viernes, 29 de mayo de 2026

    Las crisis pasan, los cambios quedan

    Hace exactamente un año MERCADO publicaba por primera vez
    “Los 100 del marketing”, una selección (semejante a la que
    realiza en Estados Unidos la revista Advertising Age) de los
    productos, servicios, marcas y empresas que a lo largo del año
    lograron un significativo impacto en el mercado merced a una
    estrategia innovadora y exitosa.

    En aquella oportunidad, algo más de la cuarta parte de los
    100 casos destacados correspondía al sector de alimentos y
    bebidas. En esta nueva edición, la presencia del rubro ha
    descendido notablemente: de 26 a 15 menciones.

    También es mucho menor, ahora, la gravitación de los
    productos de venta libre de farmacia y cosmética: el
    número de casos bajó de siete a dos.

    Puesto que el último año estuvo marcado por el
    crecimiento de la economía y del consumo, la razón de
    que no se hayan registrado novedades de alto impacto en el terreno
    del marketing de productos masivos debe buscarse, quizás, en
    los ciclos de maduración de las estrategias. En ese sentido,
    1997 parece haber sido un año de cosecha más que de
    siembra. Los lanzamientos y campañas de períodos
    anteriores tuvieron su oportunidad de reflejarse en resultados
    concretos.

     

    Otros rumbos

    ¿Dónde estuvieron, entonces, las grandes novedades del
    marketing durante el último año?

    En esta ocasión aparece por primera vez, y representado por
    cuatro casos, el rubro de servicios de Internet. También ocupa
    cuatro lugares en el cuadro de honor el negocio del entretenimiento.
    Y la tecnología informática avanza con singular fuerza:
    ha pasado de tres a ocho menciones.

    Vale la pena aclarar aquí que la pertenencia a un sector de
    actividad no es un factor considerado en el criterio de
    selección. En ambas ocasiones el equipo periodístico de
    MERCADO solicitó el asesoramiento de expertos en la materia
    para realizar la búsqueda, única y exclusivamente desde
    el punto de vista de los logros del marketing.

    De modo que parece razonable concluir que la corriente de
    esfuerzos e innovaciones (y, por lo tanto, de presupuestos) en el
    terreno del marketing muestra este año un decidido cambio de
    rumbo hacia segmentos menos masivos y tecnológicamente
    más desarrollados.

     

    Darse cuenta

    Estas variaciones sutiles (o no tanto) en los signos de los
    tiempos ocupan, cada vez más, la atención de los
    empresarios, aun en medio de una coyuntura agitada como la presente.

    Prueba de ello fue el clima predominante en el reciente coloquio
    de Idea (ver nota en la página 123). El cónclave anual
    coincidió, esta vez, con uno de los momentos de mayor
    incertidumbre de la crisis disparada por el derrumbe asiático.
    Y, sin embargo, los hombres de negocios reunidos en Bariloche
    dedicaron no poco tiempo a reflexionar e interrogarse sobre algunas
    cuestiones que parecen ser el nudo del dilema argentino a mediano
    plazo: ¿qué consecuencias profundas tendrá la
    persistencia del alto nivel de desempleo?; ¿la
    flexibilización laboral es la receta justa &emdash;y
    suficiente&emdash; para resolver el problema?; ¿adónde
    conduce, finalmente, la incorporación acelerada de
    tecnología?

     

    El club local

    Bariloche fue también el escenario de la
    presentación informal del Grupo Argentina, una iniciativa que
    expresa, en sí misma, una de las más interesantes
    paradojas derivadas de la globalización. Se trata de una idea
    gestada, en principio, por Sebastián Bagó y Enrique
    Pescarmona, con el propósito de reunir a los empresarios
    nacionales que, como ellos, vienen resistiendo la fiebre compradora
    foránea.

    Resulta, por lo menos, curiosa esta necesidad de los hombres de
    negocios locales de agruparse para defender sus intereses comunes en
    su propio país. Lo habitual era, hasta ahora, que los
    visitantes formaran clubes de diverso origen , envergadura y
    exposición pública para llevar adelante su tarea de
    lobby en territorio ajeno.

     

    Bienvenidas las visitas

    Esta parece ser una de las contradicciones que impone el escenario
    global de los negocios. A todos, en algún momento, les toca
    jugar de visitantes (incluso en su país de origen), y algunos
    actúan como locales en todas partes.

    Así son las cosas, por lo menos, en el dinámico
    negocio de la energía, al que se dedica el Informe Especial de
    esta edición (ver página 168). Pocos sectores se
    comparan con éste en materia de inversiones: US$ 20.000
    millones estimados para el próximo quinquenio; US$ 9.253
    millones ya concretados desde 1992.

    Y muy pocas áreas &emdash;quizá la industria de la
    alimentación, aunque en menor escala&emdash; se prestan, como
    ésta, al movimiento cruzado de capitales locales y
    extranjeros: asociándose, compitiendo y atravesando las
    respectivas fronteras.

    Claro que nativos tales como YPF y Perez Companc cuentan con
    excepcionales músculos para emprender la conquista de la
    región. Y hacia allí marchan también los nuevos
    socios y rivales extranjeros (la española Repsol, la
    estadounidense Amoco) para llevar petróleo, gas y electricidad
    al futuro corredor energético del Cono Sur.

     

    Cómo se hace

    La cuestión, claro, es llegar &emdash;desde donde
    sea&emdash; a la codiciada world class. Daniel Novegil, director
    general de Siderar, describe la situación actual de su empresa
    en estos términos: “Empezamos en Primera C. Ahora estamos a
    mitad de tabla de la A en el mundo, pero queremos salir a pelear el
    campeonato” (ver nota en la página 128).

    Siderar (resultado de la privatización de Somisa) comparte
    con la filial local de la estadounidense 3M el recientemente
    anunciado Premio Nacional a la Calidad. Desde la óptica de su
    CEO, la clase mundial difícilmente se logre en soledad. “El
    éxito y la viabilidad de nuestra empresa dependen del
    éxito y la competitividad de nuestros clientes en mayor medida
    que de nuestra competitividad”, razona, para explicar la
    extensión de los programas destinados a que los clientes de
    Siderar “capturen el mercado argentino y busquen un lugar en el
    mundo”.

     

    Los de afuera están adentro

    Esa búsqueda de un lugar en el mundo es, a la luz de la
    reciente crisis, la tarea más urgente que se presenta ahora.
    Todo confluye para complicar la performance argentina en el mercado
    internacional: las devaluaciones asiáticas, el ajuste recesivo
    brasileño y (no menos importante) la probable reacción
    de Estados Unidos, que, con su moneda revaluada por el vuelco de los
    inversores hacia sus bonos del Tesoro y la esperada avalancha de
    productos asiáticos baratos, podría optar por volver a
    refugiarse en el proteccionismo (ver nota en la página 116).

    Esta será, entonces, una nueva comprobación (el
    tequila ya lo había anticipado) de que la vida en la aldea
    global es, a veces, muy dura. Las visitas traen inversiones y
    tecnología, pero también introducen sus propios
    problemas. La crisis, que llegó de tan afuera, no tardó
    en quedarse en casa.

    Vale la pena preguntarse, de todos modos, por qué la casa
    argentina es tan particularmente vulnerable. Como lo plantea el
    dirigente radical Rodolfo Terragno en la sección Entrevista
    (página 16): “¿Por qué el mundo globalizado es de
    una manera para Chile y de otra manera para la Argentina?”.

     

     

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