viernes, 1 de mayo de 2026

    Cómo, cuándo y para qué

    La filial local de la consultora Price Waterhouse encaró

    recientemente una investigación entre las 350

    compañías que más venden en la Argentina

    (seleccionadas a partir del ranking de MERCADO) para indagar en sus

    experiencias y planes con respecto a la práctica del

    outsourcing. Los resultados que surgen de las 46 respuestas obtenidas

    indican que, para cuatro de cada diez, la globalización

    representa el mayor desafío. La siguen (con menos de 15%) la

    regulación gubernamental, el crecimiento y la rentabilidad.

    Sólo una minoría (menos de 10%) señala como

    preocupación principal la reducción de costos, los

    servicios a los clientes y la tecnología.

    Frente a este escenario, alrededor de la mitad considera que la

    tecnología actualizada y el desarrollo de nuevos productos y

    servicios son las iniciativas más importantes para aumentar el

    patrimonio de la empresa y mejorar la competitividad. Luego se

    mencionan acciones como el outsourcing, que pueden llegar a ser

    complementos significativos de las principales estrategias, al

    permitir liberar recursos internos para concentrarse en las

    actividades centrales de la empresa.

     

    Core o non-core

    La mayoría de las compañías encuestadas

    considera la contabilidad como una actividad non-core. Sin embargo,

    son relativamente pocas las que aceptan tercerizar las tareas

    contables, probablemente por la desconfianza que genera la

    alternativa de dejar este tipo de información en manos de

    terceros.

    La mayoría señala, en cambio, que marketing,

    recursos humanos, servicios de atención al cliente,

    producción y finanzas son actividades propias (core) de la

    organización. Por lo tanto, difícilmente alguna acepte

    delegarlas a un proveedor.

    La tecnología informática es el área donde se

    encuentran posiciones más encontradas. Alrededor de 50%

    considera que es una actividad core para la firma. Casi otro tanto

    opina lo contrario.

     

    Logística e impuestos

    En dos de cada tres empresas encuestadas ya se ha implementado el

    outsourcing alguna vez. Las áreas más comúnmente

    tercerizadas fueron logística e impuestos. Alrededor de 20%

    confió a terceros la liquidación de remuneraciones, los

    servicios al cliente y la auditoría interna. Muy pocas, en

    cambio, lo hicieron con la contabilidad general y la

    administración y gestión de recursos humanos. Nadie se

    animó a tercerizar el sector de finanzas.

    En cuanto a los beneficios generados por la implantación

    del outsourcing, la gran mayoría (83%) dice que los resultados

    llegaron a satisfacer sus expectativas, 7% señaló que

    había obtenido más que lo esperado y 10%

    manifestó disconformidad. Cuando se les preguntó si

    revertirían la tercerización realizada, más de

    60% contestó que no.

    En el segmento de quienes no quisieron tercerizar, la

    mayoría dijo que esto se debió a la cultura de la

    organización de mantener las funciones en casa. Muchas menos

    empresas lo atribuyeron a cuestiones como que “no era necesario”, que

    “se descentralizan demasiado las funciones” o que “las

    economías son insignificantes”. Muy pocas se lo adjudicaron a

    la preocupación por la confidencialidad. Sin embargo, este

    factor se revela, como se verá luego, muy importante a la hora

    de decidir tercerizar determinadas actividades en las que las

    compañías prefieren no compartir información.

     

    Los planes

    A la hora de definir cuáles son las áreas en las que

    hay mayor probabilidad de que lleguen a tercerizarse las actividades

    en los próximos tres años, logística, impuestos

    y liquidación de remuneraciones aparecen con mayor frecuencia

    de respuestas positivas (ver cuadro 2). Más dispersa

    está la opinión sobre la probabilidad de tercerizar

    actividades como auditoría interna, servicios al cliente o

    compras. Finalmente, en la nómina de tareas que la

    mayoría rechaza tercerizar se destacan las finanzas, seguidas

    por la administración y gestión de recursos humanos y

    contabilidad general.

    En cuanto a los beneficios que esperan obtener de la

    aplicación del outsourcing (ver cuadro 3), la mayoría

    menciona en primer lugar la posibilidad de lograr mayor flexibilidad

    interna. Otras respuestas apuntan a solucionar problemas con rapidez

    y mejorar la calidad del producto/servicio. Recién en cuarto

    lugar aparece, contrariamente a lo que podría esperarse, la

    reducción de costos. Muy pocos piensan que es importante

    tercerizar para crear nuevos productos y servicios, aumentar el

    patrimonio o crecer globalmente.

     

    Las barreras y los riesgos

    Los factores más señalados como obstáculos

    para aplicar el outsourcing en la empresa son la insuficiente

    planificación previa, la resistencia en la organización

    y la indefinición de parámetros para la medición

    del proyecto (ver cuadro 4).

    Las opiniones aparecen más divididas cuando se menciona la

    participación inadecuada del proveedor o la falta de

    experiencia interna.

    Una de las cuestiones que más pesan en la decisión

    de aplicar el outsourcing es el temor al riesgo de un servicio

    ineficiente (casi 90%; ver cuadro 5). También provocan

    inquietud el problema de la confidencialidad y la posibilidad de

    pérdida del control. En cambio, no generan tanta

    preocupación cuestiones tales como el fraude, la menor

    motivación del personal o una posible demora en la

    ejecución de las tareas.

