jueves, 30 de abril de 2026

    Población: hacia los 9.000 millones

    Según cálculos de las Naciones Unidas, en el 2050 habrá 9.000 millones de habitantes en el planeta. A mediados de octubre del año pasado, la población mundial alcanzó un hito extraordinario: 6.000 millones de personas. Nadie sabe con certeza dónde y cuándo nació el bebé que superó el récord, pero hay altas probabilidades de que haya visto la luz en Africa o Asia.


    En los últimos dos años, la población de Africa superó a la de Europa. En la actualidad, dos de cada cinco personas viven en China o en la India, y se espera que la India supere el número de habitantes de China y se convierta en la nación más poblada del mundo en los próximos 50 años.


    Mientras tanto, en Estados Unidos, Europa y Japón, la tasa de nacimientos viene registrando una caída continua en la última década. En 1997, Italia se convirtió en la primera nación en la historia con más habitantes mayores de 60 años que menores de 20. Al año siguiente, se supo que Grecia, España y Alemania pronto enfrentarían la misma situación.


    Y en cuanto al aumento de la población estadounidense, se debe a la inmigración, no a los nacimientos.


    Crecimiento e inmigración


    Aun cuando las tasas de nacimiento disminuyan, la población aumentará en casi 3.000 millones durante los próximos cincuenta años y la gran mayoría de estas personas nacerá en Asia, Africa y América latina, regiones que difícilmente puedan afrontar este crecimiento.


    En consecuencia, la inmigración se incrementará enormemente, especialmente en Europa y Estados Unidos. Esta tendencia generará, a su vez, fuertes debates sobre políticas de asimilación. Muchos países en vías de desarrollo intentarán atraer la inversión del mundo industrial con el argumento de que, al crearse oportunidades económicas en el país, la población no emigrará al extranjero.


    Este argumento tiene sus ventajas. De hecho, el desarrollo económico sostenible será el tema que capte gran parte de la atención mundial en los próximos años. Sin embargo, por mayor que sea el desarrollo económico en el país natal, no se detendrá la corriente de gente en busca de mejores oportunidades fuera del país.


    Las dinámicas del comercio internacional cambiarán a medida que las empresas ubiquen cada vez más las operaciones de back-office y fabricación en regiones que cuenten con una fuerza laboral abundante y accesible. Además, aumentarán las demandas de educación básica, capacitación laboral, servicios de salud y desarrollo de infraestructura, con lo cual se crearán oportunidades para muchos.