sábado, 30 de mayo de 2026

    ¿Peor que el tequila?

    El derrumbe del peso mexicano tuvo menos gravitación en el
    comercio y en la economía internacionales que la crisis
    asiática. Hay que esperar, por lo tanto, un efecto más
    intenso y complejo.

     

    Un ingrediente constante en todos los episodios especulativos es
    lo que algunos analistas llaman “una fuga en masa de la realidad”,
    que excluye toda consideración sensata sobre la verdadera
    naturaleza de lo que está aconteciendo; por ejemplo, que “en
    las economías libres ningún mercado sube siempre”, tal
    como señaló John Bond, máximo ejecutivo del Hong
    Kong Shanghai Bank en el reciente coloquio de Idea en Bariloche.

    Que este simple señalamiento no se tenga en cuenta de
    manera sistemática revela la extrema fragilidad de la memoria
    financiera; esto es, la facilidad con que se olvidan las experiencias
    traumáticas del pasado y se les otorga un mayor valor a las
    nuevas oportunidades que muestra el presente. En palabras del
    vicepresidente del HSBC: “Los mercados de valores de todo el mundo
    subieron durante un largo período, y estaban destinados a una
    corrección. Tal vez estaban buscando una razón para
    bajar, ya que no les resultaba fácil encontrar una
    razón para continuar subiendo. Ahora tienen que devolver lo
    ganado en el último año”.

    Sin embargo, el común denominador más llamativo de
    las recurrentes crisis de los mercados bursátiles es que en
    todos los episodios especulativos estuvo presente la idea de que algo
    nuevo había surgido en el mundo de las finanzas; en la etapa
    más reciente, los llamados derivados. Pero no debe perderse de
    vista que toda innovación financiera incluye, de una u otra
    forma, la creación de una deuda garantizada, en mayor o menor
    medida, por activos reales.

    Al mismo tiempo, las mismas innovaciones conllevan algún
    tipo de endeudamiento apalancado &emdash;provisto por
    terceros&emdash; con garantías aun más limitadas por el
    lado de los activos. Finalmente, todas las crisis bursátiles
    incluyeron un endeudamiento con el sistema bancario y financiero que,
    de una u otra manera, en algún momento se tornó
    peligrosamente desproporcionado con respecto a los medios de pago
    existentes.

     

    Corregir hacia abajo

    A medida que transcurre el tiempo parece afirmarse la
    convicción de que la crisis actual no sólo es diferente
    de la que desató el colapso financiero mexicano en diciembre
    de 1994 sino también más amplia y compleja. Los fuertes
    ajustes reales en el tipo de cambio de los países del sudeste
    asiático &emdash;caídas de entre 30% y 40%&emdash;
    están llamados a tener un impacto mayor que la
    devaluación del peso mexicano. Al respecto, debe tenerse en
    cuenta que la economía mexicana tenía una baja
    ponderación en el comercio mundial y representaba un
    porcentaje reducido del PBI internacional. En cambio, las recientes
    devaluaciones competitivas en el sudeste asiático afectan a
    economías que representan alrededor de 30% del PBI y del
    comercio mundial. De ahí, entonces, que no sea insensato
    corregir hacia la baja las estimaciones de crecimiento de la
    economía y del intercambio internacional para 1998.

    Más aún, los funcionarios norteamericanos no dejan
    de reconocer el impacto negativo que podría tener una fuerte
    prolongación de las turbulencias sobre las exportaciones de su
    país; en especial, por la importancia de los mercados de los
    países del sudeste asiático para las empresas
    norteamericanas. Por eso hay quienes sostienen que, en ese caso,
    podría haber un renacimiento de las tendencias proteccionistas
    en Estados Unidos, ya que el déficit en la balanza de comercio
    tendería a profundizarse.

    Aunque amparados en razones de tipo fiscal o en la necesidad de
    dar cumplimiento a normas de la Organización Mundial de
    Comercio, Brasil y la Argentina procedieron a elevar el arancel
    externo común en tres puntos porcentuales, con lo que se
    convirtieron en los primeros países del mundo que aumentaron
    su protección nominal frente a la mayor competitividad de los
    países asiáticos.

     

    El factor real

    Brasil y la Argentina han resistido los embates sobre el tipo de
    cambio. No obstante, en el marco de la integración mundial de
    los mercados, no pudieron sustraerse a las correcciones en los
    valores bursátiles. Mientras la defensa del tipo de cambio
    brasileño sea exitosa, los problemas que se puedan suscitar en
    el sistema bancario por los ajustes descendentes en los precios de
    los activos financieros pueden ser manejables. Pero, si las defensas
    montadas alrededor del real son evaluadas como insuficientes por los
    operadores y, por lo tanto, resultan desbordadas por los ataques
    especulativos, es muy difícil que los países del
    Mercosur puedan evitar atravesar por una situación semejante a
    la que muestran los países del sudeste asiático.