    ¿Cuáles son las condiciones más importantes a

    tener en cuenta al momento de contratar a un tercero para proveer un

    servicio que habitualmente realiza la compañía? Para

    casi 95% lo esencial es que se cumpla con los servicios contratados y

    garantizar los niveles de prestación especificados. Asegurar

    la confidencialidad, garantizar economías concretas en el

    contrato y tener experiencia en su sector son otros aspectos bastante

    mencionados. Pocas les asignan trascendencia a factores tales como

    transferir funcionarios o ser una firma global.

    Para la mayoría de las compañías encuestadas

    por Price Waterhouse, los tres principales factores que definen el

    éxito de la tercerización son: reducir costos,

    fortalecer los procesos core y construir y mantener una ventaja

    competitiva en áreas críticas del negocio. Menos

    consenso reúnen factores tales como reducir la

    inversión en actividades non-core o lograr competitividad

    global. Muy pocos piensan que el éxito se define a partir de

    conseguir habilidades específicas para nuevas iniciativas en

    los negocios o capitalizar oportunidades globales.

    Dado que la mayoría de las empresas menciona la

    reducción de costos como factor determinante del éxito

    de un proceso de outsourcing, la pregunta ineludible es en qué

    porcentaje de ahorro están pensando. Una amplia

    proporción (62%) espera reducir costos entre 11 y 20%. Sin

    embargo, uno de cada cinco encuestados tiene expectativas bastante

    más ambiciosas en este terreno: entre 21 y 50% de margen de

    ahorro.

     

    Héctor Casinelli

     

    La voz de la experiencia

    • En base a su propia experiencia, las empresas que ya

      realizaron outsourcing formulan las siguientes

      recomendaciones:

    • Adaptar al proveedor a la organización interna de modo

      de convertirlo en un socio.

    • Hacer un profundo análisis previo sobre las

      características del servicio que deben incluirse en el

      contrato.

    • Planificar.
    • Mejorar el soporte técnico durante el proceso de

      implementación.

    • Mejorar indicadores de medición de performance del

      proveedor.

    • No demorar la aplicación del outsourcing, pues es muy

      positivo el resultado como para postergarlo.

    • Fijar objetivos.
    • Estudiar la experiencia previa.
    • Planificar adecuadamente con medición de

      resultados.

    • Trabajar en un modelo que ayude a definir si el outsourcing se

      corresponde o no con el parámetro de calidad

      requerido.

     

    Un juego para expertos

    “El outsourcing no es un concepto nuevo. Durante varios

    años muchas empresas han estado tercerizando la vigilancia,

    los comedores, la limpieza y otros servicios, pero nuestra propuesta

    es otra: el Business Process Outsourcing (BPO, tercerización

    de procesos de negocios)”, afirma Roberto Petrúngaro, el socio

    de la consultora Price Waterhouse a cargo de esta área.

    El BPO, explica Petrúngaro, contempla, entre otros procesos

    y funciones, auditoría interna, administración y

    gestión de recursos humanos, liquidación de impuestos y

    remuneraciones, contabilidad general, finanzas, logística,

    servicios al cliente y compras. Apunta a la asociación

    estratégica con un consultor de negocios externo que pasa a

    hacerse cargo de las actividades non-core de una

    compañía. Es decir, de aquellas funciones que no

    generan valor pero que no pueden dejar de realizarse.

    Para el especialista de Price, “las organizaciones están

    repensando qué constituye su negocio, y esto trae aparejada la

    necesidad de redifinir cuáles son los procesos core. De esta

    manera, las empresas evalúan qué pueden hacer en casa y

    qué funciones pueden ser realizadas por los profesionales en

    outsourcing”.

    La idea es que, al concentrar los esfuerzos en las funciones

    estratégicas fundamentales para sus negocios, las empresas

    puedan incrementar sus ventajas competitivas, aplicando su capital

    financiero y sus recursos humanos a las funciones donde sus fuerzas

    son reconocidas en el mercado.

    El papel del consultor es asumir las funciones que para las

    empresas no son generadoras de valor y optimizarlas a través

    de las fuerzas laborales más capacitadas en cada especialidad,

    invirtiendo constantemente en tecnología y recursos humanos,

    para ofrecer el mejor servicio. “Tercerizar procesos de negocios

    requiere la conformación de una alianza con un profesional del

    BPO, por eso la clave está en encontrar al mejor

    especialista”, sostiene Petrúngaro. Las empresas ya no

    evalúan a los proveedores de estos servicios como vendedores

    de un commodity sino como socios en busca de un objetivo

    común, que es agregar valor para la empresa.

    Esto hace imprescindible que el proveedor tenga experiencia

    comprobada, que entienda los negocios de la compañía y

    que afronte los problemas con una solución estratégica,

    aceptando compartir tanto los riesgos como los beneficios. Por otra

    parte, esta solución permite compartir con otros usuarios los

    costos de inversiones en tecnología que son cada vez

    más importantes y obligan también al consultor a un

    diseño eficiente de los procesos en cada uno de sus clientes,

    pues tienen un acceso más fluido a las best practices.