Las
    grandes industrias manufactureras marchan primeras en sueldos
    básicos, pero pierden posiciones cuando se contabilizan las
    compensaciones variables (y, obviamente, las comisiones e incentivos
    suelen tener un peso determinante en este puesto).

    Entre las empresas que facturan de $ 50 a 199 millones anuales el
    comercio y los servicios son los que más pagan a sus jefes de
    ventas, aunque en este segmento se encuentran los sueldos
    básicos más bajos, evidentemente compensados por un
    alto nivel de comisiones o bonos.

    El rubro de informática y telecomunicaciones recupera el
    liderazgo entre las Pymes. Resulta significativo el bajo nivel que
    exhiben aquí las compañías de seguros (con un
    índice de 37,1), una actividad en la que la función de
    jefe de ventas reviste particular importancia.

     

    Director de marketing

    La transformación del negocio financiero se hace sentir
    nuevamente aquí. En la franja de las grandes organizaciones
    los bancos pagan los sueldos más altos a los máximos
    responsables del área de marketing.

    Pero más sugestivo resulta aún que el índice
    más bajo para este puesto (69,3) en esta categoría de
    empresas se encuentre en el comercio y los servicios.

    Tampoco en esta posición se advierte un predominio
    apreciable de los cuadros jóvenes. Los directores de marketing
    de las principales empresas de informática y
    telecomunicaciones tienen alrededor de 46 años.

     

    Gerente de producto

    Aunque las líderes de la industria manufacturera pagan los
    mejores sueldos básicos a sus gerentes de producto, son
    superadas (en el segmento de las grandes empresas) por los bancos,
    que exhiben los índices más altos en la columna de
    compensación total.

    El rubro del comercio y los servicios muestra los valores
    más elevados en el rango de las empresas medianas, donde la
    industria química y farmacéutica presenta, en cambio,
    un índice notablemente bajo: 49,4.

    La industria en general sobresale entre las Pymes con las
    remuneraciones más altas para este puesto, seguida, a escasa
    distancia, por la informática y las telecomunicaciones.

     

    Analista de marketing

    Los mejores sueldos ofrecidos por las grandes empresas para esta
    posición están en el sector de los bancos. Dentro de
    esta categoría el comercio y los servicios exhiben valores
    exiguos (44,6).

    La industria química y farmacéutica se distingue con
    el índice más elevado entre las empresas medianas y
    pequeñas, en tanto que el comercio y los servicios
    continúan mostrando un bajo índice.

     

    Director de producción

    Es particularmente interesante examinar el comportamiento de las
    remuneraciones en esta área, donde inciden, con más
    intensidad que en otros terrenos, los factores relacionados con
    habilidades profesionales muy específicas y el dominio de la
    tecnología.

    La industria química y farmacéutica es, claramente,
    el sector donde se pagan los sueldos más altos para este
    puesto en empresas de todos los tamaños.

    Los desniveles salariales para esta posición son, por otra
    parte, de escasa magnitud. En las organizaciones más grandes
    la industria manufacturera en general exhibe un índice de
    87,6, seguida por el rubro de informática y telecomunicaciones
    (73,8).

    En las empresas medianas la industria en general también
    ocupa el segundo puesto (detrás de las compañías
    químicas y laboratorios), con 89,8. El índice desciende
    en la categoría de las Pymes, pero no mucho: 76,0.

    Probablemente debido al doble requerimiento de experiencia y
    actualización de conocimientos técnicos que plantea el
    puesto, se observa un alto grado de disparidad en las edades
    promedio: 50 años en las grandes empresas de alta
    tecnología, 56 en las industrias medianas del rubro
    químico y farmacéutico, y apenas 37 en las
    pequeñas industrias.

     

    Gerente de producción

    También en este puesto las remuneraciones más altas,
    para cualquier categoría de empresa, están en la
    industria química y los laboratorios.

    Los desniveles son particularmente visibles en el segmento de las
    grandes organizaciones. En informática y telecomunicaciones y
    en la industria en general los sueldos equivalen a poco más de
    la mitad de los que se registran en el rubro
    químico-farmacéutico.

     

    Jefe de producción

    Las industrias manufactureras medianas son las únicas que
    pagan más que los laboratorios y compañías
    químicas a sus jefes de producción.

    Entre las grandes empresas se mantiene, en cambio, la
    primacía del sector químico y farmacéutico,
    seguido por la industria en general y -a considerable distancia- el
    rubro de informática y telecomunicaciones.

    En el segmento de las Pymes la industria manufacturera se ubica en
    un lejano segundo puesto, con un índice de 64,7.

     

    Ingeniero de producción

    Esta es una categoría profesional que encuentra sus mejores
    niveles de remuneración en las pequeñas y medianas
    industrias manufactureras.

    Los grandes laboratorios y empresas químicas ofrecen los
    sueldos más altos para esta posición en el segmento de
    las compañías con ventas superiores a los US$ 200
    millones anuales.

     

    Director de informática

    La introducción de representantes de esta área en
    los máximos niveles de conducción de las empresas es
    relativamente reciente, lo que en buena medida explica los contrastes
    que surgen del cuadro de remuneraciones comparadas.

    Los bancos, en primer lugar, y las empresas de informática
    y telecomunicaciones (segundas, por estrecho margen) ofrecen los
    sueldos más altos en el universo de las grandes
    organizaciones. (Vale la pena aclarar que en el caso de la banca
    parecen tener particular gravitación los beneficios.)

