jueves, 30 de abril de 2026

    El misterio del mediano plazo

    Los mercados de futuro y la evolución de los fundamentals

    de la industria petrolera hacen razonablemente seguros los

    pronósticos de corto plazo. También es razonable la

    previsión del largo plazo en materia de cotizaciones del

    crudo. De presumirse la continuidad de la globalización y la

    consecuente mayor competencia del mercado petrolero mundial, los

    precios del crudo en términos reales tenderán a la baja

    en el largo plazo.

    Sucede que comienza a darse en la industria del petróleo un

    proceso de agriculturización. La mayor competencia fuerza la

    introducción de nueva tecnología para minimizar costos

    y aumentar la productividad. La mayor productividad y los menores

    costos toleran menores niveles de precios, a los que se responde con

    más tecnología, menos costos y más

    productividad. El círculo se repite y permite la baja de

    precios.

    Mientras predominen las reglas del mercado y aumente la

    competencia, el precio del petróleo seguirá la

    trayectoria del precio de los commotidities en general. A largo

    plazo, la tendencia es bajista. A su vez, la obsesión de la

    escasez de petróleo (como recurso no renovable) ha sido

    desplazada por la conciencia internacional sobre la

    contaminación de los combustibles fósiles

    (polución ambiental, efecto invernadero). Esto implica mayor

    carga impositiva sobre los precios de los derivados, menor demanda de

    refinados, y desplazamiento de la demanda de combustibles a fuentes

    alternativas. Esto también consolida el pronóstico

    sobre el largo plazo.

     

    Enigma para el 2000

    La dificultad es pronosticar la evolución de precios a

    mediano plazo. ¿Cuál será la cotización al

    comienzo de la próxima década?

    Thomas J. Peters, uno de los gurúes de la nueva

    administración, junto con Michael Porter y Peter Drucker,

    fustiga duramente los fundamentos del planeamiento estratégico

    tradicional que asume hipótesis de un futuro previsible e

    ignora la posibilidad de cambios bruscos.

    En condiciones estables, a partir de una estimación del

    crecimiento de la demanda, el objetivo del planeamiento

    estratégico es determinar las reservas a incorporar, la

    cantidad de pozos productivos, la capacidad de refinación y la

    expansión del sistema logístico, necesarios para

    atender esa demanda dentro de un cronograma compatible con los

    recursos financieros disponibles. En este contexto, el precio del

    petróleo es la variable más importante. Con buen

    precio, todo se resuelve.

    Peters advierte que en la era post-industrial el futuro

    está signado por la incertidumbre y el cambio. Los modelos

    económicos de planeamiento basados en premisas del pasado no

    sirven. La matemática usada en esos modelos es adecuada para

    fenómenos con pocas causas dominantes y consecuencias

    previsibles. Estos modelos servían para pronosticar el precio

    del petróleo cuando éste dependía de pocas

    causas. Hoy ya no sirven. La nueva matemática de esta era de

    incertidumbre es la denominada matemática del caos.

    El planeamiento estratégico hoy debe concentrarse

    más en las tendencias del mercado que en los

    pronósticos de precios. Hay que identificar las fuerzas

    predominantes y entender el comportamiento de los actores del

    mercado. El manager de la sociedad post-industrial debe ser un

    “oportunista bien informado”. Sólo así puede aprovechar

    las oportunidades de negocios pese a las incertidumbres que ofrece el

    escenario de precios de mediano plazo.