Tal como lo hizo a fines de 1997, MERCADO volvió a encomendar a la
firma MORI una investigación sobre el perfil, las expectativas y las
preferencias de los jóvenes que se encuentran cursando el último
año de carreras universitarias vinculadas con la actividad empresaria.
| ¿En cuál de las siguientes empresas le gustaría trabajar? |
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Fueron encuestados, en esta ocasión, 602 alumnos de nueve carreras en
nueve universidades.
Se procuró, en lo posible, mantener sin variantes los cuestionarios
empleados en la investigación anterior, para facilitar la comparación
de resultados.
Las favoritas
Entre las empresas en las que los estudiantes quisieran trabajar, Perez Companc
vuelve a alcanzar el primer puesto, con 23%. Pero el segundo lugar le corresponde
ahora a Unilever (20%), que el año pasado aparecía en la 9ª
posición.
El Citibank e YPF vuelven a compartir idéntico índice de preferencia
(18%) y en esta ocasión superan a IBM. Sugestivamente, el impacto del
affaire Banco Nación, que provocó una fuerte caída
en los niveles de percepción de calidad de la Big Blue entre los
empresarios (ver MERCADO de octubre), casi no se hace sentir aquí: para
los jóvenes a punto de graduarse, IBM sigue siendo una de las 10 empresas
más codiciadas como destino de trabajo.
Quizás una de las novedades más llamativas en esta medición
es el ascenso de tres empresas al podio de las más mencionadas por los
estudiantes. Shell, Coca Cola y Procter & Gamble comparten aquí el
7º puesto, muy por encima de las posiciones que ocupaban el año
pasado (Shell marchaba 17ª, P&G ocupaba el 12º lugar y Coca Cola
el 14º).
Ford, por su parte, avanza de la 16ª a la 8ª posición. Y
la cervecería Quilmes sube del 19º al 10º lugar.
Los grandes grupos industriales parecen consolidar su liderazgo en las preferencias
de los futuros gerentes: a esta categoría pertenecen 12 de las 16 empresas
que se reparten los primeros 10 puestos. Los líderes aparecen, por otra
parte, concentrados en pocos segmentos. Hay cuatro compañías que
abastecen al mercado de consumo masivo, tres petroleras, tres del rubro de informática
y telecomunicaciones, una siderúrgica y una automotriz. La nómina
se completa con dos bancos y dos consultoras.
Los elegidos de cada carrera
El panorama cambia, naturalmente, si se examinan las preferencias expresadas
por los estudiantes avanzados de cada carrera. Dos bancos (el Citi y el Boston)
siguen ostentando el liderazgo entre los futuros economistas. Pero a la nómina
de las 10 empresas top dentro de la carrera se incorporan ahora Unilever
y la consultora Booz, Allen & Hamilton.
En los cursos de administración de empresas, los líderes son
Unilever y Procter & Gamble, pero suben las acciones del Citi, Quilmes,
Shell, la consultora MacKinsey y Arcor.
Entre los que están a punto de conseguir el título de contador
público (el grupo más numeroso de la muestra) se advierte un fuerte
repunte de las preferencias por Unilever, que marcha tercera, detrás
de Perez Companc y Price Waterhouse.
En la carrera de computación, las elecciones se inclinan claramente
por los gigantes de las telecomunicaciones (Telecom y Telefónica).
Curiosamente, en las carreras de física y química, aunque las
dos empresas más mencionadas (Bayer y Shell) pertenecen a ese sector,
el tercer y el cuarto lugar corresponden a dos líderes de la informática
(IBM y Hewlett Packard).
Arriba y abajo
Cuando se les pide a los estudiantes que indiquen cuáles son los sectores
de actividad en los que más (y menos) les gustaría trabajar, se
hace sentir el peso de los futuros contadores públicos dentro de la muestra:
los estudios de auditoría y consultoría acaparan 54% de las preferencias,
seguidos por los bancos 35%. Con índices más parejos aparecen
las compañías de alimentos y bebidas (18%) y la informática
(16%).
Entre los sectores en los que los jóvenes preferirían no
trabajar sobresalen las fuerzas armadas, la administración pública,
el periodismo, la docencia y, sugestivamente, las compañías de
seguros y AFJP.