    En las compañías de mediano tamaño el sector
    de informática y telecomunicaciones presenta el índice
    más alto (no hay instituciones financieras presentes en esta
    categoría). Muy lejos se ubican el comercio y los servicios
    (55,2) y la industria en general (40.0).

    La informática y las telecomunicaciones marchan primeras
    también en el ranking de sueldos pagados para este puesto en
    las Pymes. Y éste es uno de los pocos casos en que el sector
    de los seguros exhibe un índice relativamente alto (71,2), que
    lo ubica en el segundo lugar entre las empresas de menor
    tamaño.

    Los promedios de edades de los ocupantes de este puesto son
    comparativamente bajos con respecto al resto de los cargos de
    dirección incluidos en la muestra: van desde 32 hasta 48
    años.

     

    Gerente de informática

    Aquí las grandes empresas de informática y
    telecomunicaciones aventajan a los bancos (que obtienen un
    índice de 88,8) y dejan muy atrás a la industria en
    general (52,0).

    En el escalón de las organizaciones medianas el segundo
    puesto le corresponde a la industria en general (90,4), y entre las
    Pymes sobresalen las compañías de seguros, con un
    índice de 91,9.

    La industria manufacturera en general es, entre las grandes
    empresas, la que remunera mejor este puesto, seguida de cerca por la
    industria química y farmacéutica (94,8) y, a mayor
    distancia, por los bancos (80).

    Las empresas químicas y los laboratorios encabezan la
    nómina en el segmento de las medianas, y la informática
    y las telecomunicaciones van adelante entre las Pymes.

     

    Analista senior de sistemas

    Los bancos y la industria en general ofrecen los mejores sueldos
    entre las grandes empresas. En la franja de las medianas, en cambio,
    se distinguen el comercio y los servicios y la industria
    química y farmacéutica. En la categoría de las
    Pymes la informática y las telecomunicaciones pagan más
    que el resto. Y las aseguradoras exhiben un buen índice: 96.

     

    Director de recursos humanos

    Esta es otra área recientemente revalorizada en las
    estructuras de las organizaciones, donde la función estuvo
    tradicionalmente relegada a la figura del “jefe de personal”. Por
    razones de tamaño (exhiben las mayores dotaciones de recursos
    humanos) y de mayor sofisticación en su estilo de management,
    las empresas más grandes exhiben aquí un cuadro
    más homogéneo. La industria química y
    farmacéutica paga los sueldos más altos, separada por
    un exiguo margen de la informática y las telecomunicaciones
    (95,7) y los bancos (86,8). Algo más atrás se ubican la
    industria en general (64,3) y el comercio y los servicios (63,8).

    En las empresas medianas el segmento de informática y
    telecomunicaciones virtualmente comparte el primer puesto con los
    laboratorios y compañías químicas. Pero hay, a
    partir de allí, una extensa brecha con el resto de los
    sectores.

    Entre las Pymes el sector asegurador es el que mejor remunera a
    los directores de esta área.

     

    Gerente de recursos humanos

    Los mejores sueldos para esta posición se encuentran en las
    empresas líderes de informática y telecomunicaciones,
    los bancos (87,5) y las grandes industrias manufactureras (83,0).

    El comercio y los servicios encabezan el ranking en la franja de
    las empresas medianas. Y en el terreno de las Pymes sobresalen la
    informática y las telecomunicaciones.

     

    Jefe de liquidación de sueldos

    La industria química y los laboratorios asignan las
    más altas remuneraciones en el segmento de las grandes
    compañías.

    El comercio y los servicios aparecen con el mejor índice en
    el sector de las empresas medianas. Y en el de las firmas de menor
    tamaño los valores más altos están en la
    informática y las telecomunicaciones.

     

    Analista de recursos humanos

    La posición está mejor remunerada en los grandes
    laboratorios e industrias químicas. El rubro del comercio y
    los servicios exhibe un curioso contraste: aparece con índice
    notoriamente bajo (37,7) en la franja de las empresas de mayor
    tamaño, pero trepa al primer lugar en las medianas. Entre las
    Pymes los sueldos más altos se encuentran en las
    compañías de seguros.

     

    Secretaria senior

    El proceso de evolución de este cargo a lo largo de los
    años justifica sobradamente su inclusión en un
    análisis de las remuneraciones de los cuadros gerenciales y
    profesionales de las empresas.

    En las organizaciones de menor tamaño las secretarias
    senior encuentran mejores remuneraciones en el sector de
    informática y telecomunicaciones, en tanto que la industria en
    general muestra los valores más bajos para el puesto (57,7).

    El mismo cuadro se observa en las empresas medianas, aunque
    allí la brecha es mayor: la industria manufacturera registra
    un índice de apenas 46,5.

    Dentro de la franja de las grandes compañías -donde
    el puesto está más jerarquizado y plantea mayores
    requerimientos- el panorama es mucho más homogéneo. Los
    sueldos más altos están en la industria química
    y farmacéutica, con un margen apenas superior al de la
    industria en general (99), la informática y las
    telecomunicaciones (88,5) y los bancos (86,9).

     

    2. Los beneficios

    Seguros de vida

    Alrededor de dos tercios de las empresas incluidas en esta
    investigación ofrecen seguros de vida a la totalidad de su
    personal. Una muy pequeña proporción (entre 4 y 5%)
    limita este beneficio a su staff ejecutivo.

    Es preciso aclarar que se está hablando, aquí, de
    una cobertura optativa, diferente del seguro de vida obligatorio a
    cargo del empleador.