    La descripción anterior da cuenta del escenario menos
    favorable. Sin embargo, en los análisis más recientes
    de los especialistas y de los empresarios el panorama que proyectan
    no muestra signos de gran optimismo. En tal sentido, es cada vez
    más extendida la convicción de que la crisis, tal como
    expresó el ministro de Economía de Brasil, “va a durar
    un buen tiempo” y que, por lo tanto, las complicaciones
    también llegarán a la esfera real de la
    economía.

    En otras palabras, el aumento del riesgo país
    reducirá el flujo de capitales externos y, junto con el
    incremento de las tasas de interés domésticas, se
    registrarán mayores presiones para que la economía
    ingrese en una nueva fase descendente del ciclo. En ese marco, el
    nivel de actividad tenderá, en el mejor de los casos, a
    reducir su ritmo de aumento hasta llegar al estancamiento y, en el
    peor de los escenarios, a contraerse. En cualquiera de las
    circunstancias la creación de empleos se resentirá, y
    se producirá una caída en la recaudación
    fiscal.

     

    Se abre el paraguas

    Como el cumplimiento de los compromisos financieros externos por
    parte de los países miembros constituye uno de los objetivos
    centrales del FMI, el organismo ha dado señales de que
    está dispuesto a brindarle a la Argentina el paraguas de un
    acuerdo de facilidades extendidas por tres años por un monto
    de US$ 3.000 millones (de los cuales 2.000 millones sólo
    serían utilizados en el caso de que se produjera un ataque
    especulativo contra el peso) con el compromiso de un déficit
    fiscal para 1998 que no puede exceder el estimado en el proyecto de
    presupuesto que se debate en el Congreso Nacional, y con una suerte
    de cláusula gatillo por la cual el gobierno se compromete, en
    el caso de que la recaudación no se comporte de acuerdo con
    las proyecciones oficiales, a un ajuste fiscal con aumentos en las
    tasas impositivas, extensiones de la base imponible y recortes en los
    gastos.

     

    Indicadores económicos y financieros relevantes





































































































































































































    Fin de 1995


    Fin de 1996


    Fin de julio de 1997


    Fin de agosto de 1997


    Fin de septiembre de 1997


    Fin de octubre de 1997


    Mediados de noviembre de 1997


    Tasas de interés internas en pesos (%)











    pasiva a 30 días, CD



    9,18


    7,6


    6,45


    6,42


    6,44


    6,74


    9,24


    call



    6


    6,62


    5,98


    6,69


    6,48


    8,38


    10,95


    prime



    12,25


    10,48


    7,66


    7,83


    7,79


    8,87


    15,18


    Tasas de interés internas en dólares
    (%)











    pasiva a 30 días, CD



    7,4


    5,97


    5,69


    5,72


    5,71


    5,88


    6,6


    call



    6,1


    6,45


    6,14


    6,88


    6,64


    7,59


    7,62


    prime



    17,81


    8,84


    7,21


    7,32


    7,33


    7,83


    10,16


    Par bond-spread over t.b. 30 years (1)











    Argentina



    1114


    639


    424


    367


    364


    595


    710


    Brasil



    1192


    595


    456


    412


    383


    615


    720


    México



    1095


    528


    406


    350


    336


    456


    553


    Riesgo-país de Argentina (1)











    F.R.Bond/UST 5



    867


    386


    270


    263


    260


    501


    676


    Tipo de cambio comprador contra dólar











    Yen



    103,9


    115,6


    118,5


    120,9


    120,5


    120,4


    125,3


    Indices bursátiles











    Merval



    519


    649


    850


    833


    822


    660


    576


    Dow Jones



    5096


    6549


    8223


    7622


    7945


    7442


    7401


    Bovespa



    4299


    7040


    12872


    10809


    11797


    8966


    7822


    (1) Número de basic points.

    Fuente: Elaboración propia en base a datos de
    Econométrica SA.

    Desde que se iniciaron las perturbaciones en los mercados
    financieros mundiales a fines de julio pasado con la
    devaluación de la moneda tailandesa, lenta pero
    progresivamente la crisis se fue extendiendo hacia otros mercados y
    latitudes. En efecto, los recintos bursátiles de las plazas
    más importantes del mundo iniciaron un viraje descendente en
    las cotizaciones de sus activos financieros. Los países
    emergentes como Brasil, México y Argentina no pudieron escapar
    a esas presiones. El peso mexicano volvió a devaluarse,
    mientras Brasil era sometido a un duro ataque especulativo. En ese
    marco, el riesgo-país, que había declinado fuertemente
    desde finales de 1995, cuando ya había pasado lo peor del
    efecto tequila, hasta fines de septiembre pasado, registró un
    salto de significación cuando la crisis alcanzó mayor
    virulencia en los recintos bursátiles. Al mismo tiempo, las
    tasas de interés iniciaron un ciclo ascendente.



     

     

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