También se les preguntó a los estudiantes en qué campo
o especialidad querrían desempeñarse. El rubro de contabilidad
y finanzas volvió a captar una abrumadora mayoría de preferencias,
no sólo entre los futuros contadores públicos, sino también
en la carrera de economía. El marketing cosecha también
abundantes votos, sobre todo entre los estudiantes de administración
de empresas. Pero la investigación, tanto en el campo científico/académico
como en el área de desarrollo, ejerce escaso atractivo; sólo los
estudiantes de física y química le otorgan una importancia significativa
en sus opciones de carrera.
Casi dos tercios de los encuestados ya ha decidido en qué especialidad
quiere trabajar. Entre ellos, siete de cada 10 la eligieron después de
haber transitado el tercer año de su carrera.
Qué buscan
La oportunidad de aprovechar sus aptitudes individuales y recibir capacitación
sigue siendo el factor de mayor peso a la hora de elegir un trabajo. Con parejo
índice de importancia aparecen las oportunidades de encontrar desafíos
intelectuales y progresar sobre la base del mérito.
El nivel del salario inicial aparece recién en el cuarto lugar de las
prioridades, y con una relevancia menor que la que exhibía el año
pasado: sólo lo menciona como factor determinante 30% de la muestra (frente
a 35% de la medición anterior).
La seguridad de empleo a largo plazo sigue mostrando una escasa gravitación
en las aspiraciones de los estudiantes: apenas 13%.
Trabajo y estudio
Con respecto a la medición anterior, ha descendido levemente (de 29
a 25%) el índice de estudiantes avanzados que no trabajan. Se mantiene
estable la proporción de los que ya se desempeñan laboralmente
en áreas relacionadas con su carrera (52%) y hay un moderado incremento
de los que trabajan en campos ajenos a sus estudios (de 17 a 23%).
Las universidades San Andrés y Di Tella son las que exhiben, por lejos,
el mayor índice (superior a 80% en ambos casos) de alumnos avanzados
dedicados exclusivamente al estudio. El Salvador, la Uade y la UBA muestran,
en cambio, las mayores proporciones de estudiantes que ya ingresaron al mercado
laboral.
Tres de cada 10 entrevistados han buscado trabajo durante este último
año, y entre ellos la mayoría ha acudido a más de tres
empresas o instituciones. De los que no emprendieron la búsqueda, 22%
ya tiene trabajo y casi la mitad se pondrá en campaña antes de
que comience el nuevo año académico.
Entre las fuentes de información que han encontrado más útiles
para la búsqueda de trabajo, los estudiantes señalan, en primer
término, a la propia facultad (que, como se verá más adelante,
es también el campo de reclutamiento más frecuentado por las empresas).
Las charlas con personas que trabajan en la misma especialidad y la experiencia
directa (a través, por ejemplo, del trabajo durante las vacaciones) son
las otras dos referencias más mencionadas.
Optimismo pese a todo
Aunque contemplan con pesimismo el panorama económico general y las
perspectivas del desempleo en particular, los estudiantes avanzados se muestran
notablemente entusiastas al evaluar sus propias posibilidades en materia de
trabajo y remuneración.
La socióloga María Braun, titular de MORI Argentina, señala
que “esto podría estar indicando que los jóvenes próximos
a graduarse se perciben a sí mismos como un segmento de la población
con mejores oportunidades, con potencial de progreso, aun cuando crean que la
situación de la mayoría tiende a empeorar”.
Lo cierto es que 54% cree que tiene bastantes o muchas posibilidades de conseguir
empleo en alguna de sus empresas favoritas, apenas 23% se asigna pocas o nulas
oportunidades y otro tanto no tiene una opinión formada sobre el asunto.
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Los top 10 en cada carrera |
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Las esperanzas son, por cierto, más robustas entre los estudiantes de
las universidades de elite (San Andrés, con 95%, el Itba, con 88%, y
Di Tella, con 79%, lideran los índices de expectativas positivas), pero
incluso en la multitudinaria UBA la mitad de los jóvenes próximos
a graduarse muestra confianza en que se cumplirán sus expectativas.
Si se analizan las respuestas obtenidas en cada carrera, los estudiantes de
economía y del área informática asoman como los más
optimistas, en contraste con los que eligieron las ciencias duras (física,
química), entre quienes sólo 13% espera conseguir trabajo en una
de sus empresas preferidas.