    El elevado índice de empresas que lo adoptan confirma la
    impresión, manifestada por gran parte de los encuestados, de
    que se trata de un beneficio de bajo costo, que genera la
    adhesión y el reconocimiento por parte de los empleados.

    Por lo general, la cobertura básica consiste en un
    múltiplo de sueldos (entre 20 y 30) de los participantes.
    Además, suelen establecerse topes de capital asegurado,
    especialmente para aquellos que tienen sueldos más altos.

    Entre las coberturas adicionales, las más comunes son la
    incorporación de cónyuges, la de muerte accidental y la
    de invalidez total o parcial.

     

    Planes de pensión o retiro

    Sólo 16% de las Pymes ofrece planes de pensión a sus
    cuadros gerenciales. Pero la proporción crece a 42% entre las
    empresas medianas-grandes. Y en la franja de mayor tamaño, 8%
    extiende este beneficio a todo el personal (37% lo reserva a las
    jerarquías superiores).

    En la Argentina estos planes llegaron de la mano de
    compañías multinacionales que ya los aplicaban en otros
    países, y cobraron impulso a partir de la creación de
    las compañías de seguros de retiro.

    Sin embargo, en los últimos tiempos ha aumentado el
    interés de empresas nacionales, grandes y medianas, por
    recurrir a este mecanismo, particularmente desde que en 1994 se
    establecieron topes para los aportes previsionales obligatorios.

    Los beneficiarios se eligen en función de las
    políticas de recursos humanos de cada empresa y de lo que
    aconsejen las circunstancias. En la Argentina la mayoría de
    los planes está limitado a los niveles más altos de las
    empresas. Sin embargo, se aprecia una tendencia a ampliar la base de
    participantes a niveles jerárquicos menores.

    Esta se considera una importante herramienta de retención
    de personal. Sin embargo, ante la creciente tendencia a la
    rotación de cuadros ejecutivos en las empresas, es
    común que los planes de pensión incorporen una
    cláusula por la cual, al cabo de determinada cantidad de
    años de participación en el plan, el empleado adquiere
    derechos definitivos sobre una parte de los aportes que el empleador
    haya realizado.

     

    Asistencia médica y dental

    Se trata de los planes de cobertura médica adicionales a
    los obligatorios, en los que la empresa extiende los beneficios
    básicos a través de contratos con obras sociales para
    ejecutivos o programas de prestaciones médicas prepagas.

    Entre las Pymes encuestadas, la totalidad otorga este beneficio a
    la gerencia general, y la proporción va bajando a medida que
    se desciende en la escala jerárquica: en el nivel de jefatura
    sólo la mitad de las firmas pequeñas ofrece cobertura
    médica adicional.

    Todas las empresas situadas en la franja de $ 50 a 199 millones de
    facturación anual extienden el beneficio hasta el nivel de la
    gerencia media, y 70% lo ofrece a los jefes de área.

    Y entre las grandes compañías, la totalidad brinda
    estos planes a jefes y gerentes.

     

    Automóvil

    Tres de cada cuatro grandes compañías ofrece
    automóvil a sus cuadros de alta gerencia. La proporción
    desciende al rango de 64-68% en las empresas de menor tamaño.

    En el caso de la gerencia media el cuadro muestra cambios
    sustanciales. Poco más de la mitad de las grandes
    compañías y algo más de un tercio entre las
    pequeñas y grandes ofrecen este beneficio a ese nivel. Y en la
    categoría de jefes sólo lo hace 5% de las empresas de
    mayor tamaño.

    Las modificaciones en el tratamiento impositivo de este beneficio
    (ya no exento del gravamen por ganancias) y los costos de
    mantenimiento de una flota propia de vehículos han ido
    tornando menos frecuente la oferta de “automóvil de la
    compañía” para atraer o conservar a los cuadros
    gerenciales.

    La práctica sigue vigente, sobre todo, en el área de
    ventas (donde el automóvil cumple predominantemente el papel
    de herramienta de trabajo) y en los paquetes de beneficios para el
    personal ejecutivo expatriado.

     

    Almuerzos/comedor

    La aplicación de este beneficio muestra un cuadro
    singularmente parejo en las empresas de todos los tamaños.
    Entre 83 y 95% ofrece una o ambas variantes: comedor en la empresa o
    vales de almuerzo.

    Los costos y la transformación de la cultura empresaria han
    ido debilitando la tradición de los comedores reservados para
    los puestos ejecutivos. En las plantas industriales ubicadas fuera de
    grandes centros urbanos, el comedor para todo el personal está
    presente en una alta proporción. El índice oscila entre
    41 y 50% de la totalidad de las empresas encuestadas. Los tickets de
    almuerzo cosechan de 21 a 29% de adhesiones. Y casi un tercio de las
    grandes compañías ofrece una combinación de
    ambos beneficios.

     

    Préstamos

    Los créditos otorgados por la empresa a sus empleados, sin
    intereses o a la tasa más baja de plaza, suelen cubrir montos
    equivalentes a uno, dos o tres sueldos, con plazos de alrededor de un
    año..

    En la muestra reunida para esta investigación, poco
    más de la mitad de las Pymes ofrecen este beneficio, la
    proporción sube a 81% de las compañías medianas
    y trepa a 90% entre las más grandes. Aquí es preciso
    considerar la gravitación de los bancos, que suelen sumar a la
    oferta la disponibilidad de créditos hipotecarios.

     

    3. Políticas y tendencias

    ¿Cuántas empresas han desarrollado un sistema de
    descripción y evaluación de puestos? ¿Y
    cuántas aplican calificaciones periódicas de
    desempeño?

