lunes, 1 de junio de 2026

    El fin de los dilemas

    Centralizar o descentralizar ya no es una opción de hierro. La
    tendencia mundial es la creación de estructuras que provean un nuevo
    rango de combinaciones posibles: los shared services (servicios compartidos).
    La idea es construir, dentro de la propia empresa, organizaciones cuyo
    negocio principal sea prestar competitivamente aquellos servicios que no
    hagan a la actividad central de la compañía. Anatole Gershman,
    director del Centro para la Investigación de Tecnología Estratégica
    de Andersen Consulting, y Roberto Alvarez Roldán, socio y experto
    en organización y gestión del cambio en América latina
    de la consultora, explican el concepto.

     

    – Teniendo en cuenta los cambios que se están registrando
    en el mundo, ¿hacia dónde va el management?

    Gershman: Se enfrentará con una cantidad de nuevas opciones que
    la tecnología no predetermina pero sí acelera. Por ejemplo,
    todavía hoy hablamos de centralización versus descentralización.
    La tecnología permitirá a las empresas hacer tanto una como
    la otra, así que los directivos tendrán que decidir cuándo
    es apropiado centralizar y cuándo conviene descentralizar. Los nuevos
    desarrollos tecnológicos no anticipan un curso de acción
    para los empresarios, pero les abren muchas opciones y, de hecho, aumentan
    la cantidad de decisiones que deberán tomar.

     

    – Se dice que el conocimiento va a ser el capital más
    importante en el futuro pero, ¿cómo hace una empresa para
    adquirir ese capital o reconvertir sus activos hacia el conocimiento?

    Gershman: Cada vez más empresas tercerizan totalmente la producción
    y se transforman en compañías diseñadoras. Nike, por
    ejemplo, no fabrica nada; es una empresa de diseño y marketing,
    y su capital es el conocimiento. El componente intelectual, por medio del
    cual las empresas crean valor, es cada vez mayor en todos los sectores.
    No puedo imaginar ninguna industria en la cual el conocimiento no sea cada
    vez más importante. El concepto clave es la influencia que tiene
    el conocimiento sobre la marcha del negocio y la diferencia está
    en el desempeño de los empleados que utilizan ese conocimiento.

     

    – ¿Qué es el shared service?

    Alvarez Roldán: Tiene que ver con estos cambios que están
    ocurriendo. Es una nueva forma de organización que está emergiendo,
    que trata de tomar lo mejor de los dos mundos organizativos típicos
    que teníamos &endash;las organizaciones centralizadas y las
    descentralizadas&endash; y crear un nuevo modelo en el que las jerarquías
    son distintas, la evaluación es realizada por pares, hay más
    de un jefe y, en definitiva, las reglas de juego son distintas.

     

    – En ese nuevo modelo de organización, ¿hay
    alguna área que tenga un papel preponderante?

    Alvarez Roldán: En general, la tendencia es construir organizaciones
    de shared services para los sectores que tienen funciones logísticas
    dentro de la compañía; por ejemplo, information technology
    (IT) o finanzas; todo lo que sea área de soporte. El gran problema
    actual de las compañías es que todas quieren focalizarse
    en su core business. Para una empresa automotriz, tener una buena área
    contable es prácticamente irrelevante. Les importa fabricar buenos
    autos; no obstante, es crítico tener buena información. Entonces,
    ¿cómo hacemos para seguir focalizando el 100% del trabajo
    del management en la producción y no tener que invertir mucho tiempo
    en pensar cómo vamos a hacer los sistemas del futuro? Esa es la
    idea: construir dentro de la propia empresa organizaciones cuya misión
    sea, por ejemplo, transformar en core business la contabilidad. Esto significa
    que cambian las reglas del juego. Ya no decimos: “Me dio un buen o mal
    servicio”, sino “me tiene que dar el balance en tal fecha, a tal hora,
    con estas condiciones y al costo más competitivo, porque si no le
    compro el servicio a otro”. En el mundo hay empresas que están tercerizando
    completamente sus áreas administrativas. Nadie habría pensado
    antes que British Petroleum, por ejemplo, tendría toda su área
    contable en manos de terceros. ¿Por qué? Su negocio es el
    petróleo, no la contabilidad, y su management estaba perdiendo el
    tiempo en ella. Eso es lo que nos lleva a estos modelos de shared services,
    que pueden o no ser tercerizados. En definitiva, la cosa no pasa por allí
    sino por crear un grupo de gente cuya razón de ser sea proveer un
    servicio específico a un valor competitivo en el mercado.

     

    – ¿Cómo nació el concepto de shared
    (compartido)?

    Alvarez Roldán: A partir de que es una unidad que brinda un servicio
    a otras unidades de negocio. Veamos, como ejemplo, el caso de un típico
    holding argentino propietario de tres empresas: A, B y C. Cada una tiene
    su propia área contable, además de la del holding que las
    consolida. ¿Qué sería shared service? Tomar las áreas
    contables, sacarlas de las tres empresas y construir otra unidad de negocio
    cuya única función sea ofrecer el servicio de contabilidad
    a dichas compañías. No es imprescindible tercerizar, es sólo
    una opción más.

     

    – ¿Ustedes están aplicando el shared service
    internamente?

    Gershman: Sí, tenemos una joint venture con Service Net, que
    nos está brindando servicio para nuestros sistemas de redes internas.
    Suele ocurrir que como lo que se quiere son las mejores prácticas
    para estas áreas de shared services, en lugar de manejarlas en su
    totalidad con recursos propios, se realizan joint ventures con alguien
    que sea muy reconocido por saber mucho de ese tema. Es como si se realizara
    una importación de tecnología. Uno sigue siendo el dueño
    del área, pero la opera junto a un especialista.

     

    – ¿Qué es lo más difícil en todo
    este proceso de cambio?

    Alvarez Roldán: Creo que el punto débil de todas las organizaciones
    está en el cómo; porque el qué se compra, pero el
    cómo depende de la propia gente. El cómo es lo que va a ser
    más difícil en el futuro. Se puede definir una nueva organización
    en un papel, un set de nuevos roles, cómo va a trabajar la gente,
    pero se necesita que la gente quiera y pueda trabajar bajo esas reglas
    de juego, y eso es, precisamente, cómo lo llevo adelante. Es el
    punto donde hacemos agua, porque el cómo requiere tiempo. Y estamos
    muy ansiosos porque el mercado no da tiempo.


    Héctor Casinelli