Aunque (como se analiza en el siguiente capítulo de esta investigación)
las empresas se muestran conservadoras a la hora de asignar remuneraciones a
los jóvenes profesionales, los estudiantes han elevado sus aspiraciones
con respecto al año pasado. En la anterior medición, el salario
promedio esperado para después de la graduación se situaba en
$ 1.620 mensuales. Ahora, llega a $ 1.800, impulsado, sobre todo, por las expectativas
de los estudiantes del área de computación (que aspiran a un sueldo
promedio de $ 2.800), y los futuros ingenieros y contadores.
La discriminación de las respuestas por universidad revela que los
estudiantes de la Uces y El Salvador son los más ambiciosos en materia
de sueldos, en tanto que los de la Católica y la San Andrés exhiben
las expectativas más modestas.
Panorama desde la crisis
En la encuesta realizada un año atrás, 20% de los estudiantes
calificaron de buena o muy buena la situación económica del país.
Ahora, la proporción ha descendido a la mitad.
Y más significativas aún son las bajas en las filas de los que
esperan que las cosas mejoren en el término de un año: de 17%
en 1997 a sólo 7% en esta medición.
También son muchos más (29% frente a 19%) los que creen que
el desempleo tenderá a agravarse en la Argentina. (Se mantiene en 40%
la proporción de quienes piensan que el problema seguirá igual).
Pero los que confían en que esta situación general los afectará
poco o nada suman 42%, lo que representa un apreciable incremento frente al
índice de 35% registrado un año atrás.
También se observa un ligero aumento en el número de los que
creen que, una vez concluida la carrera, encontrarán un buen empleo:
82%, frente a 79% en la encuesta anterior.
Frente al espejo
Los jóvenes hacen un balance positivo de lo que les dejó la universidad:
67% coincide en que el tránsito por las aulas les ha dado una perspectiva
más amplia acerca de la vida y sólo 23% muestra algún grado
de disconformidad con respecto a su preparación.
Se mantiene en aumento, sin embargo, la proporción de los que consideran
necesario hacer estudios de posgrado (57%). Algo más de dos tercios ya
ha decidido cursarlos. Entre ellos, 31% lo hará en el país, 25%
en el exterior, y 44% aún no lo tiene resuelto.
Los alumnos avanzados de las carreras de computación, contador público
e ingeniería son los más inclinados a iniciar un curso de posgrado.
El autorretrato que surge de las respuestas de los jóvenes cuando se
les pide que se describan a sí mismos muestra a un individuo responsable,
con “muchas ganas de trabajar” e “iniciativa”. La imaginación y la inteligencia
no son, en cambio, virtudes frecuentemente mencionadas.
Las calificaciones que se otorgan a sí mismos en áreas extracurriculares,
como manejo del idioma inglés, computación, experiencia laboral
y capacidad para gerenciar recursos humanos son, en general, modestas: entre
6 y 7 puntos en una escala de 1 a 10.
También en este punto, y en el anterior, resulta interesante constatar
el grado de contraste que ofrecen los requerimientos y expectativas de las empresas
más admiradas por los jóvenes.
La Universidad de Buenos Aires encabeza, claramente, la lista de preferencias
de las 50 empresas más votadas por los estudiantes avanzados.
Se les pidió a los responsables de recursos humanos de cada una de
esas compañías que indicaran cuál es la universidad en
la que prefieren reclutar jóvenes graduados para las áreas técnicas,
administrativas, de sistemas y marketing.
Algo más de la mitad (56%) de los directivos entrevistados menciona
a la UBA como semillero de sus cuadros administrativos. En ese departamento,
el segundo orden de preferencia se orienta hacia la Universidad Católica
(40%) y, en tercer lugar, hacia la San Andrés (20%).
En el área de sistemas, las principales opciones aparecen repartidas
entre la UBA (35%), el Itba (27%) y la Universidad Tecnológica Nacional
(22%). Para los departamentos técnicos, el Itba gana la delantera (con
46%), aunque seguido de cerca por la UBA (42%) y, a mayor distancia, por la
UTN (21%).