    Las respuestas afirmativas asoman, en esta encuesta, con
    más firmeza que la que podría esperarse, aun entre las
    Pymes, donde el sistema de job description está presente en la
    totalidad de las firmas de informática y telecomunicaciones y
    en 78% de las de la industria en general. El índice más
    bajo se registra en el comercio y los servicios (60%). En la franja
    de las medianas los porcentajes oscilan entre 67 y 100%. Y la
    adhesión de las grandes compañías es
    unánime (excepto en la industria en general, donde llega a
    90%).

    Las evaluaciones de desempeño, por su parte, son
    práctica común en la totalidad de las empresas de mayor
    tamaño (con ligeros descensos en la industria en general y en
    el sector informático y de telecomunicaciones). En las
    organizaciones medianas la adhesión es total en las empresas
    de servicios y de informática, llega a 75% en la industria
    química y a 60% en la actividad manufacturera en general. Y
    entre las Pymes, 100% del sector informático, 80% de la
    industria química y los servicios y dos tercios del segmento
    manufacturero han adoptado el sistema.

     

    Fijo vs. variable

    Las compensaciones variables (comisiones, bonos, incentivos),
    tradicionales en el área de ventas, han comenzado a tener
    vigencia en toda la estructura de las organizaciones, ligadas a
    factores tales como el desempeño individual, el cumplimiento
    de metas o el logro de resultados.

    Entre las Pymes, 16% aplica el sistema en los cargos de gerente
    general, donde la gravitación de la remuneración
    variable sobre el total es de 26% . Cifras parecidas se observan en
    el caso de la alta gerencia, pero los porcentajes descienden
    abruptamente en los cargos de gerencia media y jefatura.

    En las empresas medianas, 18% emplea esta política en los
    cargos más altos de la organización, 14% en la gerencia
    media y 9% en las jefaturas de área. Las remuneraciones
    variables representan entre 14 y 28% del total.

    Como era de esperarse, este método de compensación
    es más habitual en las grandes empresas: una de cuatro lo
    utiliza para el puesto de gerente general y una de cada cinco para la
    alta gerencia. En ambos casos, la gravitación es de alrededor
    de un tercio de la remuneración total.

     

    ¿Y los aumentos?

    Los incrementos salariales previstos para este año para los
    niveles gerenciales muestran una tendencia ligeramente descendente.
    En la franja de las Pymes todas las empresas de informática y
    telecomunicaciones informaron haber otorgado aumentos de sueldos en
    1996, pero sólo 50% lo ha hecho o proyecta hacerlo este
    año. La mitad de las compañías de seguros
    concedieron incrementos el año pasado, pero el porcentaje
    desciende ahora a 25%.

    Las empresas medianas no muestran cambios de importancia. Pero las
    grandes compañías de informática y
    telecomunicaciones muestran un retroceso: de 100% a 83%. Los bancos,
    por su parte, se mantienen firmes: todos los encuestados del sector
    dieron aumentos en 1996 y volverán a concederlos este
    año.

    En cuanto a los montos de los incrementos como porcentaje del
    sueldo, predomina la mesura. Los que otorgaron las Pymes en 1996
    oscilaron entre 2,7 y 5,7%. Para este año prevén entre
    2,7 y 5,5% (los promedios más altos, en ambos años,
    corresponden a la industria química y los laboratorios).

    En las medianas, el año pasado transcurrió con un
    rango de aumentos que va de 3 a 5%. Para 1997, difícilmente se
    supere el techo de 4% (promedio calculado para el sector de los
    servicios).

    Y, contrariamente a lo que podría suponerse, los más
    grandes no se muestran como los más generosos en la materia.
    Las empresas que facturan más de $ 200 millones anuales se
    mantuvieron, en 1996, dentro de una escala de aumentos de 2,5 a 4% ,
    y las proporciones se mantienen casi idénticas para este
    año.

     

    Panorama mundial

    Cómo se comparte la riqueza

    Los principios que regían los sistemas de
    retribución para el staff gerencial comienzan a perder
    vigencia en todo el mundo. Con una economía fuerte y alta
    demanda de trabajadores, las empresas inteligentes deben encontrar
    nuevas formas de compartir la riqueza para atraer, motivar y retener
    a su personal calificado.

     

    Dos tendencias se perfilan en el nuevo reparto de la riqueza.
    Primero, la economía fuerte redujo el desempleo en Estados
    Unidos a su nivel más bajo en casi 25 años. No es raro
    encontrar ahora empresas con más empleos que los que pueden
    cubrir. La demanda de trabajadores es enorme: hacen falta desde
    diseñadores de software de US$ 100.000 al año hasta
    empleados de comercio de US$ 6,50 la hora.

    Los trabajadores, con más confianza y seguridad, andan a la
    pesca de la mejor oferta, o cambian frecuentemente de empleo, para
    conseguir casi siempre más salario y mejor cargo.

    En segundo lugar, la reactivación económica
    aumentó los márgenes de ganancia de las empresas, lo
    cual permite que cada vez sean más las compañías
    dispuestas a ajustar las retribuciones con las ganancias.

    Asumiendo como premisa que la economía se mantendrá
    estable, he aquí algunas tendencias de los sistemas de
    retribución a los gerentes que podrían imponerse en los
    próximos años.

