miércoles, 27 de mayo de 2026

    “En el 2005 habrá 1.000 millones de celulares”

    Nacida en 1865 en el seno de la industria papelera, la empresa finlandesa Nokia
    incorporó luego una fábrica de neumáticos y otra de cables
    para electricidad y telégrafo. En 1967 se produjo su vuelco a la electrónica.
    Pero fue recién en 1992, con Jorma Ollila en el puesto de timonel, cuando
    adquirió una clara identidad como proveedor de teléfonos celulares,
    redes de telecomunicaciones, soluciones y productos para la transmisión
    de datos, terminales multimedia y monitores para PC.

    Los finlandeses han aprendido, en estos seis años, a medirse con gigantes
    en todos los frentes. En telefonía celular compiten con Motorola y Ericsson;
    y en infraestructura, con Alcatel y Telecom.

    El mercado mundial de los celulares se reparte de manera bastante pareja entre
    Motorola, Ericsson y Nokia (entre las tres dominan cerca de 75%), pero la empresa
    finlandesa aventaja claramente a sus rivales en el terreno de la rentabilidad:
    US$ 1.580 millones de ganancias operativas en su último ejercicio, sobre
    ventas por 9.840 millones.

    Ollila, quien conversó con MERCADO durante su reciente visita a Buenos
    Aires, no parece nada dispuesto a dormirse sobre estos laureles. Los desafíos
    que imponen la convergencia tecnológica y la globalización de
    los mercados mantienen en estado de alerta a los exitosos finlandeses.

    -¿Cree usted que el mercado
    de la telefonía celular está alcanzando la etapa de la madurez?
    ¿Continuará la presión descendente en los precios?


    -Creo que el potencial de crecimiento de los mercados sigue siendo enorme.
    Actualmente, hay unos 250 millones de usuarios de teléfonos celulares
    en todo el mundo y nuestro pronóstico (por cierto, conservador) es que
    se llegará a los 1.000 millones en el año 2005. Lo que significa
    que dentro de siete años habrá más teléfonos celulares
    que fijos. Es evidente, por otro lado, que los avances tecnológicos y
    los mayores volúmenes conducen a tener precios cada vez más bajos.
    Naturalmente, hay un límite en algún punto, pero creo que la tendencia
    continuará todavía por bastante tiempo.

    -¿La telefonía
    celular puede convertirse en una opción económicamente viable
    para cubrir grandes áreas escasamente pobladas?

    -Sí, y también está la tecnología satelital que,
    en el futuro, servirá de complemento a la telefonía celular digital.
    Creo que las soluciones serán muchas y diferentes, y que su carácter
    complementario generará una situación en la que podrá accederse
    a un servicio telefónico desde cualquier lugar. No hay duda de que en
    determinadas áreas con baja densidad de población, si no existe
    una red telefónica fija, el acceso móvil resulta más ventajoso
    económicamente. Esa es una de las razones por las que el gobierno chino
    tomó, hace dos años, la decisión de instalar redes GSM
    para cubrir todo el país. Y muy pronto en China habrá más
    teléfonos celulares que fijos.

    -¿Cómo percibe
    usted el futuro del PCS?

    -En mi opinión, va a darle mayor impulso al desarrollo del mercado
    de la telefonía celular. Esperamos con ansiedad que avance el proceso
    de adjudicación de licencias para PCS en la Argentina. Creo que aquí
    la penetración de las redes móviles aún es incipiente y
    que el PCS servirá como una plataforma de crecimiento hacia el futuro
    con todas las oportunidades que la tecnología digital puede ofrecer.
    Lo que ha ocurrido en muchos países en los que se ha introducido el PCS,
    y que venían de utilizar bandas de frecuencia de 800 o 900 MHz con dos
    o tres operadoras en esa frecuencia más baja, es que las redes existentes
    ya han comenzado a desarrollar un nivel superior de calidad y de servicio y
    no han quedado marginadas. Ambos sistemas han convivido armoniosamente y con
    la llegada de los teléfonos de banda doble, que ya han ingresado en los
    mercados de Estados Unidos y Europa, existe también un servicio y una
    capacidad superiores. En un mundo ideal, creo que realmente se necesitan los
    dos sistemas.

    -¿La convergencia de tecnologías,
    en informática y telecomunicaciones, podría obligar a una compañía
    como Nokia a buscar alianzas estratégicas para el futuro?

    -Yo creo que, con la situación actual del mercado, no hay ninguna compañía,
    grande o pequeña, que pueda plantearse hacer todo sola. La convergencia
    tecnológica y la globalización conducen inevitablemente a las
    asociaciones. Y para nosotros esto no es algo nuevo. Hemos trabajado con diferentes
    compañías durante los últimos 20 años para desarrollar
    nuestra posición en el mercado y nuestras tecnologías. Con Intel,
    por ejemplo, venimos colaborando desde comienzos de los ´80. Pero contamos con
    un know how único en nuestra propia área, para la que no
    tenemos en vista ninguna asociación importante que altere drásticamente
    nuestra posición en el mercado. Nuestra fortaleza es la capacidad de
    comunicación y, en este sentido, trabajaremos por cuenta propia o con
    socios de la industria de la computación en el diseño de productos
    que combinen en forma óptima las capacidades de procesamiento y las de
    comunicación.

    -¿Cree que el mercado
    está listo para ese tipo de productos?

    -Lograr la aceptación del mercado lleva tiempo. Estos nuevos equipos
    tienen que ser muy fáciles de usar y deben ofrecer un diseño ergonómico.
    El problema es que no se puede tener un teclado demasiado pequeño sin
    perder facilidad de uso. Esto continuará siendo un problema. La tecnología
    ya existe. La cuestión es diseñar la interfaz del usuario de modo
    tal que resulte atractiva para la mayoría de la gente.

    -¿Es posible que estas
    nuevas tecnologías encuentren primero un mercado en el sector empresario
    y recién después lleguen al público?

    -La mayoría de nuestros productos se desarrolló de esa manera.
    Fueron impulsados por los usuarios del segmento business to business
    y luego migraron al mercado de consumo masivo.

    -¿Su compañía
    se enfrenta al desafío de desarrollar una estrategia de
    marketing
    para los consumidores finales y otra para el segmento business to business?

    -Sí; y, obviamente, manejamos los productos de infraestructura y los
    de consumo en dos unidades de negocios diferentes. La clave está en que
    cada división aplica el know how de marketing y las capacidades
    de comercialización con que cuenta la organización de modo diferente.
    Al tratar con una empresa a la que proveemos sistemas, un ingeniero le está
    vendiendo a otro ingeniero, y se establece una relación por un tiempo
    muy prolongado. Eso hace que haya que pensar a muy largo plazo en el momento
    de diseñar el marketing. En cuanto al sector de consumo, es necesario
    contar con productos excelentes para vencer a la competencia, pero, sobre todo,
    hace falta una marca fuerte y un buen sistema de distribución; sin eso,
    es muy difícil alcanzar los objetivos.

    -¿Una marca sólida
    en el sector de consumo ayuda al posicionamiento en el mercado empresario?

    -Sí, ayuda muchísimo. Si el reconocimiento y la promesa de la
    marca son sólidos, esto contribuye a generar confianza en los productos
    para sistemas. Hay una relación muy clara.

    D. V.

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