La Uade se consagra, aquí, como el proveedor favorito de talentos en
el campo del marketing: recibe 22% de menciones de los entrevistados,
seguida por la UBA (18%), la Uces (18%) y la Católica 16%.
Dónde buscan
Las universidades parecen destinadas a convertirse en el principal punto de
encuentro entre jóvenes graduados y reclutadores de talentos. Así
como la encuesta de estudiantes revela que las facultades representan su principal
fuente de información acerca del mercado laboral, casi dos tercios de
los gerentes de recursos humanos consultados indican que las presentaciones
de su empresa en los ámbitos universitarios constituyen la principal
herramienta de captación de nuevos profesionales.
Las entrevistas personales son mencionadas en algo más de la mitad
de los casos, y las presentaciones espontáneas de cartas y currículum
tienen tanta gravitación como la convocatoria a través de avisos
(44%). Es creciente, por otra parte, la actividad de los assessment centers,
donde los jóvenes son evaluados en profundidad.
Qué buscan
Cuando se les pregunta a los responsables de recursos humanos qué aspectos
evalúan en los jóvenes, cualquiera sea el método de selección,
el perfil sicológico aparece en casi dos tercios de las respuestas. El
siguiente factor en orden de importancia (43%) es la sociabilidad y la capacidad
de trabajo en grupo. Sólo en un tercio de los casos se menciona la formación
técnica. “No es que no tenga importancia, pero esto es algo que suele
darse por sentado y, por otra parte, las empresas suelen encargarse de complementar
o reorientar la formación que trae el recién graduado”, explica
Braun.
La experiencia laboral anterior no parece representar, por otra parte, un
factor determinante en la contratación de jóvenes graduados: 42%
de las empresas consultadas respondieron que la cuestión carece de relevancia,
y 18% prefiere, incluso, jóvenes sin experiencia previa.
En cuanto a los atributos de personalidad más buscados por los reclutadores,
la disposición a trabajar en equipo cosecha un índice de 61% de
menciones, seguida (aunque a bastante distancia) por la adaptación al
cambio, la autonomía y la capacidad de liderazgo.
Reciben, en cambio, escasas menciones factores tales como los valores morales
(quizá porque se dan por sentados), la inteligencia y la lealtad.
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Ficha técnica Públicos estudiados contador público, economía, informática, ingeniería industrial, civil y electrónica, física y química de las universidades de Buenos Aires, Belgrano, Salvador, Católica, San Andrés, Itba, Di Tella, Uces y Uade. empresas preferidas por los estudiantes entrevistados. Metodología Características Fecha del trabajo de |
Puestos a evaluar, en una escala de 1 a 10, los niveles requeridos a los candidatos
en habilidades tales como el manejo del idioma inglés y computación,
los gerentes de recursos humanos establecen promedios bastante altos (7,46 y
7,78 respectivamente) y considerablemente superiores a los que los estudiantes
se atribuyen a sí mismos en estas materias.
Las empresas no se muestran tan exigentes, en cambio, con respecto a la capacidad
de gerenciar recursos humanos (le asignan un puntaje de 6,37 como base).
Otra interesante discrepancia aparece alrededor de los estudios de posgrado.
Curiosamente, las empresas no les asignan tanta importancia como parecen atribuirle
los estudiantes avanzados. A más de la mitad (52%) de los gerentes de
recursos humanos la cuestión le resulta indiferente. Sólo un tercio
señala que los cursos de posgrado son necesarios, y apenas 8% los califica
de “extremadamente necesarios”.
Qué ofrecen
Hay un notable grado de coincidencia entre los factores que los estudiantes
evalúan como más importantes al elegir un trabajo y aquellos que
las empresas consideran más representativos de lo que ofrecen a los jóvenes
graduados.
Seis de cada 10 gerentes de recursos humanos mencionan la “oportunidad de
aprovechar aptitudes especiales y recibir capacitación” (que es el factor
al que asignan mayor relevancia los estudiantes avanzados).
En orden decreciente aparecen mencionadas las posibilidades de “obtener una
formación profesional práctica y rigurosa” y de “adquirir experiencia”.
Y, tal como se observa en la consulta a los estudiantes, la seguridad de empleo
a largo plazo es un factor raramente mencionado (apenas en 2% de los ca