    * Pago por rendimiento. Más de la tercera parte de las
    1.000 empresas del ranking de Fortune otorgaron bonificaciones a los
    empleados que alcanzaron o superaron los objetivos de ventas o de
    productividad. Los montos de las bonificaciones también
    crecen: de 4,5% del salario básico en 1993 a 7% en 1996. El
    año pasado un compañía productora de vidrio en
    Massachusetts cambió el método de pago a los
    instaladores: en lugar de la tarifa por hora adoptó el pago
    por unidad instalada. La nueva estructura de retribución
    aumentó la producción en 35%, redujo los costos
    generales de nómina y disminuyó la rotación del
    personal productivo.

    * Primas por contrato. Casi 40% de las empresas estadounidenses
    paga primas estipuladas por contrato, según la Society for
    Human Resources Management. Estas oscilan entre US$ 10 para los
    empleos del comercio hasta miles de dólares en algunos
    segmentos de alta tecnología. Además, para desalentar
    el abandono del puesto, muchos empresarios ofrecen cláusulas
    de retención. Harp´s Food Stores, una cadena regional de
    almacenes en Arkansas, ofrece bonos para compras desde US$ 250
    después de tres meses en el empleo y otros US$ 250
    después de los seis meses.

    * Participación en las ganancias. Una de cada cuatro
    empresas estadounidenses ofrece a los empleados una
    participación en sus ganancias. A comienzos de este año
    Intel pagó US$ 820 millones en participación de sus
    ganancias y contribuciones de retiro a sus 48.500 empleados
    esparcidos por todo el mundo. Las empresas más nuevas, sin
    capital para pagar altos sueldos, remuneran a sus empleados con un
    salario modesto a cambio de una participación financiera en la
    firma, con la posibilidad de grandes compensaciones futuras. Los
    directores ejecutivos de esas compañías exigen hasta
    una participación de 10%.

     

    Se globalizan los mecanismos

    Las empresas europeas y asiáticas casi siempre han
    diseñado paquetes de retribución ejecutiva similares a
    los de sus colegas en Estados Unidos, lo que involucraba el pago de
    altos salarios y tentadores beneficios adicionales. Pero pocas
    ofrecen a sus ejecutivos incentivos de largo plazo, en gran medida
    porque esto está vedado por las leyes nacionales.

    Ahora todo está cambiando. En 1998, cuando el gobierno
    levante las restricciones correspondientes, los empresarios alemanes
    podrán ofrecer opción de compra de acciones. En
    Japón este mecanismo fue legalizado en junio de este
    año. Los tentadores paquetes de compensación de largo
    plazo también comienzan a aparecer en las economías de
    Asia y América latina.

     

    La cuestión impositiva

    Por Jorge San Martín

    Declaraciones recientes de los responsables del área
    económica dan cuenta de que se estaría analizando la
    posibilidad de reducir el mínimo no imponible y eliminar
    deducciones especiales de la cuarta categoría.

    Actualmente, si el salario de un empleado, con esposa y dos hijos
    a cargo, supera los $ 2.200 mensuales, ya está en
    situación de pago de impuesto. Lo mismo ocurre con un
    trabajador soltero con un salario de más de $ 1.900.

    Es de lamentar que permanentemente se priorice la
    recaudación de impuestos sobre los salarios en lugar de
    utilizar la política tributaria como una verdadera herramienta
    extrafiscal para promover la inversión y la
    capitalización.

    La cuarta categoría resulta siempre la más castigada
    a la hora de pagar sus impuestos. Estos contribuyentes están
    atrapados en un mecanismo retentivo que casi no plantea escapatorias.

    Las restricciones en la deducción de aportes a planes de
    medicina prepaga y seguros de vida y la eliminación de
    tratamientos exentivos a los tickets de compra son algunos ejemplos
    de la tendencia recaudatoria. Ello, sumado a los valores artificiales
    que representan las deducciones personales, plantea un panorama
    agobiante para los ingresos del asalariado.

    Sería saludable entonces desempolvar mecanismos que
    permitan determinar el impuesto a niveles más razonables y que
    canalicen la inversión sin el impacto fiscal consecuente.
    Entre ellos:

    -Sostener el impacto de la primera compra o construcción de
    vivienda propia mediante un esquema de desgravación de su
    costo.

    -Alentar la compra de inmuebles a través de la
    consideración como concepto deducible de los intereses por
    préstamos hipotecarios.

    -Permitir la íntegra deducción de los aportes a
    planes médicos del trabajador y su grupo familiar.

    -Incrementar los exiguos límites de deducción por
    aportes a planes de seguro de vida y retiro y complementarios.

    -Adecuar los niveles actuales de deducciones personales a valores
    más sensatos y ajustados a la realidad del trabajador. Por
    ejemplo, permitiendo deducir los costos reales de escolaridad de sus
    hijos.

    Muchas veces se discutió, desde la teoría, la
    conveniencia o no de gravar el salario con impuesto a las ganancias.
    Lejos de eliminar su aplicación, la receta ha sido profundizar
    su impacto. Un IVA a 21% y sobre la mayoría de los consumos de
    una familia ya es suficiente presión sobre el asalariado.

    Más que un incremento del impuesto, se requeriría
    una vuelta de tuerca hacia la equidad en el campo de la
    imposición a las rentas del trabajo, juntamente con un
    rediseño del gravamen al patrimonio neto de las personas.
    Sería entonces la oportunidad de eliminar un impuesto sobre
    los bienes personales ahuecado y que ya ha dado muestras de su falta
    de efectividad.

     

    *Socio de la firma Price Waterhouse, a cargo del departamento de
    Impuestos y Legales.

     

    ¡Socorro! Necesito gente

    – ¿Es una broma? ¡Si tenemos 16,1 % de desempleo!

