miércoles, 29 de abril de 2026

    A un paso de la full tolerance

    Tras invertir casi US$ 1 millón en un sistema de alta
    disponibilidad que le permite sincronizar y transferir los datos
    permanentemente entre Buenos Aires, Montevideo, Colonia y Punta del
    Este, el último objetivo es encontrar un back up &endash;que
    no sea tan caro como el satélite&endash; para el cable que une
    las dos orillas del Río de la Plata.

     

    Cambiar algo que funciona suele representar una decisión
    difícil, aun para una empresa que, como Buquebús, se
    considera a sí misma “tecnóloga”. Pero el objetivo de
    minimizar el costo y la posibilidad de caídas del sistema que,
    entre otros datos, procesa toda la información sobre reservas
    de pasajes en cuatro ciudades, justificaba el salto. Aunque ese salto
    costara US$ 1 millón.

    Alberto Masondo, gerente de Sistemas de la compañía,
    explica qué tenía la empresa y cómo funcionaba:
    “Teníamos &endash;dice&endash; un sistema Unisys U-6000. Eran
    cinco equipos: dos en Buenos Aires, uno en Montevideo, otro en
    Colonia y otro en Punta del Este. Funcionaba, por supuesto. Pero
    demandaba un gran esfuerzo para operarlo y tenía un costo de
    mantenimiento muy alto”.

    Según Masondo, la principal dificultad estaba en Punta del
    Este, donde “no había personal in situ para operar el equipo
    y, si algo fallaba en la operación remota, alguien
    debía viajar hasta allí, quizá sólo para
    apretar un botón en la unidad de cinta”.

    Como cada barco &endash;y son varios por día&endash;
    transporta hasta 1.200 pasajeros y una variedad muy amplia de cargas,
    desde equipajes personales hasta camionetas, Buquebús se
    impuso el objetivo de garantizar la operación continua de sus
    sistemas tal como puede hacerlo una línea aérea
    internacional. “Pensamos en pasarnos a un modelo de alta
    disponibilidad, con doble servidor, para transferir los datos
    permanentemente de un lado del río al otro”, relata el
    gerente.

     

    El nuevo sistema

    Tras una selección que incluyó también a
    Unisys y a Data General, Buquebús se inclinó por NCR.
    “No hubo ninguna determinación previa sobre la marca
    &endash;afirma Masondo&endash;; cualquiera de las tres era viable. Si
    sólo nos hubiera interesado el precio se habría
    impuesto Data General, pero carece de soporte en Uruguay y eso no nos
    daba la seguridad necesaria. Con respaldo en Uruguay, NCR
    resultó más barato que Unisys.”

    La actual instalación incluye tres equipos 4300 Cluster de
    ocho procesadores por servidor. Cada cluster está compuesto
    por dos servidores y hay un arreglo de disco de 40 Gb que es
    compartido y que garantiza que todo seguirá funcionando si
    algún disco del arreglo se cae. Un equipo está en
    Buenos Aires, otro en Montevideo y el tercero está en
    España, donde la empresa opera dos líneas fluviales:
    Algeciras-Ceuta &endash;a la que se da soporte desde la
    Argentina&endash; y Barcelona-Mallorca. “Y estamos por incorporar
    otro equipo para nuestra operación en Estados Unidos”, anuncia
    el ejecutivo.

    De paso, Buquebús aprovechó para actualizar sus
    versiones de Unix y de Oracle. En este caso llegó sólo
    a la versión 7.0 porque, según explica Masondo, “en ese
    momento la versión 8 estaba aún en un estado muy
    experimental y podría haber complicado demasiado la
    migración”.

    La transición entre los dos sistemas fue breve:
    “Llevó un mes y medio y no fue nada traumática”,
    asegura Masondo, y agrega que el paso definitivo se completó
    en una noche, cuando se desconectó el equipo anterior y
    quedó funcionando solamente el nuevo. “Fue un paso muy audaz
    porque significó cambiar simultáneamente el sistema
    operativo y la base de datos”, opina el gerente.

    Claro que al principio no todo fue color de rosa. “Hubo una parada
    de la base de datos &endash;relata el ejecutivo&endash; que nos
    sacó de operación casi un día completo. Los
    barcos siguieron saliendo, pero con toda la operación hecha a
    mano. Y a nosotros nos significó un fin de semana con la gente
    de Oracle. Quizá no habíamos entendido bien cómo
    era el soporte.”

     

    Las otras inversiones

    En el último año, la inversión de
    Buquebús en tecnología totalizó cerca de US$ 1,5
    millón. Cifra que parece más que razonable si se la
    compara con los US$ 100 millones de facturación anual. Al
    sistema descripto hay que agregar los equipos de comunicaciones.
    “Eran Ascon Timeplex y se reemplazaron por Motorola, con nuevos tipos
    de protocolos más rápidos”, dice Masondo. En ese rubro
    se fueron más de US$ 200.000. También se renovaron
    otros equipos, como las impresoras de marbetes; se incorporó
    nueva tecnología, como lectura de códigos de barras
    para los pasajes, y se instalarán puestos de
    autoatención en poco tiempo más.

    ¿Por qué tanta obsesión por la
    tecnología? El gerente tiene su teoría: “Somos como una
    línea aérea &endash;dice&endash;, con menos destinos
    pero con barcos de 1.200 pasajeros. Los pasajeros de aviones
    están acostumbrados a llegar al aeropuerto una hora y media o
    dos horas antes de embarcar. Nuestros pasajeros, en cambio, llegan
    muchas veces sólo 15 minutos antes. Y no es lo mismo embarcar
    1.200 personas en media hora que 200 en más de una hora. Por
    lo tanto, la operatoria de check-in debe ser súper veloz”.

    Según Masondo, la inversión realizada le
    permitirá a Buquebús no volver a gastar en
    tecnología en los próximos dos o tres años.
    “Sólo quedan pendientes inversiones menores en la periferia
    del sistema, pero no en el núcleo que representan los
    servidores y las comunicaciones”, dice.

    Claro que hay otro gran objetivo pendiente: encontrar un medio que
    sirva como back up al cable Unisur, que es el que une las dos
    márgenes del Río de la Plata. “Tenemos la
    conexión duplicada &endash;señala Masondo&endash;,
    tenemos dos caños. Eso es relativo porque si el cable llegara
    a cortarse, lo cual es altamente improbable, se cortarían los
    dos. Pero no encontramos alternativa económica, ya que no se
    ofrecen conexiones satelitales de un país al otro y el costo
    de esa opción excedería cualquier cálculo
    aceptable. En los tres años que llevamos utilizando el Unisur
    nunca tuvimos más de una caída cada seis meses, y
    siempre fueron pocos minutos. Pero una alternativa a él es lo
    único que nos falta para ser full tolerance.”

     

    Fabián García