lunes, 20 de abril de 2026

    En tren de cambios

    Desde diciembre de 1996 Jorge Romero Vagni ocupa el máximo
    cargo ejecutivo de la Sociedad Comercial del Plata (SCP), uno de los
    grupos que más se diversificó en los últimos
    años: participó en casi todas las privatizaciones de
    servicios públicos y petróleo, internacionalizó
    sus operaciones energéticas e incursionó, de la mano
    del Complejo Tren y Parque de la Costa, en el negocio del
    entretenimiento.

    Esas transformaciones, que llevaron al grupo a ganar presencia en
    el país y la región, le generaron, al mismo tiempo, un
    endeudamiento que hoy roza los US$ 800 millones.

    Aunque admite errores, Romero Vagni defiende la estrategia del
    holding y asegura que tiene planes concretos para continuar
    recorriendo el camino del crecimiento.

     

    En los últimos años Sociedad Comercial del Plata
    encaró un proceso de reingeniería que condujo al grupo
    a abandonar posiciones en el sector energético, justo en el
    momento en que la actividad empezaba a convocar el interés de
    capitales extranjeros. ¿Cómo se explica esto?

    Puede que esa percepción surja del hecho de que le
    vendimos a Repsol las estaciones de servicio que operábamos.
    Pero no sólo no hemos salido del negocio, sino que
    incrementamos nuestra participación en el sector a
    través de la Compañía General de Combustibles
    (CGC).

    Seis años atrás CGC solamente controlaba 200
    estaciones de servicio en el área de Buenos Aires, y sus
    ganancias anuales no superaban el millón de dólares. El
    año pasado la empresa obtuvo utilidades cercanas a US$ 55
    millones. En términos relativos debemos ser la empresa que
    más creció en todo este período.

    Pero vendieron activos valiosos, como su participación
    en Eg3 y Refinería San Lorenzo.

    Las estaciones no representaban más de 10% de las
    operaciones de la empresa. Desde el ´91 CGC pasó de manejar
    esas estaciones de servicio a operar todo un negocio integrado dentro
    de los sectores petrolero y gasífero. Antes sólo
    participaba del negocio del downstream en la Argentina. Hoy es una
    compañía de upstream y downstream con proyección
    internacional, que opera en Ecuador, Venezuela, Guatemala, El
    Salvador y Paraguay e intenta ingresar a otros mercados. Las ventas
    de Eg3 y Refinería San Lorenzo aportaron esa posibilidad de
    internacionalización.

    ¿Por qué mientras otros grupos locales, como Perez
    Companc y Techint, decidieron concentrarse en su core business,
    ustedes abordaron nuevos negocios, como el entretenimiento?

    Comercial del Plata tenía una historia de 70 años
    en el país, pero en términos relativos éramos
    una compañía pequeña, porque en la Argentina
    vieja se podían hacer muy pocos negocios.

    Esta Argentina nueva dio oportunidades. El grupo tuvo confianza en
    la política económica y apostó a participar en
    todas las actividades que permitieran hacer negocios, aprender y usar
    ese know how adquirido para hacer lo mismo en el exterior.

    ¿Cómo se definieron las nuevas áreas de
    negocios?

    El grupo se presentó a un número importante de
    privatizaciones y ganó casi todas. Después nos dimos
    cuenta de que teníamos muchos negocios que no podríamos
    manejar, ni financieramente ni desde el punto de vista del
    management. Entonces decidimos que seguiríamos participando en
    cuatro áreas estratégicas: energía, aguas y
    tratamientos de residuos (a través de Aguas Argentinas, Aguas
    de Santa Fe, Aguas de Córdoba y Aguas de Bolivia),
    fertilizantes (con Agar Cross, un negocio en el que estamos asociados
    a DuPont) y entretenimiento.

    También decidimos mantener la compañía
    constructora, pensando que podría aportar sinergia al resto de
    los negocios.

    Esas mismas definiciones nos llevaron a retirarnos de las
    actividades que estaban fuera de las áreas
    estratégicas: salimos de Telefónica, de Telefé,
    de Transener y de negocios tradicionales del grupo, como la
    Droguería Suiza.

    El negocio del entretenimiento no parece tener ninguna
    vinculación con el resto.

    Ninguno de los negocios en los que participamos tiene
    vinculación entre sí. El factor común que los
    liga es que crecen a un ritmo superior al del producto bruto.

    ¿Qué ocurrió con el Tren de la Costa?

    Vimos una oportunidad en un proyecto que significaba recuperar un
    tren abandonado, en una de las zonas más lindas de Buenos
    Aires, que merecía ser reactivado.

    Desde el principio sabíamos que era un tren que no
    tenía sentido como medio de transporte, salvo que se conectara
    con Retiro o que fuera utilizado por la gente que vive en la zona. La
    equivocación fue pensar que el negocio llegaría
    agregando locales a las estaciones. No fue así porque cuando
    la gente piensa en comprar va a un shopping.

    Mientras construíamos el shopping de la estación San
    Isidro tomamos conciencia de la necesidad de redefinir el negocio.
    Ahora estamos en una nueva etapa: incorporamos como manager a un
    argentino que durante 20 años estuvo trabajando en Estados
    Unidos en compañías como Pepsi y Blockbuster, con un
    gran conocimiento en materia de consumo masivo y entretenimiento.

    Una vez concretada esa reconversión nuestro objetivo es,
    tal como lo hicimos en el resto de los negocios, asociarnos con
    algún operador internacional. Ya hay algunos interesados.

    ¿Cómo se liga el Parque de la Costa a esa
    redefinición ?

    Lo convertiremos en un parque temático, y al resto de las
    estaciones les agregaremos áreas que tengan que ver con la
    oferta de entretenimientos. La idea es que la gente las adopte como
    un ámbito donde divertirse. Algo de eso ya se da en San
    Isidro. Queremos repetir la experiencia en todas las estaciones y
    vincularlas para lograr que el conjunto conduzca al Parque de la
    Costa.

    Muchos se preguntan por qué el grupo invierte tanto en
    el Parque de la Costa, un proyecto que hasta ahora generó un
    fuerte endeudamiento.

    Nuestro negocio es hacer negocios y valorizar al grupo. Hoy, la
    acción de Sociedad Comercial del Plata está baja porque
    la gente descuenta el problema del Tren de la Costa y el alto
    endeudamiento. El grupo tiene una deuda de US$ 790 millones, y 50% se
    generó con el Tren de la Costa.

    Pero tenemos planes concretos para reducirla. El año pasado
    optamos por aprovechar las oportunidades regionales en el sector de
    energía, cambiando activos maduros por otros con gran
    potencialidad de crecimiento. Y el inversor que conoce esto lo sabe.

    Para el ´97 también habíamos programado que CGC
    comenzara a cotizar en bolsa. La crisis asiática nos
    obligó a postergar todo para julio. Si se hubiera cumplido esa
    planificación, la compañía habría cerrado
    el año con US$ 150 millones menos de deuda, y la
    relación deuda/patrimonio, que el año pasado
    había bajado a 1,8, podría haber descendido hasta 1,3.
    Nuestro objetivo es lograr que en poco tiempo llegue a 1.

    ¿Cuáles serán las variables que
    determinarán la política de inversiones del grupo a
    futuro?

    Rentabilidad y caja, pero básicamente caja. En
    entretenimientos ya hemos hecho el grueso de la inversión. Lo
    que sigue de aquí en más es generar la magia.

     

    M.B.