    – ¡No! Es cierto…

    por Martha Alicia Alles (*)

    La Argentina es un país de contrastes, y éste no es
    el único. También es muy llamativo el grado de
    desinformación al respecto, no sólo para doña
    Rosa, sino también en los niveles donde se toman las
    decisiones.

    Los perfiles requeridos tienen el foco muy cerrado y esos
    profesionales que se buscan no se encuentran. Esta realidad no se
    circunscribe a una especialidad, se presenta por igual en todo.

    Tampoco es cierto que los clientes pidan joven de 25 años
    con 10 años de experiencia y dos masters. ¡No! Los
    clientes piden cosas posibles pero escasas.

    El segundo aspecto que dificulta las búsquedas es el de los
    niveles de remuneración. Nuestros niveles siguen siendo altos
    a escala internacional. Tampoco es cierto que se quiera pagar 100
    pesos por mes. Cuando decimos que son altos no estamos midiendo con
    algo ilógico, sino con escalas serias de países serios.

    La Argentina está frente a una encrucijada donde, por un
    lado, buscadores de empleo no lo encuentran y las empresas no
    encuentran la gente calificada que necesitan.

    ¿Qué pueden hacer los primeros para acercarse a los
    requisitos buscados? Lo que técnicamente se denomina mejorar
    su empleabilidad. Para ello hay que tener en cuenta que las empresas
    evalúan la calificación desde dos ángulos: lo
    estrictamente medible, como un idioma o un título
    universitario, y lo actitudinal.

    Es importante tenerlo en cuenta; cada uno de nosotros puede hacer
    algo para mejorar ambos aspectos.

    (*) Socia de Ernst & Young , directora general de Top
    Management.

     

    ¿Desarrollo continuo o plan de carrera?

    Mitos y realidades

    Por Maica Palacios

     

    La carrera tal como la conocimos en el pasado -una serie de
    movimientos verticales que acompañaban estructuras
    centralizadas y piramidales a lo largo de los años y donde
    cada escalón agregaba más status, poder e ingresos-
    parecería haber desaparecido, junto con las formas
    organizacionales que le dieron lugar.

    La falta de seguridad sobre la permanencia de por vida ha
    originado cambios en los contratos psicológicos
    empleados-empresa, de la misma forma que ha cambiado la
    relación entre las parejas: hoy todos los días se
    vuelve a elegir desde ambas partes.

    Los nuevos escenarios obligan a las organizaciones a
    reestructurarse, y este nuevo contexto sólo parece sostenerse
    recreando ambientes más desafiantes, espacios para el
    aprendizaje, relaciones positivas, trabajo en equipo, respeto mutuo y
    buenos premios a quienes obtengan los resultados que se esperan y
    demuestren flexibilidad, buena onda y ganas de asumir en conjunto el
    desafío de aprender. En todo caso, los resultados determinan
    las posibilidades de carrera. ¿Qué empresa podría
    planificar hoy la carrera de 2.000 o 5.000 personas en forma precisa
    y luego cumplir su promesa?

    Dicho en otros términos: mercados cambiantes requieren
    carreras flexibles.

    El desarrollo de carrera ha dejado de ser una responsabilidad
    exclusiva de las organizaciones y requiere un trabajo de
    introspección de cada uno de sus integrantes que permita tomar
    el control de su vida profesional.

    ¿Quién soy yo?

    ¿Qué logros he tenido, en qué competencias me
    he destacado?

    ¿Dónde estoy ahora, qué me gusta, qué me
    falta?

    ¿Qué quiero para el futuro: alternativas de
    crecimiento, enriquecimiento del trabajo actual, cambio de puesto, un
    puesto de menor responsabilidad?

    ¿Qué nuevas actitudes, conocimientos, habilidades y
    experiencias demandaría?

    ¿Cómo las voy a conseguir?

    ¿Cuál es el grado de compatibilidad entre mi proyecto
    y mis valores profesionales y familiares?

    Estas son sólo algunas de las preguntas que
    deberíamos formularnos.

    No olvidemos que el nivel de satisfacción es función
    del nivel de expectativa. A modo de ejemplo, sabemos que muchos
    ejecutivos exitosos no están conformes con su calidad de vida
    y, por otro lado, hay personas cuya experiencia no les ha facilitado
    el desarrollo de las actitudes o las habilidades que este nuevo
    entorno demanda, y prefieren -con buen criterio de realidad- acotar
    sus expectativas para evitar ser llevados a su nivel de
    incompetencia.

    Desde la perspectiva de los individuos las oportunidades de
    carrera ascendente parecerían no ser siempre la mejor o la
    única opción, mientras que, desde las empresas,
    garantizar un plan de carrera en el largo plazo parecería ser
    un compromiso difícil de sostener.

    En el futuro las organizaciones necesitarán recrear
    ambientes de aprendizaje y ubicar a la gente correcta para cada
    posición, y sus integrantes deberán estar preparados
    para asumir estos desafíos y cambiar el concepto de plan de
    carrera por la búsqueda de experiencias enriquecedoras que
    lleven al desarrollo continuo y agreguen valor a las organizaciones.
    De esta forma la carrera está asegurada.

     

    Hacia niveles de remuneraciones globalizados

    Por Carlos Grau Baena (*)

    En la Argentina la transformación de la economía con
    la apertura a mercados internacionales ha generado un escenario
    sumamente competitivo e integrado a una economía globalizada.

    La nueva situación provocada por la globalización
    creó profundas transformaciones en todos los mercados y
    determinó un nivel de exigencia mayor en los perfiles de los
    ejecutivos y técnicos.

    Se hizo necesario un management con un alto nivel profesional del
    tipo World Class, que dio a las empresas la versatilidad suficiente
    para adaptarse al nuevo escenario, afianzarse en los proyectos
    emprendidos y encarar nuevos negocios.

    Esta necesidad de un management World Class se extendió a
    la mayoría de las empresas, no sólo a las corporaciones
    internacionales o a las empresas de punta, como ocurría hasta
    hace poco tiempo.

    Por otra parte, la gran cantidad de inversiones directas de
    grandes grupos internacionales ha generado una demanda adicional y ha
    contribuido a producir un fuerte déficit de ese perfil.

    Este déficit, más algunas estrategias sumamente
    agresivas, poco prudentes y muy discutibles para encontrar candidatos
    clave a cualquier precio, trajo como consecuencia un recalentamiento
    de los niveles de remuneración locales, llevándolos a
    niveles superiores a los internacionales y provocando una
    distorsión poco compatible con la globalización.

    Esto nos llevó a proponer nuevas estrategias de
    reclutamiento orientadas a repatriaciones y otras fuentes en el
    exterior. Conseguimos así el doble objetivo de obtener
    candidatos con el perfil, formación y experiencia adecuados
    para una economía globalizada y también niveles
    salariales dentro de rangos más apropiados a la
    globalización.

    (*) Presidente de Transearch Argentina

     

    Los nuevos desafíos

    *Por Meyer Goodbar

    La década de los ´90 se ha caracterizado en la Argentina
    por una profunda redefinición del modelo organizacional de las
    empresas, así como de los perfiles de las distintas posiciones
    dentro de ellas.

    Los desafíos competitivos, efecto de la
    globalización de los mercados, y los procesos de adquisiciones
    y fusiones con grandes corporaciones multinacionales, configuran un
    contexto que obliga a equiparar los atributos de los ejecutivos de
    alta dirección local con los de los países más
    industrializados.

    Amrop International y Harvard Business School realizan
    sistemáticamente en conjunto, desde hace años,
    investigaciones sobre los perfiles y habilidades de los CEO de
    corporaciones multinacionales. En el último reporte, Balancing
    Tensions, The New International CEO (junio 1997), señalamos
    cinco características que hacen al perfil de un CEO
    líder:

    o Flexibilidad para gobernar en estructuras complejas tanto en
    términos de gestión como de operación.

    o Flexibilidad cultural para poder asumir posiciones de alcance
    regional y global.

    o Capacidad de aprendizaje para asimilar nuevas realidades y
    operativizarlas en la construcción de nuevos escenarios.

    o Habilidad comunicacional para asumir el papel de vinculador
    entre la diversidad de componentes cambiantes que definen su campo de
    intervención.

    o Visión estratégica para anticipar el futuro como
    herramienta que cree las condiciones para mantener la competitividad.

    La identificación de estas características en el
    perfil de un ejecutivo es el desafío al que se enfrentan hoy
    la actividad de consultoría en recursos humanos y el executive
    search. Esto demanda el desarrollo permanente de nuevas
    tecnologías de análisis y evaluación centradas
    no sólo en la verificación de aptitudes presentes, sino
    también en el pronóstico de las potencialidades
    futuras.

    Las técnicas de simulación de escenarios, el
    análisis de casos a medida y la medición de
    competencias comunicacionales, entre otras, demuestran ser, hasta
    ahora, herramientas eficaces para la identificación de esas
    características.

    * Presidente de Executives/Amrop International Argentina.

     

    Crisis o colapso de la reforma laboral

    Por Julián Arturo de Diego

    Desde 1991 la reforma laboral ha transcurrido con innumerables
    vicisitudes. Si algún mérito tiene el gobierno nacional
    en esta materia, es el de haber neutralizado el poder corporativo de
    los sindicatos. En cambio, si analizamos las promesas y los
    proyectos, la legislación es pobre o deficiente. Cada vez que
    se intenta un cambio sustancial a través del Parlamento, la
    dirigencia sindical se encarga de obstaculizarlo o de adecuarlo a su
    antojo. El resultado final es que las normas aprobadas desde 1991
    hasta la fecha proveyeron un mínimo porcentaje de la
    modernización laboral que se necesita en la actualidad.

    A pesar de este sobrio panorama, la necesidad de producir los
    cambios se está desarrollando a través de la
    flexibilidad laboral de hecho. Este proceso se basa en dos
    instrumentos: a) la adecuación de los contratos individuales
    de trabajo y b) los convenios colectivos de empresa y las
    actas-acuerdo suscriptas en algunas empresas o actividades.

    En los contratos individuales se hicieron importantes avances en
    materia de polivalencia funcional, multiprofesionalidad y
    adaptación de la tarea a las nuevas tecnologías. En
    algunos casos, casi en el límite de la ilegalidad, se
    introdujeron en esos contratos individuales cambios que pueden estar
    en contradicción con las viejas normas legales o los convenios
    colectivos antiguos.

    El segundo gran capítulo de esta reforma laboral de hecho
    se logró a través de convenios colectivos de empresa.
    En 1996 se firmaron unos 140 acuerdos de este tipo, mientras que en
    el primer semestre de 1997 ya se superaron los 300. Estos convenios
    colectivos de empresa sustituyen a los convenios colectivos
    ultraactivos generales, con la incorporación de numerosos
    institutos modernos, como son: 1) la jornada anual promedio, que
    admite la variabilidad horaria y suprimir los recargos por horas
    extra, 2) el fraccionamiento de las vacaciones o su otorgamiento
    fuera de temporada, 3) la sustitución de las remuneraciones
    rígidas por sistemas ultravariables basados en eficiencia y
    productividad, 4) la incorporación de nuevas técnicas
    en la producción bajo altos estándares de calidad, 5)
    la sustitución de los descansos compensatorios, 6) el
    reemplazo de las fórmulas de presentismo por modernos sistemas
    de incentivación, etc.

    En algunos casos se han logrado convenios eliminando sobrecostos
    laborales de los convenios ultraactivos o se modificaron normas de la
    Ley de Contrato de Trabajo donde hay disponibilidad negociadora para
    introducir estas reformas.

    En cuanto a la legislación de fondo, están
    pendientes unos 30 cambios esenciales que en la actualidad producen
    distorsiones en los costos y privilegios arbitrarios, y no respetan
    las reglas mínimas que impone la modernización de la
    producción. Con el acuerdo suscripto por el Poder Ejecutivo y
    la CGT, es improbable que se avance en los ajustes que se esperan de
    las normas de fondo del Parlamento. En cambio, aún no se ha
    utilizado la facultad reglamentaria del Poder Ejecutivo para poder
    introducir cambios y adecuaciones de la legislación que se
    pueden lograr simplemente dictando los decretos que la misma Ley de
    Contrato de Trabajo reclama para sus propios institutos.

    En definitiva, estos cambios se encuentran a mitad de camino, y
    habrá que realizar un esfuerzo significativo para que el
    proceso de modernización que hoy demandan las empresas se
    concrete en un marco de eficiencia y competitividad dentro del nuevo
    mundo globalizado.

     

    La controversia variable

    *Por Emilio J. Bertoni

    Las compensaciones gerenciales son habitualmente un tema de
    controversia. Cada mercado, cada industria, tiene para uno u otro
    momento de su desarrollo una manera determinada -y generalmente
    diferenciada de otros mercados, industrias o momentos- de tratar el
    modo en que recompensa la gestión de sus hombres clave. En el
    marco de una industria enfrentada a nivel mundial a un alto grado de
    competitividad, una forma de hacer juego es comprometiendo
    económicamente a sus operadores a través de un sistema
    de recompensas que tome en cuenta los resultados. De ahí la
    emergencia en los últimos 20 años de la
    remuneración variable, como parte significativa de la
    compensación total.

    No obstante, la incorporación gradual de la
    remuneración variable como concepto no ha tenido una
    aceptación universal. Estamos habituados a ver lo que ocurre
    en Estados Unidos, y tendemos a generalizar sin mucha base de
    sustento. Por ejemplo, los estudios comparativos en este tema indican
    que en Francia la remuneración variable es
    prácticamente inexistente, al igual que en Italia.

    En nuestro medio su aceptación fue ganando adeptos, tanto
    de un bando como del otro. Un número creciente de gerentes
    -aunque lejos de ser mayoría- manifiesta su agrado hacia un
    porcentaje significativo (entre 30% y 40%) de remuneración
    variable según resultados, y ello coincide con un
    número también creciente de empresas interesadas en
    desarrollar esta modalidad remuneratoria.

    Creemos que en el futuro no lejano se tenderá a generalizar
    la práctica de la remuneración variable como una parte
    significativa de la compensación gerencial, sin llegar por su
    magnitud a distorsionar aquello que conforma una relación de
    dependencia: los riesgos son y serán en su mayor
    dimensión para la empresa, así como los beneficios
    potenciales; las sociedades, de cualquier tipo en tanto exista un
    riesgo de capital participado, son otra cosa. Allí las formas
    de compensación variable pueden alcanzar su total plenitud.

    *Director general de Bertoni & Asociados.

     

    Dos mundos, el mundo

    Por Alberto Armoni *

    En la búsqueda gerencial superior coexisten dos universos
    bastante diferenciados. Por un lado, uno constituido por
    pequeñas islas de demanda de ejecutivos con una carrera
    impecable y una performance de excelencia que incluye, ante todo,
    exposición internacional, ya sea por antecedentes exitosos en
    una corporación mundial o en un grupo local abierto a la
    globalización. Por otro, nos encontramos con un mar de
    ejecutivos que buscan reinsertarse.

    Lo que se presenta hoy como nuevo y notorio -más
    allá de los ejecutivos de excelencia que siempre se buscaron-
    es contar con una exposición previa exitosa en mercados
    internacionales o empresas de cultura globalizada. Este es el nuevo
    requerimiento para puestos de gerencia superior y está
    presente en casi todas las áreas. Entre los jóvenes
    graduados esta ventaja comparativa toma la forma de posgrados:
    más que aditamentos, los estudios cuaternarios comienzan a ser
    un arma ganadora para mejorar las posiciones.

    El gran mar es el resultante de los sucesivos procesos de ajuste
    producidos por las privatizaciones, las cirugías en las
    empresas medianas y las fusiones y/o adquisiciones. Todo esto
    dejó en disponibilidad a un número importante de
    ejecutivos, gerentes y jefes que pugnan por reinsertarse en
    áreas donde habitualmente hay mucha mayor oferta que demanda.
    A diferencia del primer sector, aquí la tendencia salarial es
    a la baja.

    Son islas en un mar. Entonces, en un mismo mercado tenemos head
    huntings difíciles, de perfiles muy selectos y, por otro lado,
    una enorme respuesta ante publicaciones de posiciones intermedias o
    cargos que son genéricos